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Opinión

Las leyes más allá del Derecho

Por: Enrique Inzunza Cázarez

Las leyes más allá del Derecho. Foto ilustrativa: witwiccan_pixabay

Las leyes más allá del Derecho. Foto ilustrativa: witwiccan_pixabay

Los juristas, como el resto de los profesionales y expertos en campos específicos del saber, cultivamos una especialidad que a veces no nos permite atisbar la realidad más allá del punto de mira de nuestra disciplina. Con su característica agudeza, en Los Ensayos Montaigne apuntaba que existe una ignorancia abecedaria, que precede a la ciencia, y otra doctoral, que la sigue, con lo que hacía notar precisamente la dificultad con que el avezado en un arte puede contemplar cosas que para las inteligencias sencillas pasan por las más obvias.

Los legistas y quienes hacemos profesión de jurisprudencia, solemos ver al Derecho como una realidad puramente normativa, como un conjunto de códigos y disposiciones susceptibles de interpretación y aplicación a casos hipotéticos o concretos; nuestras bibliotecas están atiborradas de manuales y comentarios legales que llevan hasta la disección los aspectos atinentes a la gramática de las leyes y a su práctica tribunalicia. Seguramente esta situación nos es privativa de abogados y otro tanto acontece en su quehacer con otros gremios y colectivos.

La visión desde otras disciplinas, como por ejemplo la economía, nos permite mejorar la perspectiva que tenemos de la propia. Las leyes son normas, sí, pero también son mecanismos que funcionan como un sistema de estímulos y contra estímulos, de incentivos y contra incentivos. Son, pues, un instrumento para dirigir conductas y generar cultura. De hecho, una buena legislación no puede ser tenida como tal por el sólo hecho de estar bellamente escrita; de ser así, las mejores serían las redactadas en verso o en prosa poética.

Una buena ley es aquella que establece normas que proporcionan incentivos para promover relaciones sociales deseables y evitar conductas indeseadas o dañosas. Autores como el Nobel Douglass C. North (Instituciones, cambio institucional y desempeño económico, Fondo de Cultura Económica, 2012) han difundido la tesis de que las instituciones, especialmente las legales, afectan el desempeño de la economía debido a sus efectos sobre los costos del cambio de producción. Desde ese punto de partida, se sostiene que un sistema de derecho privado que tutele adecuadamente los derechos de propiedad y una correlativa organización institucional que garantice el cumplimiento de las reglas de asignación y transferencia de los mismos, son el corazón mismo de la economía.

Se suele pasar por alto que el imperio romano no sólo se alzó merced al genio militar, sino que prosperó gracias a la construcción de un cuerpo normativo en el que tienen raíz muchas de nuestras instituciones vigentes, y el mismo Napoleón tuvo entre sus mayores obras la expedición de un formidable Código Civil. Leyes pertinentes, claras en su formulación y ciertas en su aplicación, generan confianza en la vigencia efectiva de sus mandatos, y ello a su vez es un poderoso instrumento para promover conductas respetuosas y adhesivas de los ciudadanos hacia el orden normativo. Si alcanzamos claridad en eso, hemos andado ya lamitad del camino.

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