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Una verdad a medias

NUESTRA OPINIÓN ESTATAL

Haciéndose eco de machacona cuanto sofística cantaleta sobre la reducción de los índices delictivos en Sinaloa, que parte del Gobierno del Estado, la Confederación Patronal de la República Mexicana celebró declarativamente lo que para la percepción social es una verdad a medias.

Mariano Gómez Aguirre, fue más allá al decir "que lo importante de la actuación policial es también la recuperación de los espacios públicos", que si bien contiene cierta dosis de veracidad, evidentemente el dirigente empresarial desconoce lo que en tal sentido sucede en diversas zonas del territorio sinaloense, que se encuentran, aunque no quiera admitirse, bajo la férula del hampa, organizada o no.

Habría, sin embargo, que preguntarse que tan significativa es la presumida baja de la violencia, cuando el número de asesinatos, robos, asaltos y otras felonías que a diario se cometen, alcanza ribetes de escándalo.

En ese sentido, jactarse de la disminución de hechos criminales, es tanto como presumir que ya no se mata a tanta persona y que si en el anterior sexenio se asesinaron a cien, hoy en el actual sólo 99 son los homicidios que se han perpetrado.

Ciertamente, la amplia gama de delitos que se cometen pueden no ser tantos, pero definitivamente no lo suficientemente menos como para decir que Sinaloa vive un estado de derecho en el que la seguridad patrimonial y la integridad de sus habitantes se garantiza por las autoridades, o al menos que se mantiene dentro de los límites tolerables.

Y mientras por un lado anuncian que la baja de la delincuencia obedece al trabajo de capacitación, adiestramiento e investigación, por otro, deliberadamente ocultan en sus heráldicas palabras que, aún con la baja de los índices criminales no son ni con mucho, algo para presumir, los niveles de impunidad siguen siendo los mismos; es decir, la prevención, persecución y procuración de la justicia, en Sinaloa es letra muerta.