Opinión

Una campaña diferente

IDEAS PARA EL CAMBIO

Por: AARÓN SÁNCHEZ

A quienes hoy pretenden ser candidatos en los próximos procesos electorales, les conviene analizar lo ocurrido en España durante las pasadas elecciones. Ahí se presentó un verdadero fenómeno político. El partido Podemos, encabezado por Pablo Iglesias, en tan sólo 4 meses de campaña, de la nada se convirtió en la tercera fuerza electoral.

Tal éxito hoy es un referente necesario para el diseño e instrumentación de toda campaña. Podemos ni siquiera aparecía en las encuestas. Sin embargo, obtuvo casi un millón 250 mil votos en su primera participación electoral. Pero, ¿cuál fue la estrategia que se siguió para lograr el triunfo?

El caso aún está bajo análisis. Pero algunas valoraciones muestran que los factores principales fueron los siguientes. En primer lugar, constituir un pequeño y compacto grupo de expertos en interpretación de la realidad social, discurso político, construcción de propuestas y en manejo del marketing electoral en medios de comunicación masiva.

En segundo lugar, generar un liderazgo fuerte y personalizado. Toda la estrategia se centra en el candidato. Recibe la asesoría directa del grupo de expertos, y ellos le proporcionan información, propuestas y le definen los escenarios y espacios mediáticos donde hay que trabajar mediática y electoralmente.

En tercer lugar está el diseño de un discurso político especialmente dirigido a la zona emocional del electorado. Se busca conmoverlo y capitalizar electoralmente todo tipo de descontento e irritación social existente. Se trata de aprovechar la indignación. El discurso es multilateral: va dirigido al electorado de derecha y de izquierda, a ricos y pobres, a jóvenes y adultos, y a mujeres y hombres.

El cuarto factor es el uso de una estrategia de comunicación novedosa, priorizando el lenguaje audiovisual. Por una parte, el líder o candidato despliega una intensa participación en todo tipo de foros, principalmente en televisión y radio. Por otra parte, se utiliza intensa e inteligentemente las redes sociales, como Twitter y Facebook.

En quinto lugar consiste en realizar una campaña electoral austera, de rápida movilización y muy intensa en cuanto a la polémica y el debate. Se dirige a la población de base, a la organización vecinal, a la promoción en asambleas comunitarias y a la comunicación ciudadana boca a boca. No se utiliza la campaña de derroche de recursos.

La combinación de estos factores, y el cuidado de no asociarse con el pasado sino tener la mirada puesta en el futuro, dieron origen a un nuevo modelo organizativo, refrescaron la vida política de España y se generó una nueva fuerza electoral triunfadora que despertó la esperanza en el electorado.

Ojalá estas innovaciones sean tomadas en cuenta por quienes hoy recorren la geografía, y sólo atinan a utilizar las formas políticas más pedestres, absurdas e inoperantes para tratar de mostrar su interés en convertirse en candidatos.