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Opinión

Violencia advertida

Por: Jorge Luis Lozano

Hace apenas unos pocos días advertíamos aquí los riesgos de que el comisionado nacional de Acuacultura y Pesca, Mario Gilberto Aguilar Sánchez, desestimara la protesta pesquera que tiene frente a sus oficinas.
Los pescadores han esperado meses por la liberación de permisos para el inicio de proyectos productivos, y los funcionarios federales, que dirige Aguilar Sánchez, solo les han dado largas.
Tres días de protestas, durmiendo a la intemperie y comiendo lo mínimo, mantienen los ánimos exacerbados de los inconformes.
Ayer, la supuesta negativa para usar los baños de las oficinas de la Conapesca derivó en violencia. 
Las primeras versiones hablan de un zipizape entre los guardias de seguridad y que generó violencia cuando llegó la Policía Municipal.
Hubo empujones, golpes y macanazos entre pescadores y agentes preventivos. Luego derivó una lluvia de piedras y escombro sobre las patrullas.
En entrevistas posteriores, los pescadores acusaron a los policías de provocarlos para tener argumentos para desalojarlos.
En esas circunstancias, no se descarta que, en las próximas horas, las manifestaciones de inconformidad se extremen por parte de los pescadores.
Estos ya tienen comprobado que por medio de la presión y la fuerza es la única forma en la que los funcionarios federales se abran al diálogo.
La última ocasión, el sector pesquero de altamar obligó al equipo de Aguilar Sánchez a sentarse en una mesa de diálogo luego de que bloquearon por varios días la avenida Camarón Sábalo, que comunica a la zona hotelera de Mazatlán.
Ahora, los ánimos se encuentran más exacerbados por parte de los pescadores libres del estado, quienes están decididos a continuar con la lucha hasta que la Conapesca les libere los permisos para poder pescar.

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