Opinión

Vicios privados… con dinero público

ITINERARIO POLÍTICO
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Por: Ricardo Alemán

Hasta ayer, parece que a pocos líderes del PAN les importaba el daño a la imagen de su partido a causa del escándalo provocado por el diputado Villarreal.

A Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre —hoy exlíder del PRI capitalino—, lo acusaron, sin evidencia alguna, de financiar una supuesta red de trata de mujeres que, presuntamente, operaba desde las oficinas del partido tricolor en el Distrito Federal.

A Luis Alberto Villarreal, el aún jefe de la bancada de los diputados federales del PAN, lo exhibió un video que resulta demoledor; baila en medio de una fiesta privada, manosea mujeres que parecen trabajadoras sexuales, mientras hacen lo mismo otros diputados del PAN.

Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre fue víctima de una intriga política; un vulgar montaje con fines políticos, al que se prestó de manera interesada un informativo y su conductora, en una muestra demoledora de que el periodismo carroñero sigue al servicio del poder político, económico y empresarial.

El diputado federal Luis Alberto Villarreal fue víctima del llamado "fuego amigo", ya que el video que lo exhibe fue grabado por asistentes a la fiesta privada de los panistas, en donde todos o casi todos aparecen como consumados practicantes del manoseo de bailarinas. La doble moral, pues.

A Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre el escándalo le costó el cargo de presidente del PRI en el Distrito Federal, además de que la calumnia y la difamación mediática de una supuesta información —en realidad un burdo invento—, le costó su imagen, reputación y credibilidad.

Hasta la tarde de ayer, a pocos líderes y dirigentes del PAN parece que les importaba el daño a la imagen del partido y de los legisladores azules a causa del escándalo provocado por el diputado Villarreal, a pesar de que no es el primero de los ridículos y escándalos en los que se mete el de Guanajuato; escándalos como Los Moches y los casinos que financian campañas.

A Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre lo difamaron mediante una calumniosa campaña mediática, sin que hasta ahora exista una sola prueba de la calumnia que lo presentó como el peor de los criminales imaginables, en una de las más vergonzosas campañas de odio y discriminación emprendida por un medio. El delito del "Príncipe de la basura" es "portación de una cara prohibida"; el delito de ser moreno, feo, malencarado, de aspecto no agraciado, agresivo y golpeador de dirigentes y… porque su reino no es de los cielos, sino de la basura.

Al diputado Villarreal se le trata con delicadeza, acaso por el color de su piel, de su cabello y porque sus apellidos son de prosapia, a pesar de que es público su gusto por la fiesta escandalosa y porque es usuario frecuente de los centros de la antropología social; antropólogo por vocación. Y peor aún, no pocos lo justifican porque, dicen, "es víctima de fuego amigo".

Al final de cuentas, el PRI nacional perdonó a Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, luego que autoridades del DF no encontraron una sola prueba del grotesco montaje de la periodista que gusta hacer el trabajo sucio del PRI.

A Luis Alberto Villarreal le tendieron una trampa porque traicionó a Gustavo Madero. Y le costará trabajo explicar las razones privadas de su vida pública; el origen del dinero de la fiesta y si cree que todos los contribuyentes debemos pagar el costo de la casa del 'foco rojo', los tragos que se bebieron en abundancia, las viandas degustadas por su exquisito paladar, la música culta y, sobre todo, el costo del servicio de las muchachas cariñosas.

Las mujeres que dizque eran explotadas por el poco agraciado 'príncipe de la basura' nunca aparecieron. Nunca se pudo probar nada; ni prostitución, ni trata, ni explotación, a pesar de que la PGJDF investigó hasta en las cañerías más profundas del PRI.

Aseguran panistas asistentes a la fiesta de Villarreal que las mujeres de la fiesta privada son sexoservidoras y bailarinas de un conocido antro, de donde fueron contratadas para brindar un servicio VIP y privado "a los señores diputados". Bueno, hasta se sabe cuánto cobraron.

Lo cierto es que a nadie debe importar la vida privada de quienes ostentan un cargo de elección popular, hasta en tanto los servidores públicos no cometan la estupidez de emplear dinero público para los vicios privados; para fiestas como la del diputado Villarreal.

Por lo pronto, el escándalo del diputado Villarreal retrata de manera ejemplar la diferencia entre un grosero montaje periodístico con fines políticos —como el enderezado contra el Príncipe de la basura—, y "el fuego amigo" al que recurren los panistas —filtración interesada para castigar una traición—, en el juego de las bajas pasiones del poder y la política. Al tiempo.

www.ricardoaleman.com.mx twitter: @ricardoalemanmx