Opinión

Y no es exageración

Por  Jorge Luis Lozano

El alcalde de Mazatlán, Luis Guillermo Benítez Torres, aseguró que hoy se restablecería de manera total el abasto de agua potable en 147 asentamientos afectados por el colapso de una de las tuberías principales que alimentan al tanque 5000. El hecho está por verse.

No obstante la fuga gigante de agua potable que convirtió la avenida Manuel J. Clouthier en un enorme caudal, suscitada el sábado, debe ser tomada como una advertencia de la grave situación en la que se encuentra parte importante de la infraestructura de agua potable en Mazatlán.

Según las explicaciones que sobre el hecho dio el mismo presidente municipal, la tubería tenía una antigüedad de treinta años y ya se había detectado su defecto. Eso, además de que estaba hecha de asbesto, un material considerado no apto para formar parte de las líneas principales de abasto.

Lo peor es que la Junta de Agua Potable que dirige el gerente Ismael Tiznado Ontiveros no cuenta con estudio al día del deterioro en el que se encuentran las líneas principales de servicio, lo cual obliga a los trabajadores a atender los problemas cuando colapsan las tuberías. 

Es un problema añejo que las Administraciones municipales han postergado de manera sistemática, ya que se trata de trabajos bastante onerosos y que no se pueden ver para ser presumidos. 

Es urgente que la Junta de Agua Potable cuente con un estudio amplio de evaluación para prevenir más colapsos del servicios como el del sábado, que afectó a toda la zona norte de la ciudad, incluyendo la zona hotelera.

Un incidente más serio podría sumir al municipio en situaciones de verdadera emergencia, que no solo vulnerarían a los ciudadanos, sino que afectarían la imagen de Mazatlán, y no estamos exagerando.