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Viven con temor

SAPIENZA

Viven con temor, y no podría ser de otra forma porque son personas que desde que tienen uso de razón se les enseña a temer no sólo las cuestiones naturales del diario vivir, sino las espirituales. Son los musulmanes. Tienen temor a toparse con alguien que no sea de su misma creencia porque sienten que pueden ser presionados a dejar su credo, el cual ordena que si dejan sus creencias, no sólo sufrirán el castigo eterno del infierno, sino el desprecio de sus familiares, tortura y hasta la misma muerte. Eso sería apostasía, pero también lo sería que cuestionaran a Dios o el valor del Corán. Cualquier mutilación o quemar dicho libro sería blasfemia imperdonable, pues incluso se considera falta de respeto dar vuelta a sus páginas con los dedos que han sido humedecidos con saliva. Hay temor de entrar a una iglesia o de adorar un ídolo, y más aún, hay temor de llegar a practicar cualquier tipo de magia. Cualquier profanación del nombre de Alá, junto con todos los anteriores y muchos más, son actos de no creencia en el islam, o sea, de apostasía. Los musulmanes creen en un solo Dios, Alá, que a final de cuentas decidirá quiénes van entrar al paraíso y quiénes no, en base a las buenas o malas obras de la persona. Ellos dependen del capricho de Alá. Entre las que consideran buenas obras, está el practicar el yidah (la guerra santa) contra los infieles, o morir en un acto de yidah, pues entonces la persona tiene garantizado el paraíso. Pero como la mayoría de los musulmanes ni practican ni morirán en el yidah, tienen que enfrentar la posibilidad de no ser lo suficientemente buenos para ir al paraíso. Temen, incluso, que por envidias sus enemigos los acusen de apostasía para beneficiarse con sus bienes. En casi todos los casos, el acusado no sabrá cuál fue su pecado si cuatro imanes –líderes religiosos—deciden, sin remordimiento, que la sangre del supuesto apóstata debe pagar por su osadía. Toda persona que nace en el seno de una familia musulmana sabe esto, y lo teme. Pero lo deben temer también quienes habiéndose convertido al islam, reniegan de él. Siendo así, resulta incomprensible que haya gente en el mundo que voluntariamente se convierte al islam, pues está muy lejos de ser la religión de paz, perdón y misericordia que dice ser.