Conéctate a El Debate

O conéctate con...

Usuarios registrados

Cancelar

Una vieja historia

NUESTRA OPINIÓN ESTATAL

No por sabido, los titulares de varios de los nuevos ayuntamientos que entraron en funciones el 1 de enero, dejan de sorprenderse por el desastroso estado económico en que sus antecesores les entregaron las administraciones, lo que ha hecho que empiecen con importantes grados de dificultad a gobernar los municipios.

Hasta lo que sabe, por boca de los sucesores, las crisis más agudas que se encontraron fueron en el norte, Sinaloa, Guasave y El Fuerte, amén de los del sur, como Escuinapa y Concordia, mientras que en Navolato la situación financiera no es menos grave.

Habría que decir, sin embargo, que el agotamiento económico y el estado de deterioro con que cada tres años terminan los gobiernos municipales son historias muy viejas, como tan antiguas son las quejas de quienes los relevan en los mandos políticos.

Ahora bien, al margen de que los recién estrenados gobiernos locales deberán iniciar con seriedad, profesionalismo y objetividad, las investigaciones pertinentes para establecer si las crisis de los ayuntamientos son producto de un manejo irresponsable e irregular de las finanzas, y en su caso proceder conforme a derecho, también tendrán que ponerse a trabajar en serio.

Si hay anomalías que señalar y castigar, tendrá que hacerse a fin de sentar un precedente y evitar en lo futuro que los ayuntamientos se conviertan en cotos privados y de usufructo personal de los funcionarios, como parece ser, por las declaraciones, las evidencias que se han manejado públicamente.

Lo anterior, por supuesto, no deberá ser óbice o pretexto de los alcaldes que acaban de tomar posesión para justificar la inactividad en el principio de las administraciones.

A la par de enjuiciar, si fuera el caso, a quien tuviera responsabilidad en la crisis en que dejan los ayuntamientos, ponerse a trabajar sin que la vista en el retrovisor entorpezca la actividad esencial que les encomendó el voto popular, y que no es otro que el de velar por los intereses de los gobernados.