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Opinión

Ya existe la paridad de género ¿Y ahora qué sigue?

50 + 1 SINALOA

Por 50 + 1 Sinaloa

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El 17 de octubre de 1953 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el Decreto para que las mujeres mexicanas tuviéramos el derecho a votar y ser votadas en puestos de elección popular, de ahí viene una larga lucha por buscar hacer realidad el tan anhelado sueño de tener representantes en los espacios de toma de decisiones y, de esa manera, las necesidades y temas de interés de nosotras las mujeres, para que estén sobre la mesa para su discusión así como aprobación, siempre buscando mejorar nuestra calidad de vida y el reconocimiento de nuestros derechos.

No ha sido un camino fácil, traba tras traba y candado tras candado se ha avanzado a pesar de las premeditadas lagunas jurídicas en nuestra contra y llegar a la primera legislatura federal paritaria en México en 2018. 

Por décadas, las mujeres en México mostraron de su valía tocando puertas, preparándose, formando  frentes, colectivos, de la mano, juntas. El objetivo: La Paridad de Género. Es un valioso logro que ha quedado mostrado gracias a las acciones afirmativas que se buscaron cumplir y, por añadidura, reconocidas por mandato constitucional. El resultado: La inclusión de las mujeres en la vida política en el país. 

¿Qué nos dejó la primera legislatura paritaria? 

Se aprobaron diversas leyes a favor de las mujeres, pero también se eliminaron políticas públicas y presupuestos que hacían de la vida de las mujeres mexicanas más llevadera, como las estancias infantiles, el Ramo 8 de agricultura y desarrollo social, programas de emprendimiento, Prospera, empleo temporal, presupuesto para enfermedades exclusivas de la mujer como el cáncer de mama, cáncer cérvicouterino y salud materna, y la lista continua… debe de haber un compromiso por los partidos políticos que postulan a mujeres y por la mismas mujeres de empatía y sororidad con las necesidades de otras. 

La experiencia de haber tenido representantes empáticas y comprometidas con nuestro género, encabezar movimientos, esfuerzos y luchas con el fin de modificar inercias culturales, económicas, sociales y estructurales, abrieron la brecha para ser confiables y conseguir la paridad no solo horizontal, sino también vertical en los espacios públicos. Mi duda es la siguiente: ¿Qué sucede hoy? 

Es necesario trabajar juntas para que, quienes tienen voz en los congresos, representen nuestros intereses más allá de una ideología. Eso es paridad. Quien se dedica a la política no debe de renunciar a  la empatía, a las necesidades y problemas de las demás. Todas, de alguna u otra manera y en algún momento de nuestras vidas estuvimos en una circunstancia que nos hacía iguales en necesidad ya sea de ingresos, oportunidades laborales, de vivienda, educación, seguridad social  y, en el peor de los casos, la causa de las mujeres con cáncer y de sus hijos con cáncer, lo que obliga, a quienes se encuentran en una posición de toma de decisiones y ejecutoras,  a considerarlo como prioridad, sin ninguna excusa.

La insensibilidad y la indiferencia, esa anestesia emocional que muestran al dolor ajeno, solo desnuda la frivolidad y la falta de compromiso a quien se dice representar. No es ese el fin que siempre se buscó.

Después de la lucha por conseguir el reconocimiento legal para ocupar escaños y curules en el Congreso de la Unión y en los parlamentos locales, resulta vergonzoso verlas votar a favor de eliminar programas, presupuestos y leyes a favor de las mujeres y sus familias; resulta por demás doloroso ver que dejaron de intervenir en función de la necesidades humanitarias y hoy sólo se pretende obedecer a los intereses políticos y económicos. 

Leer más: Secretaría para la Igualdad Sustantiva entre Mujeres y Hombres

Este mes de octubre conmemoramos el voto de la mujer en México así como la lucha del cáncer de mama, por ello les recuerdo que la paridad es compromiso, lealtad, sororidad y empatía con nosotras mismas, hagamos que valga. 

Por Irma Gpe Moreno Ovalles
 

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