Opinión

Una Suprema Corte a la medida del presidente

JUEGOS DE PODER

Por  Leo Zuckermann

Los senadores de Morena quieren reformar la Constitución para tener una Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) subordinada a los intereses e ideología del presidente. Es parte del proyecto político del gobierno actual de centralizar el poder en el Ejecutivo Federal. Por más que lo adornen con otros supuestos objetivos loables, la realidad es que el lopezobradorismo quiere una Corte a su medida. Estará en manos de la minoría opositora en el Senado la decisión de entregársela o no.

La semana pasada se dio a conocer una iniciativa de Ricardo Monreal, líder de la bancada senatorial de Morena, para reformar la Constitución y crear una nueva sala de la SCJN especializada en “temas de anticorrupción, determinación de daños y perjuicios contra la hacienda pública federal o el patrimonio de los entes públicos, responsabilidad patrimonial del Estado y recursos de revisión administrativa atinentes a la designación, adscripción, ratificación y remoción de magistrados y jueces”.

La Corte actualmente tiene 11 ministros. Algunos casos se deciden en su Pleno. Otros, de materia especializada, se resuelven en dos salas separadas de 5 ministros cada una. El presidente de la SCJN no participa en ninguna de éstas. La idea es crear una tercera sala con 5 nuevos ministros.

En lugar de los 11 integrantes actuales de la Corte, tendríamos 16.

De los 11 de hoy, AMLO ya nombró a 2 (Juan Luis González Alcántara y Yazmín Esquivel) y podrá designar a otro más en 2021 cuando se retire Fernando Franco. Con la propuesta de Morena, el presidente podría nominar a otros 5, es decir, que, para 2021, 8 de los 16 ministros los habría puesto AMLO.

Según Monreal, la tercera sala de la SCJN reemplazaría las salas especializadas del Tribunal Federal de Justicia Administrativa contempladas en el Sistema Nacional Anticorrupción que, por cierto, siguen sin operar debido a que no se han nombrado a los magistrados correspondientes. El senador morenista argumenta que este esquema es mejor y más barato.

Puede ser. Pero, entre que son peras o manzanas, si esta reforma se aprueba, para mediados del sexenio, AMLO habría nombrado a la mitad de los ministros de la Corte. Estamos, pues, frente a una estrategia muy conocida que se conoce como “court packing” en Estados Unidos. No sé como traducirlo al español, pero significa incrementar el número de ministros para que el Poder Judicial sea más afín al presidente.

En EU, con el fin de resolver el problema de la depresión económica, Franklin D. Roosevelt implementó el New Deal, un programa de mayor intervención del Estado en la economía. Sus opositores se ampararon en contra de muchas medidas argumentando que el presidente (demócrata) se estaba excediendo en sus facultades constitucionales. La Suprema Corte, conformada por 9 ministros, la mayoría designados por gobiernos republicanos, varias veces sentenció en contra de programas del New Deal.

Harto, Roosevelt anunció un plan para incrementar el número de ministros a 15. El argumento era exactamente el mismo que hoy usa Monreal: hacer más eficaz al Poder Judicial. Sin embargo, todos entendieron el mensaje. El presidente quería neutralizar a la Corte que estaba bloqueando el New Deal con una nueva mayoría que designaría el presidente y el Senado controlados, ahora, por los demócratas.

La sola amenaza funcionó. De pronto, 2 de los 9 ministros comenzaron a cambiar sus votos a favor de la agenda presidencial. Con todo, el Senado de EU votó la iniciativa del presidente y la rechazó tajantemente. Como observó el ex presidente de la Corte, William Rehnquist, “Roosevelt perdió la batalla de incrementar el número de ministros, pero ganó la guerra por el control de la Suprema Corte, no por una legislación nueva, sino porque estuvo más de 12 años en la Presidencia y pudo nombrar 8 de los 9 ministros. Sin embargo, fue el Senado, un organismo político, el que intervino y salvó la independencia del Poder Judicial”.

Esta cita viene como anillo al dedo para la iniciativa que ha puesto Monreal sobre la mesa. En manos de la minoría opositora del Senado estará el intento de debilitar la independencia de nuestra SCJN. Espero que así lo entiendan y la rechacen. También preocupa, sin embargo, que la sola amenaza de esta iniciativa pueda hacer cambiar los votos de algunos ministros a favor de las posturas del gobierno de AMLO, como ocurrió en EU. Si es así, la sola amenaza habría sido una victoria del lopezobradorismo de controlar la SCJN. Una mala noticia para los que creemos en la división de poderes como condición sine qua non de la democracia liberal.