Opinión

Una tarea impostergable

Por  Jorge Luis Lozano

Desde hace unas semanas, los ayuntamientos del sur de Sinaloa se han empezado a preparar para lo que se advierte será una de las temporadas de estiaje más intensas de los últimos años.
Ya desde meses antes, las organizaciones de agricultores y ganaderos advertían el descenso significativo de los niveles de los mantos friáticos que se convertirían luego en una sequía que, de no tomarse las medidas preventivas adecuadas, pudiera poner en riesgo a los hatos y las temporadas de cultivo.
La situación tiene serias implicaciones para el consumo de agua de los humanos. 
La infraestructura de las Juntas de Agua Potable son viejas y sus recursos son insuficientes para hacer frente a una situación de emergencia. Por ello la preocupación de los gobiernos municipales y las administraciones de las Juntas de Agua Potable.
La mayoría, si es que no la totalidad de las dependencias municipales del sur de Sinaloa que abarcan los municipios de San Ignacio, Mazatlán, Concordia, Rosario y Escuinapa, cuentan con una infraestructura en avanzado deterioro producto de una administración ineficiente.
Debido a una incapacidad para resolver el problema del cobro del servicio de agua potable y alcantarillado, y por ende la disposición de recursos, el servicio ha sido cada vez más deficiente. 
El problema requiere de una estrategia regional y un plan estratégico de acción.
Las deficiencias provocadas por acciones postergadas y la ineficacia de las administraciones en turnos empiezan a ser pagadas por la ciudadanía, la cual llega a pasar semanas enteras sin suministro de agua corriente. Los casos son cíclicos en el caso de Concordia, Rosario y Escuinapa.
Al mismo tiempo, el retraso del servicio de drenaje en la zona rural crece.