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Una semifinal histórica

MI PUNTO DE VISTA

¿Cuántos de nosotros nos habremos equivocado al pronosticar quiénes podrían ser los finalistas al título, y qué equipos no clasificarían a la postemporada de la Liga Mexicana del Pacífico?

Al menos uno de ellos fue su servidor, que coloqué a Cañeros y Mayos como los conjuntos que no avanzarían, mientras que a Hermosillo, Tomateros y Yaquis los puse en la lista especial de aspirantes a la corona.

Con Navojoa y Cañeros fallé, pero en el caso de los Naranjeros tuve un acierto. Digamos que soy muy malo para realizar un pronóstico, o que no debemos juzgar a ningún equipo por muy modesto que sea, antes de comenzar la campaña.

Hoy los Mayos están en la posición más envidiable y muy cerca de acabar con 13 años de maldición. La última vez que llegaron y ganaron una serie titular, fue en la edición 1999-2000, precisamente con su actual estratega Lorenzo Bundy, quien convirtió este equipo en modelo y protagonista, con más hombres que nombres y, sobre todo, que con su varita mágica hizo que la gente regresara al "Ciclón" Echavarría, cuya plaza se había etiquetado como la más pobre en asistencia los últimos cinco o seis años, y hasta con posibilidades de emigrar.

Los reflectores no apuntaban hacia la tribu, hasta que en la segunda vuelta comenzaron a hilvanar triunfo tras triunfo. En realidad no le veíamos profundidad ni a su pitcheo ni a su bateo, por esa razón lo colocábamos fuera de las fiestas de enero.

Sin embargo, hoy los Mayos son una realidad, son contendientes y en mi opinión favoritos, porque si algo enseñaron durante el rol fue gran calidad de sus lanzadores y un bateo explosivo, y si tienen alguna duda, pregúntenle a los Águilas, a quienes bombardearon con muchos garrotazos de largo alcance.

¿Mental? En este espacio habíamos señalado que el enemigo número uno de los Cañeros eran ellos mismos.

Los verdes se caracterizaron por ser el mejor equipo jugando en casa, pero el más pésimo fuera de ella. Es increíble cómo dejaron triunfos tras triunfos en patio ajeno. Fue una especie de maldición, seguramente sin precedentes en la historia de la franquicia.

Si bien es cierto que algunas derrotas fueron muy apretadas, no podemos encontrar una explicación a tanto tropiezo con el buen equipo que armaron.

Después de aquel triunfo que le sacaron en la última entrada del quinto juego a los Naranjeros y su cerrador Jason Urquídez, pensamos que el equipo tenía toda la motivación necesaria para llegar al estadio Sonora y ganar al menos uno de los dos compromisos. Pero no fue así. La maldición continuó asociada a ellos.

Final. La serie de campeonato arranca hoy en Hermosillo, y no quiero vaticinar en cuántos juegos podría coronarse un equipo pues, repito, me doy cuenta que soy malo para eso.

Lo cierto es que será una batalla titular de pronósticos, porque los dos equipos nos enseñaron otro beisbol, convirtiéndose estos play off en los mejores de los últimos años, ¿no cree usted?

La postemporada, amigos, es realmente otra cosa, por no jurarles que es otro beisbol, para no herir susceptibilidades.

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Ayer Dios me permitió escribir estas líneas; hoy sólo Él sabe si podré hacerlo de nuevo.