Opinión

Vacaciones

EDUCACIÓN, HOY

Por  Marcos Miranda Gil

Mañana es el último día de clases del dos mil dieciocho para la mayoría de estudiantes. Las vacaciones de invierno son las más esperadas por todos pues el ambiente anticipado de festividad es único e irrepetible. Reunirse en familia y hacer un balance de lo vivido en el año por terminar siempre ha sido un ejercicio sano porque solo así se corrigen fallas y se ajustan acciones para un mejor resultado en un futuro cercano.

El tiempo no se detiene y tampoco nosotros. La vida es así y para nuestra fortuna hoy podemos testificar que siempre es para bien, aunque haya ocasiones en que parezca lo contrario. El año a despedir ha sido en el campo educativo, otro parteaguas en el estilo de redefinir la política educativa.

Todo lo experimentado es una invitación abierta a la reflexión y a la reinvención de mecanismos viables de desarrollo hacia una pedagogía sustentada en la inclusión y en la horizontalidad social y económica. Un nuevo modelo se ha abierto paso y debemos prepararnos para coadyuvar en su consolidación y operación permanente.

Vale la pena destacar que los resultados alcanzados en los últimos treinta años han sido aceptables, pero no satisfactorios porque en educación nunca habrá un cien por ciento de efectividad o satisfacción pues educar no tiene principio ni fin, siempre es… más allá de las estadísticas y las apreciaciones técnicas, ser más humano cada día es una tarea infinita. Disfrutemos pues este receso para continuar con nuestro papel de Sísifos del siglo veintiuno en educación.