Opinión

Los menores desaparecidos en Sinaloa: algo sucede

Por: Luis Enrique Ramírez

María Guadalupe aún no aparece.

María Guadalupe aún no aparece.

Cuatro de los cinco menores de edad que en los últimos diez días boletinó en Sinaloa Alerta Amber se reportaban ayer como localizados, pero la primera de la lista continúa desaparecida: María Guadalupe, de 12 años.

Desde el 18 de febrero se desconoce el paradero de María Guadalupe, originaria de Culiacán. En cambio, los que se sumaron a esta cadena de desapariciones aparecen con la leyenda «ya fue localizado/a» en el sistema de búsqueda de menores: Estrella (Mazatlán, 14 años), cuyo reporte se subió el 19 de febrero; Luis Ángel (Culiacán, 15 años), el 20; Adelaida (Sinaloa municipio, 16 años), el 22; y Émily (13 años, Culiacán), el día 26.

La alerta  amber que se emitió para buscar a María Guadalupe.

La legislación vigente impide publicar mayores datos, pero los cuatro hallazgos descartan una alarma generalizada.

Con todo, resulta innegable lo que ayer comentó en Twitter el joven panista César Lara ante esta ola de casos similares entre adolescentes: «Algo está pasando y debe preocuparnos. ¡Atentos todos!».

EL REINADO CONTINÚA. Hay una quinta figura sinaloense en el equipo de campaña de José Antonio Meade, sin reflectores, pero muy cercana al coordinador general Aurelio Nuño: la polémica Reyna Valdez, excoordinadora de programas preventivos de la Secretaría de Seguridad Pública (quien detentó más poder que el propio secretario) en el sexenio pasado. Desde fines del 2016 empezó a trabajar en la SEP al lado del entonces secretario federal, de quien supo ganarse la confianza, al grado de que, según cuentan, le habla de tú.

Recordemos que en Sinaloa se hizo famosa por sus desplantes en el uso de la autoridad: lo mismo ejecutó despidos en masa que ninguneó en su cara a miembros del gabinete estatal anterior bajo aquella amenaza tan suya que se volvió un clásico: «Esto lo arreglo en el tres», en referencia a sus influencias en el tercer piso.

RUDOS Y TÉCNICOS. A propósito del dream team de Meade: por tratarse de figuras con mayor visibilidad pública, los nombres de la vieja guardia priista en el equipo del candidato del PRI atraen un nivel de atención que sirve lo mismo para despedazarlos que para elogiarlos por parte de los analistas.

Nuestras fuentes metropolitanas, sin embargo, aseguran que personajes como Augusto Gómez Villanueva y Humberto Roque, así como los sinaloenses Heriberto Galindo, Alfredo Villegas y Enrique Jackson, tienen un papel meramente presencial en el equipo. Aclaran que Meade guarda respeto especial por don Augusto.

Se trata de cuadros que, igual que los coordinadores regionales nombrados hace ocho días (Osorio Chong y Beltrones, entre otros «prominentes liderazgos priistas», como los llamó el candidato), representan a la base partidista, en aras de cristalizar aquello que Meade pidió en su primer mensaje a la militancia tricolor: «Háganme suyo».

Por lo demás, los operadores con poder de decisión forman tres grupos. Dos de ellos son de corte eminentemente tecnócrata: el de Aurelio Nuño (con Ana Lilia Herrera y Alejandra Lagunes, entre otros cercanos a Enrique Peña Nieto) y el que integra propiamente la gente de confianza de Meade, cuyos nombres citamos en la columna del martes. Ambos grupos encaran los paradigmas que impone la era actual, todos expertos en estadísticas, marketing y el mundo digital.

El tercer grupo es de orden político tradicional y lo componen Enrique Ochoa Reza, Eruviel Ávila, Claudia Ruiz-Massieu y otros, cuya función central es jugar la parte «ruda», como en la lucha libre. Recién se les ha unido un expanista que sabe, como pocos, de técnicas de combate: el coordinador de voceros Javier Lozano, quien no pudo tener mejor debut al publicar el lunes el video de Ricardo Anaya en la boda de Manuel Barreiro con un hashtag que elevó a trending topic: #PelucaGate.

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