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Opinión

Una metáfora para Los Rojo

COMALLI
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Por: José Luis Cristerna, chef

"Un día su padre le dijo: - Hijo mío, no todos nacen con alas. No tienes obligación de volar, pero sería penoso que te limitaras a caminar teniendo las alas que Dios te dio. - pero yo no sé volar - contestó el hijo. Ven - dijo el padre. Y caminando lo llevó al borde del abismo en la montaña. - Éste es el vacío. Cuando quieras podrás volar. Sólo párate aquí, respira profundo y salta al abismo. Una vez en el aire extenderás las alas y volarás. - ¿Y si me caigo? - Aunque te caigas no morirás, sólo sufrirás algunos machucones que te harán más fuerte para el siguiente intento - contestó el padre. El hijo volvió al pueblo, a sus compañeros con los que había caminado toda su vida. Los más pequeños de mente le dijeron: -¿Estás loco? - Tu padre está delirando. ¿Qué vas a buscar volando? - ¿Por qué no te dejas de tonterías? - ¿Quién necesita volar? Los más lúcidos también sentían miedo: - ¿Será cierto? - ¿No será peligroso? - ¿Por qué no empiezas despacio? - En todo caso, prueba a tirarte desde la copa de un árbol, pero…¿desde la cima? El joven escuchó el consejo de quienes lo querían. Subió a la copa de un árbol y con valor saltó…Desplegó las alas. Las agitó en el aire con todas sus fuerzas…pero de todas maneras…se precipitó a la tierra. Con un gran chichón en la frente se cruzó con su padre: - ¡Me mentiste! No puedo volar. ¡Mira el golpe que me di! No soy como tú. Mis alas sólo son de adorno… - lloriqueó. - Hijo mío, para volar hay que crear el espacio de aire libre necesario para que las alas se desplieguen. Es como tirarse en un paracaídas, necesitas cierta altura antes de saltar. Para aprender a volar hay que empezar corriendo un riesgo. Si uno no quiere correr riesgos, lo mejor será resignarte y seguir caminando para siempre" (Bucay). Somos tal y como Dios nos creó. Si somos conscientes de ello, el miedo no tiene sentido, ni el dolor ni la muerte existen. Si creemos que es verdad, la salud no puede trocarse en enfermedad, la muerte no puede suplantar a la vida ni el sufrimiento al amor. Si repetimos la idea, las puertas del cielo estarán abiertas para entrar. ¡Aprendamos de su integridad y demos gracias a Dios por la vida! ¡Sanemos el pasado y dejemos atrás el sufrimiento!

jcomalli@gmail.com