Opinión

AMLO y Anaya: de las «cuentas mochas» al «capítulo moches»

Por: Luis Enrique Ramírez

Ricardo Anaya. El Debate

Ricardo Anaya. El Debate

Andrés Manuel López Obrador dejó de tarea a los reporteros ayer en Culiacán investigar la historia de la llamada “legislatura de los moches» que involucra de manera directa a Ricardo Anaya y que, según deslizó, pudiera dar luz al presunto enriquecimiento inexplicable del panista, así como a su «lavado de dinero o lavado de moches».

Lejos estaba AMLO de imaginar que, unas horas después, su propia estructura político-electoral en Sinaloa lo habría de decepcionar a raíz de un término similar: las «cuentas mochas» que el morenismo local le entregó respecto al trabajo de base.

Andrés Manuel López Obrador. El Universal

En la reunión con liderazgos municipales con que López Obrador concluyó su gira de ayer a la capital sinaloense, un dato revelador salió a flote: tras dos años de trabajo, solo llevan un avance de 30 por ciento en la conformación de la estructura electoral, que se encargará de cuidar las casillas el día de la elección.

Resulta evidente que los amloístas en nuestro estado pasan demasiado tiempo en el Facebook, dedicados a sostener discusiones bizantinas, mientras el trabajo político «de tierra» brilla por su ausencia.

Es el riesgo al que nos enfrentan las redes sociales: quienes viven absortos en ellas no suelen percatarse de que los internautas, en realidad, conforman una parte minoritaria de la sociedad y, por tanto, del electorado. Hoy, los algoritmos reducen aún más esa burbuja.

Los seguidores de AMLO en Sinaloa no se ven por ningún lado, como no sea en el «feis». Advierten en sus publicaciones la posibilidad de un fraude electoral, pero, en sus actos, nada hacen para impedirlo.

Buena parte del fenómeno anterior obedece a la falta de liderazgos sólidos a nivel local en Morena.

El principal candidato estatal que es el postulado para senador, Rubén Rocha Moya, resulta ser (curiosidades de la vida) el principal ausente de la escena política. Cierto que hoy más que nunca es menester respetar la regulación electoral, pero AMLO no ha dejado de aparecer, de realizar giras como la de ayer, de levantar ámpula con sus mensajes. Igual lo hacen en Sinaloa los candidatos al Senado del PAN y del PRI.

Rocha, en cambio, alimenta con su actitud la extendida versión de que no trabaja para Morena, sino para quien ha sido su jefe político desde hace 14 años, Jesús Aguilar Padilla, coordinador estatal de la campaña presidencial del PRI.

EL AÑO DE ANAYA. En cuanto a la «tarea» que dejó López Obrador a la prensa, es un tema que hemos abordado desde que se ventiló por el diario Reforma, en marzo de 2014.

Ricardo Anaya, en efecto, fue integrante clave de la «bancada de los moches», como se denominó al grupo de diputados federales del PAN que entre 2012 y 2015 fueron acusados de cobrar comisiones a ayuntamientos a cambio de gestionarles presupuesto federal.

En particular, en 2014 cuando esto salió a flote, Anaya era el presidente de la mesa directiva de la cámara. El mismo mes de marzo fue nombrado jefe de la bancada blanquiazul, cuando el hasta entonces coordinador Luis Alberto Villarreal y el vicecoordinador Jorge Villalobos Seáñez (hoy en el segundo sitio de la lista pluri para diputados locales en Sinaloa) fueron destituidos no solo por los «moches», sino por el videoescándalo donde aparecían en una fiesta con bailarinas exóticas.

También en 2014, por cierto, en septiembre, Anaya fue nombrado presidente nacional del PAN, donde se le siguió acusando de estar a cargo de los famosos «moches».

No resulta descabellada, pues, la hipótesis que primero planteó en un video Javier Lozano, vocero de José Antonio Meade, y ayer el Peje en Culiacán: que los 54 millones involucrados en el caso Anaya-Barreiro pudieron provenir de aquellas «comisiones».

Solo una imprecisión cometió AMLO: no fue Meade, sino Luis Videgaray, el secretario de Hacienda en el periodo legislativo 2012-2015.

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