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Verdadera intención

SAPIENZA

Cuando se habla del derecho de decidir qué hacer con su propio cuerpo, no se plantea la verdad completa. Porque la verdad es que, de acuerdo con nuestras leyes y nuestro entorno social, no se nos permite hacer todo lo que queremos con nuestros cuerpos. Es decir, nuestro derecho no es completo. La prostitución está prohibida, así como el consumo de drogas y la violación. Tampoco se permite hacer las necesidades fisiológicas en la vía pública. Todas son acciones que realizamos con nuestro cuerpo y, sin embargo, están prohibidas o restringidas a ciertas áreas. Está prohibido golpear con la mano a otra persona, pero, paradójicamente, en nombre del derecho a la elección se pugna, y en muchos casos se permite, que se mate a otro ser humano mediante el aborto. La pugna no debería ser por el derecho a decidir lo que se hace y lo que no se hace con el cuerpo, sino el derecho a hacer lo bueno y no lo malo. Desgraciadamente en esta época de democracias, se piensa que aquello que la mayoría aprueba es lo correcto y esto no necesariamente es así.En cuestiones del aborto se han tendido muchas cortinas de humo, mediante la discusión de cuándo empieza la vida, al negar el estatus de persona al cigoto que se forma por la unión del esperma y el óvulo. El cigoto, a diferencia de cualquier otro conjunto de células, tiene el potencial de crear otra vida y, de hecho, desde la unión del esperma con el óvulo empieza una vida. El cigoto es una vida en ciernes. Por lo tanto, alegar que el derecho de la mujer (y de quienes la orillan a ello) para decidirse a cometer un aborto no afecta sino a un grupo de células, no es hablar con la verdad. El aborto no es como cualquier otra operación. Es un atentado contra la vida de otra persona. Por lo tanto, cuando se habla del derecho (que no lo debe ser) de elegir sobre el cuerpo, es decir, cuando se habla de proelección, debería hablarse con todas sus letras y decir que es la elección para terminar con la vida de otro. Pero en el eufemismo proelección se esconde la verdadera intención de quienes están a favor del aborto: la intención de asesinar. Así que antes de decidir hacer algo, recordemos que no todas las elecciones son legítimas. Ni correctas.