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Y ahora el 10 de mayo

DIVAGACIONES DE LA MANZANA

En este mes de celebraciones de todo tipo, una de las fechas más resonantes –seguramente la más publicitada y popular– es el Día de las Madres.

Imposible negar la comercialización que ha crecido en torno a este festejo, pero hay que reconocer que no deja de ser un buen motivo para evocar la destacada misión en la sociedad que a lo largo de la historia han tenido las madres.

Si bien en cada cultura, desde la antigüedad hasta nuestros días, se han construido interpretaciones diversas sobre el significado y la importancia de la maternidad, el eje siempre ha sido la admiración y veneración por el milagro de la vida.

Así, podemos decir que el concepto y la percepción sobre las mujeres en su papel de madres ha cambiado a lo largo de los siglos, pero a la vez ha perdurado su esencia, que es el eterno asombro ante la capacidad de dar vida a otro ser humano.

Claro está que, sobre todo en los últimos tiempos, se ha modificado el punto de vista acerca de la maternidad, pues, por ejemplo, en la antigüedad la capacidad de reproducción era motivo de devoción. ¿Y cómo no iba a ser así, si la fertilidad era requisito y garantía para la continuidad de la especie?

Con el paso del tiempo y las civilizaciones, factores económicos y sociales, como la explosión demográfica y la participación de la mujer en otros ámbitos distintos del familiar condujeron a que la maternidad ocupara en diversas ocasiones un lugar secundario. Incluso, hay lugares del planeta donde en nuestros días se restringe la posibilidad de reproducirse. El caso extremo ocurre en China, donde desde hace 35 años las parejas sólo están autorizadas a tener un hijo. Se les puede permitir tener un segundo hijo sólo si los dos padres son hijos únicos (cabe acotar que desde fines del año 2013 se "flexibilizó" la medida debido al envejecimiento de la población y ahora es posible obtener autorización para engendrar un segundo hijo con el hecho de que uno de los integrantes de la pareja sea hijo único, lo cual no deja de ser una imposición del Estado en la vida privada de las personas).

De hecho, frente a la abrumadora cifra de la población mundial, de más de siete mil millones de seres humanos, hay una extendida preocupación en prácticamente todos los países del mundo para reducir o moderar el índice de natalidad, aunque en otros lugares no se llega a los extremos de represión registrados en China.

Esta evolución es notoria también en la dimensión social del concepto que entraña el hecho ser madre. Si nos referimos al caso de México, podemos comprobar que en sólo en unas cuantas décadas el estereotipo ha variado drásticamente. Bastaría remitirnos a la literatura, a las artes plásticas o al cine, donde a mediados del siglo pasado los rasgos fundamentales de la figura de la madre eran abnegación, sufrimiento, autonegación, marginación social.

Hoy, el papel de las mujeres madres de familia se ha modificado. El acceso de las mujeres a la educación y al campo laboral ha ido demoliendo los atavismos en torno a la figura de la madre. Ahora no son pocas las mujeres que participan de manera destacada en los campos público, privado y social, de manera que sus aspiraciones van más allá de su papel como madres, sin que éste haya dejado de ser fundamental.

Claro que también hay casos de mujeres que no sólo relegan la posibilidad de la maternidad, sino que incluso la desechan de sus planes; es decir, optan por no tener hijos. En lo personal, respeto, por supuesto, a quienes toman esta decisión, aunque debo decir que considero que la maternidad es parte fundamental de la mujer, de su vida, de sus desarrollo y de su propia realización.

Y qué decir de las madres ejemplares que salen del ámbito del hogar y llegan a convertirse en activistas políticas cuando ha visto afectados los derechos de los suyos o, peor aún, cuando sus hijos son víctimas de la represión, como las célebres Madres de la Plaza de Mayo en Argentina.

En general hay que expresar admiración a todas aquellas mujeres que han decidido estudiar y trabajar sin dejar de formar sus propias familias y estar al frente de ellas.

En fin, el tema es complejo y lo importante es que en esta segunda década del siglo XXI se respete y proteja a las mujeres para que puedan decidir de manera libre y consciente sobre el ejercicio de su capacidad de ser madres.

Con esa idea esencia.: respeto al ejercicio de la maternidad y apoyo a las mujeres en ese proceso, no queda sino decir: ¡Feliz Día de las Madres!

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