Opinión

Más comentarios sobre las mujeres, de Salvador Borrego

BANDERA

Por  Rodolfo Peña Fárber

Imagen ilustrativa/ Pixabay

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Todos los cambios en las actuaciones femeninas tienen relación con lo que anunciaba Engels en 1848, o sea que la Revolución transformará las relaciones entre los sexos y destruirá así las dos bases principales del actual matrimonio, a saber: la dependencia de la mujer con respecto al hombre y la de los niños respecto a sus padres.

La literatura de la ONU dice que “es deplorable que se transmita de padres a hijos un estrecho espíritu de familia, lo cual produce esclerosis mental” y agrega que “es necesario liberar al niño cada vez más de la familia y liberar a las madres de la esclavitud biológica con respecto a su familia” (difundido por la Unesco).

Es evidente que al lanzar a la mujer a toda clase de labores ajenas del hogar, se le inclina a las guarderías para el cuidado de sus hijos y se le va eliminando como la educadora moral y religiosa de los niños.

El “cambio de costumbres” propicia que desaparezca la “diferenciación sexual” y esto conduce al a igualdad en el libertinaje sexual.

En vista de los cambios que la ONU está imponiendo en las costumbres y prácticas y en vías de la politización de ciertos grupos femeninos, que incluso está dando lugar a que surjan bravas mujeres guerrilleras y terroristas, es muy claro que la ONU, por medio de tales novedades, está ya utilizando a la mujer en su programa de la corriente revolucionaria internacional”.

Recordemos que la ONU es un instrumento sionista diseñado para la realización del “reino mesiánico” judío y su dominio mundial, por medio de la “revolución permanente”, como lo dijo claramente el presidente Emilio Portes Gil a sus camaradas masones en el banquete del solsticio de verano de 1929.