Opinión

Una larga espera

Por  Jorge Luis Lozano

Después de casi ocho meses después del paso del huracán Willa por el sur de Sinaloa, la espera por los recursos del Fondo para Desastres ha sido lento y tortuoso.

Los sectores productivos que en los periodos más difíciles vieron disminuidos cerca de 15 mil empleos en Escuinapa y Rosario aún esperan los recursos de apoyos y créditos que les permitan recuperar la infraestructura que destruyó el fenómeno.

Pese a la urgencia expresa hace más de medio año por el Senado para que se atendiera con prontitud la emergencia en Sinaloa y Nayarit, esta no ha llegado del todo hasta Sinaloa. 

En la desesperación, los alcaldes de Escuinapa y Rosario, Emmett Soto y Manuel Antonio Pineda, respectivamente, han viajado a la Ciudad de México para gestionar de manera directa la liberación de los recursos de emergencia.

La respuesta tampoco ha sido rápida. La expectativa es que en las próximas semanas empiecen a fluir los recursos que permitan materializar los proyectos de recuperación que contempla la construcción de vivienda y la entrega de créditos para los sectores productivos. Pero todo es una promesa.

En tanto, en Escuinapa y Rosario se vive una crisis económica y de empleo.

Por efectos del huracán, la producción frutícola en ambas municipalidades se ha reducido de manera significativa. Los exportadores de mango estiman la pérdida de casi 70 mil toneladas de mango con respecto al periodo de año pasado.
Los huertos reportan una producción de apenas el 30 por ciento del 2018.

Las estimaciones son que el huracán Willa destruyó al menos 19 mil hectáreas de cultivos, entre chile, mango y coco. No obstante, los sectores siguen exigiendo que se haga un reavalúo de los daños, pues no se han tomado muchos daños que generó Willa en las zonas productivas.