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¿Y cuándo matarán al INE?

ITINERARIO POLÍTICO

Se supo que los representantes de los partidos políticos en el IFE tenían una burocracia de lujo. Entre 2006 y 2013 tuvieron a su disposición 418 millones de pesos para sus nóminas.

Por aberrante que resulte, la pregunta sobre el futuro de los procesos electorales mexicanos no está en conocer las razones que llevaron a los partidos políticos a matar al IFE y a sustituirlo por el INE. Tampoco en la capacidad de la nueva "casta divina" de su Consejo General. No, hoy la pregunta va en otra dirección. ¿Cuándo van a matar al INE?

Y es que entre la clase política —un tanto en broma y otro tanto en serio—, se corren apuestas sobre la caducidad que lleva el INE en la etiqueta. Unos dicen que el INE de Córdova empezará a morir en 2015. Otros aseguran que el INE no resistirá la presidencial de 2018, mientras que los conservadores dicen que no vivirá más de una década.

¿Y por qué esa apuesta, cuando algunos apenas celebran el nacimiento del INE? Porque muchos coinciden en que es genética la fecha de caducidad del INE; porque lleva las mismas taras del IFE. ¿Y cuáles son esas deformaciones? Están a la vista de todos.

1. El Consejo General del INE, igual que el del IFE, lo integran groseras cuotas de partido. Y pueden decir misa los defensores del INE y aquellos que justifican la muerte del IFE, pero hasta hoy nadie ha explicado de manera convincente, que no se trató de un reparto de cuotas.

2. La mejor prueba de las tramposas cuotas es que, a pesar de la simpática figura de "los siete sabios" que integraron las quintetas de aspirantes a consejeros y presidente del INE, en los comederos políticos todos sabían que se había negociado cada uno de los nombres y que el presidente sería Lorenzo Córdova.

3. Más aun, el nombre de Córdova ya estaba en los medios, como seguro presidente del INE, cuando todavía no se hacían públicas las quintetas. ¿Cómo se la llama a esa engañosa selección? ¿Por qué "los siete sabios" se prestaron al manoseo de su nombre? ¿Quién puede creer que "los siete sabios" eligieron, sin presiones partidistas, sin intereses de por medio? Está claro que nadie.

4. Peor de vergonzoso es que de lo anterior resultó que, en medio de los jaloneos de poder y alcoba, uno de los desplazados reveló otro de los secretos del engañoso proceso. Resulta que el señor Lorenzo Córdova acudió a Los Pinos —antes de ser designado— a expresar "lealtad" al presidente Peña Nieto. Y lo más lamentable es que en esa feria de vanidades nadie se atrevió a desmentir la especie. ¿Qué hacía Córdova en los Pinos?

5. Y si nadie ha sabido responder la razón por la que Córdova fue palomeado en Los Pinos y convertido en presidente del INE —antes de que se conocieran las quintetas de "los siete sabios"— tampoco nadie responde por qué Lorenzo Córdova fue el elegido.

6. En cambio, en una evidente y "chabacana" maniobra de distracción, los "genios" del poder priísta deslizaron a periodistas, articulistas y columnistas que Lorenzo Córdova era "el hombre del PRI". ¿De verdad es el alfil del PRI? Está claro que tampoco nadie se compra esa patraña. Por lo pronto, al asumir la presidencia del INE, el señor Córdova lucía impecable su corbata amarilla, el sello impuesto por "Los Chuchos" en el PRD. ¿¡Verdad o ficción!?

7. Y le pueden "cambiar de nombre", como el popular Secreto de Amor, lo llamen como lo llamen, pero "la historia es la misma". Sea el IFE o sea el INE, pero cada consejero electoral recibirá un sueldo mensual —sin prestaciones— de 183 mil pesos. Es decir, 63 mil pesos más que le presidente de la República. Todo eso más choferes, autos, gasolina, celular, casetas, seguro médico de lujo… Algo cercano al medio millón de pesos mensuales.

8. En enero pasado se descubrió que los cuatro consejeros restantes del IFE —los mismos que habían dicho que el INE era un retroceso y que ahora, alegremente son parte del mismo—, contaban con un total de 59 asesores con suelos mensuales de hasta 190 mil pesos.

9. Según información pública, cada año el IFE destinaba 41 millones 129 mil pesos para mantener a esos asesores. Es decir, unos 3 millones 163 mil pesos al mes. También se supo que de los 59 asesores, uno tenía estudios de secundaria, tres de bachillerato, 44 de licenciatura, nueve con maestría y sólo un doctorado. Los asesores se repartían, 15 para Benito Nacif, 14 para Marco Baños, 13 para María Marván y 12 para Lorenzo Córdova.

10. No es todo. Se supo que los representantes de los partidos políticos en el IFE tenían una burocracia de lujo. Entre 2006 y 2013, los representantes de los partidos políticos tuvieron a su disposición 418 millones de pesos para sus nóminas de asesores. Esto, nuevamente, sin tomar en cuenta las prerrogativas. La herencia bendita del IFE. Claro, a cuenta del dinero público.

¿Qué va a cambiar con el IFE? La apuesta es que nada. Al tiempo.