Ahora puedes personalizar la edición que más se ajusta a tus preferencias.

Nuevo
Opinión

Adagios erasmianos

Por: Enrique Inzunza Cázarez

Desiderio Erasmo de Rotterdam, hombre del Renacimiento. Foto ilustrativa  Pixnio

Desiderio Erasmo de Rotterdam, hombre del Renacimiento. Foto ilustrativa Pixnio

Desiderio Erasmo de Rotterdam fue dueño de uno de los ingenios más agudos y perspicaces de todas las épocas. Hombre del Renacimiento, tomó su aliento y su pulso de los gigantes de la Antigüedad clásica (fue editor de Cicerón, de Séneca, de Plutarco y de Terencio; también tradujo del latín a Eurípides y a Luciano). Gran figura intelectual, fue consejero de monarcas, respetado por los papas y amigo entrañable de Sir Tomás Moro. Vivía de la pluma y de la preceptura, así que legó abundante bibliografía; tal vez el más familiar de sus libros para nosotros sea el Elogio de la locura.

A fin de utilizarlos en sus clases de retórica, se dio a la tarea de recopilar proverbios grecolatinos y así hacerse con un estipendio adicional. Parece que muy a pesar de la importancia y gravedad de su magisterio su situación económica, cuando menos al principio, no andaba casi nunca sobrada. La dedicatoria que hizo de sus obras a reyes y altos prelados le granjeó la cercanía y el mecenazgo de muchos adinerados, y con ello una posición boyante al final de sus días. En el verano del año 1500 publicaba en París sus Adagia, donde recoge, según su propio decir, “las florecillas de todas las clases para hacer una suerte de guirnalda con los adagios más antiguos y más relevantes”.

En su versión final, ya que fue un texto que crecía con el autor, daba cuenta de más de cuatro mil sentencias. Son las mismas de las que ahora ofrezco al lector una pequeña muestra. No las voy a desmerecer con comentos innecesarios, así que las transmito in nuce. Van. Festina lente: apresúrate lentamente. Glycis apeiro polemos: la guerra es dulce para el que no la ha probado. Homo bulla: el hombre es una burbuja. Scarabeus aquilam quaerit: el escarabajo acecha al águila. Caput sine lingua: cabeza sin lengua. Ante tubam trepidas: antes de que suene el clarín ya tiemblas. In crastinum seria: para mañana los asuntos importantes. Currentem incitare: espolear al que ya corre.

Induitis me leonis exuvium: me revistes de la piel del león. Saepe etiam es olitor valde opportuna locutus: a menudo, hasta un verdulero habla con toda propiedad. Illotis manibus: sin lavarse las manos. Malo accepto stultus sapit: tras la desgracia el necio se torna cuerdo. Odi memorem compotorem: destesto al que recuerda borracheras compartidas. Unus vir, nullus vir: un hombre solo no es un hombre. No omnes qui habent citharant sunt citharoedi: no basta tener cítara para ser citarero. In eburnea vagina plumbeus gadius: espada de plomo en vaina de marfil. Intra tua pelliculam te contine: manténte en tu pellejo. Corpus sine pectore: cuerpo sin alma. Otras más son: Conciliant homines mala: la desgracia concilia a los hombres. Simul sorbere et flare dificile: no se puede aspirar y soplar al mismo tiempo. Ne puero gladium: no le des una espada a un niño. Exercitatio potest omnia: con la práctica todo se logra. Quaevis terra patria: la tierra entera es la patria. In nocte consilium: la noche trae consejo. Mors omnibus communis: la muerte es de todos. Grata novitas: la novedad es agradable. Aspera vita, sed salubris: vida dura pero sana. Mi favorita: Res indicabit. Los hechos lo dirán. Tengan salud.

En esta nota:
  • Enrique Inzunza Cázarez
  • Desiderio Erasmo de Rotterdam
  • Figura intelectual