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'Waldo' tumbó la 'Canasta' y nació la fuente de Cuauhtémoc

HISTORIAS Y AVENTURAS

Un amigo siempre será el mejor aliado en las buenas y en las malas, más se debe valorar cuando ambos luchan más por acciones positivas, y jamás por negativas.

Culiacán, capital del estado, tiene varios edificios y monumentos que representan su historia y su tradición, tales como la Lomita, Catedral, la plaza Rosales, el Santuario, la plazuela Obregón, el parque Revolución, el edificio La Lonja, el Palacio Municipal, el zoológico, el mercado Garmendia y muchos más.

Además de todo ello, tenemos el monumento a Cuauhtémoc, un ícono de la capital, ubicado donde nace el bulevar Francisco I. Madero y la avenida Insurgentes e inicia la salida al norte de Culiacán.

El monumento a Cuauhtémoc es joven, se puede decir; se construyó gracias al diseño de Rolando Arjona Amábilis, el creador del escudo de Culiacán, y fue levantado cuando era alcalde Jorge Romero Zazueta, en el año de 1986.

Este sustituyó a la famosa "Canasta" o Fuente de la Amistad que se había construido de tubulares en los años sesenta, y representaba un punto de referencia para visitantes de otros lugares, pues estaba cerca de la estación del ferrocarril y de la llegada del lado de Guamúchil por la única carretera de ese tiempo que era la Internacional.

Era un sitio lleno de flores y bancas, además de la fuente de agua que servía de inspiración a las románticas parejas de la época que ahí entretejían sus sueños e ilusiones o dirimían sus diferencias sentimentales.

Pero en el año de 1985, el centro de Sinaloa, y la capital propiamente, fueron víctima de los embates del huracán "Waldo", y aquella famosa "Canasta" quedó destruida y convertida sólo a un montón de fierros doblados.

Fue así como en su lugar se erigió el ahora conocido monumento al ídolo azteca, al cual en alguna ocasión, el actual diputado Jesús Enrique Hernández Chávez "El Chuquiqui" le reclamó: "¿Tú también Cuauhtémoc?", pues el monumento le daba la espalda al edificio de la CNOP, donde despachaba, ahí enfrente, y muchos cenopistas lo acababan de abandonar.