Opinión

Viajeras, comidas, piñata y más

RESUMEN

Por  Margot Dow

Reunión de amigas. Hace muchos años se conocieron en un viaje a Europa unas culichis y las otras estadounidenses. Desde ahí comenzó una linda amistad que no se ha roto a través de los años. Todos los años las que pueden se reúnen en Acapulco, en Vallarta, en México; en esta ocasión la cita fue en Mazatlán, donde la pasaron súper y refrendaron sus lazos de amistad. Se reunieron frente a la playa en un departamento, donde hacían juegos, comidas, botanas en la playa, caminaban, visitaban el Centro Histórico, la plaza Machado. Entre las asistentes a estas lindas vacaciones, en primer lugar las amigas de Nueva York, Rosalyn Gonstein y Amty Ullam; de la Ciudad de México estuvieron Martha Elisa Almada y Herta Treviño, y de Culiacán, las organizadoras, Silvya Esquer, Mary Rosas, Meché Esquer y Marcia Rivas. La pasaron súper. Unos días se vestían con ropa tradicional de México, para halagar a sus invitadas, el caso que la diversión siempre estuvo presente. Ya regresaron felices y haciendo planes para el año entrante.

Comida. Un grupo de amigas se reunieron invitadas por Clara de la Vega de Ruiz a degustar un rico pozole. Nos la pasamos encantadas, comimos riquísimo, todo estuvo delicioso y pasamos una tarde noche llena de sabor y amistad. Entre las asistentes: Chepina Guerra, Josefina de Ley, Amanda Tejeda, Silvya López Sánchez, Flora Quintanar, Lucy Carlón, Isabel Michel, que quedaron que se repita. Algunas de última hora no pudieron asistir, pero a la otra se reponen. 

Piñata. Fueron muy festejadas por sus papás, Luis Guillermo Ibarra y Melina Gatziones, Melina y Romina en sus cumpleaños, en La Primavera, en su casa. El jardín lleno de juegos, carritos como de feria, estuvo el Mago Samed, que hizo magias para los niños que estaban felices, carritos con papitas, churritos, una taquiza, refrescos, paletas, su pastel donde apagaron sus velitas. Las niñas que son mis bisnietas, felices. Por ahí sus abuelos, Sotero Gatziones y Dorita de Gatziones, sus tíos y muchas amiguitas e invitados que las colmaron de regalos.

Una mente en paz y ocupada no tiene tiempo ni voluntad para juzgar ni dañar a otros.