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Vivertirse

Per saecula saeculorum

Buscando un buen título para esta columna, viendo el techo, tecleando palabras, distrayéndome con ruidos, buscando oraciones, frases y presionando mucho la tecla de "borrar" no se me pudo ocurrir mejor cosa que mezclar dos verbos fundamentales: "Vivir y divertirse" con el afán de poder expresarles coherentemente lo que quiero que lean y entiendan a continuación. He visto últimamente que muchos papás y mamás de familia se preocupan infinitamente por el futuro de sus hijos, lo cual me parece muy natural, ya que la fuente de su estrés es garantizarles una buena educación, un excelente trabajo, una bonita empresa y mucho dinero para que pueda lograr todos sus sueños, formar una familia y hacerse cargo de ella. Suena bastante bien, ¿no? Pero quién sabe por qué a medio camino me he dado cuenta que a muchos pilares de la familia se les olvida que "la niñez" es para cometer errores, para rasparse las rodillas, para abrirse la cabeza o la barba y que les den unas cuantas puntadas, para rayar las paredes, decir imprudencias, no saludar a las tías que aprietan cachetes, comer cochinadas a escondidas y hacer travesuras en el tiempo libre y de ocio. Sí, a muchos papás se les olvida esta etapa tan importante en la que nos subíamos a los techos de la casa a hacer prácticamente "nada", nos robábamos ciruelas de la casa de a lado, practicábamos solo un deporte (en el cual éramos buenísimos) y teníamos solamente una clase extracurricular a la que nos encantaba u odiábamos ir (pero íbamos). Ahora todo ha cambiado, parece que los papás quieren enseñar a los niños desde bebés a ser mayores, y de mayores no hay otra cosa que añoremos más que ser niños, vivir con la inocencia, el desapego y los sueños que cruzaban por nuestra mente en esos tiempos que de seguro no era ir a kumon, ni a cursos intensivos de ajedrez, ni computación, ni de inglés que muchos pequeños ni disfrutan aunque "sea bueno para su futuro". Los niños quieren jugar, siempre, van a la escuela a su tiempo y después añoran jugar a ellos no les preocupa ser grandes y no tener un gran trabajo todavía ya que para ellos ser bailarina o bombero es lo máximo que les pudiera suceder aunque no les vaya a dar mucho de comer. Un padre solo piensa en un trabajo estable, en algo que les de mucho dinero a sus retoños, en excelente formación, para asegurarles un futuro encantador (lo cual me da risa porque esas personas a veces batallan hasta el doble en conseguirlo) y puedan vivir sin preocupaciones (nadie vive sin ellas). Muchísimas veces los niños tienen que renunciar a sus pequeños talentos o pasiones por cumplir las expectativas de sus padres, pero, ¿serán realmente niños contentos así que haciendo lo que realmente les gusta? ¿Hace cuánto jugaron con sus hijos? ¿Desde hace cuánto no bailan con ellos? ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que brincaron en la cama con ellos o vieron una película tonta juntos, o hicieron bromas en el teléfono, dibujaron algo, cocinaron haciendo un cochinero en la cocina o se salieron del protocolo de lo que ustedes piensan que es lo mejor "para su futuro"? Los niños son niños, los adolescentes, adolescentes y los adultos, bueno, los adultos siempre queremos ser todo aquello que no fuimos cuando aún teníamos tiempo. Queremos bailar pero se nos hace ridículo, queremos cantar pero ya se nos fue el talento, queremos acariciar perritos en las veterinarias pero ya no tenemos tiempo, queremos hornear pasteles pero ya siempre estamos a dieta. Ya no somos niños pero aún así debemos darnos la oportunidad de retomar las cosas que fueron, eran y siguen siendo importantes para nosotros, dejar de atender solamente las que son urgente que a veces son cero trascendentes para nuestra vida y sobre todo debemos evitar a toda costa que nuestros niños se queden sin hacer lo que les gusta o para lo que son buenos solamente porque sus papas tienen miedo de no estarlos preparando decentemente para "El futuro". Bueno noticia de última hora: los futuros cambian constantemente y hay contadores que terminan de excelentes chefs, ingenieros civiles que se convierten en fascinantes escritores, arquitectos que maquillan a las estrellas y analfabetas que escriben columnas que tu quieres leer. Hacer lo que nos gusta nos asegura un buen futuro, vivir y divertirnos a la vez nos promete una bonita relación con nuestro yo interior con nuestro alrededor, se creativo, artístico, musical, juguetón y bromista nos eleva a un nivel en el que los sueños se cumplen más fácilmente cuando uno se vuelve adulto.