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Y el aficionado, ¿no cuenta?

RINCÓN BEISBOLERO

Maltrato. Mal hace quien crea que las redes sociales son solamente herramientas para esparcir rumores, chismes y mitotes, aunque no falten aquellos que lo crean y bajo esas bases hagan lo que entienden por periodismo. Que si alguien dijo que son una especie de marcha callejera, vale la pena poner atención de alguna de las consignas que se expresan.

Así fue como se recoge un comentario expresado en un grupo de facebook que a más de llamar poderosamente la atención, es una invitación expresa a la reflexión y al reclamo justificado.

Esto fue escrito por un aficionado al beisbol de la ciudad de México y es un relato que vale la pena leerse.

"Hoy fui al Foro Sol con 4 amigos, uno de ellos, por azares del destino y la vida, está en silla de ruedas.

El estacionamiento de minusválidos del Foro Sol estaba ocupado por el evento de la Nascar, así que tuve que pagar un estacionamiento clandestino (Codeme) para poder acercar un poco a mi amigo, por la dificultad antes mencionada.

Llegando al Foro Sol, con los boletos pagados, me dijeron que sólo podía estar mi amigo con la silla de ruedas en la zona para discapacitados, ya que por políticas de la empresa, no podemos estar otras personas acompañándolo.

Se tuvo que quedar solo en esa zona para disfrutar de su primer partido de béisbol en vivo.

Las personas a las que se les reclamó, se portaron de manera payasa, como siempre lo han sido, y no buscaron ni ayudaron para una solución.

¿No es un tanto discriminatorio esto? ¿Como ellos no están en esta posición, no se ponen en los zapatos de uno?

Y luego se preguntan el por qué la gente no viene a ver beisbol en la capital".

Lecturas. Poco se puede agregar luego de saber de este tipo de casos. A la vista, una serie de graves yerros, omisiones y conductas que ameritan la intervención tanto de instancias defensoras de los Derechos Humanos, así como del gobierno del Distrito Federal.

Lo primero que surge es preguntar cuál es la situación que se guarda en todos los estadios de beisbol de la República Mexicana con respecto a la atención para personas con alguna discapacidad y si es que se tienen contemplados protocolos de protección para casos de emergencia. Que si en todo el país es generalizada la medida esa de "por políticas de la empresa" de que la persona con discapacidad quede a su suerte en las zonas especiales, más vale una revisión desde ahora mismo.

Queremos pensar, sí, que hay sobrados casos de estadios, ligas y clubes preocupados por el tema, que disponen de programas, planes y políticas que se dirigen a atender esta situación y que por ello más que quejas, recogen reconocimientos.

Que si el beisbol sirve para realizar tareas de beneficio social, atender a este segmento de la población es prioridad antes que muchas que se ponen en práctica, así sea que sean de menor impacto mediático o sirvan menos de mercadotecnia.

Capirucha. Y otra vez de fondo, tener que lamentar la precaria situación en que se encuentra el beisbol en la ciudad de México, que prácticamente está en menos de alguien ajeno a lo que es la liga o el club de casa, los Diablos Rojos del México.

Otra vez lamentar que no haya un estadio digno y funcional que aloje a este deporte en la ciudad más grande de Latinoamérica, que se tenga que acudir a un inmueble "prestado" que además, puede ser todo menos un coloso estrictamente beisbolero.

Pero por sobre todo, que sea un externo quien se ocupe de eso que llaman "atención al aficionado" y que sea ese "externo" la fuente de origen de muchas de las quejas y reclamos por precisamente, otorgar al aficionado toda clase de molestias y malas atenciones que hacen surgir la pregunta "¿por qué la gente no viene a ver beisbol en la capital?"

Tan grave eso como el desgano del club o la liga por ponerle remedio a dicha situación. Un desinterés que mina la afición más leal y la pasión que se llame inquebrantable. Mucho hay que lamentar, mucho hay por reclamar, la cuestión es ¿ante quién?