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Opinión

“Que no coman gasolina, que coman pasteles”

Por: Tomás Chávez

Ildefonso Guajardo, secretario de Economía(Reforma)

Ildefonso Guajardo, secretario de Economía | Reforma

Más que desafortunada, idiota, la frase “los pobres no comen gasolina, comen tortillas”, del aún secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, porque muestra la frivolidad y el menosprecio a “los de abajo” con que se ha conducido la política económica en el actual sexenio y que se parece mucho a lo que dijo María Antonieta, la reina de Francia, “pos que coman pasteles”, cuando en vísperas de la revolución francesa le dijeron que el pueblo no tenía pan para comer.

Lo peor de todo es que no es una frase aislada o a título personal, sino que refleja el punto de vista de toda la clase política priista y panista que por más de 20 años ha gobernado al país en defensa siempre de los privilegios de quienes se han enriquecido hasta la saciedad con el patrimonio nacional y el desdén contra el pueblo que representa más del 60 por ciento de la población pobre.

Hace tiempo también aquí en Los Mochis el exdiputado federal priista Heriberto Galindo cuando se le cuestionó sobre los gasolinazos también contestó en forma parecida, “los pobres no tienen carro”, por lo que deducen que el alza a los combustibles solo afecta a los ricos.

Ciertamente durante los últimos sexenios, desde la Secretaría de Economía, desde Hacienda y todas las dependencias ha intentado mantener artificialmente bajos los precios de los alimentos, pero no se dice que con esta política discriminatoria se ha sacrificado al campo y a toda la cadena productiva alimentaria, además que se condena al pueblo a alimentarse solo de tortillas, frijoles y chile, como en plena época porfirista.

Todos los combustibles, la electricidad, la gasolina, el gas inciden directamente sobre el nivel de vida de los mexicanos, para muestra basta preguntarles a los restauranteros locales que todos los jueves alumbran sus negocios con veladoras en protesta por las exorbitantes alzas a la luz. Qué bueno que Guajardo ya se va y debe dejar una buena lección al nuevo gobierno, de hacer todo lo contrario de lo que se hizo en el actual sexenio.

Popurrí. De nueva cuenta la tormenta tropical Sergio nos dio un gran susto, por fortuna se internó en tierra más al norte, y vaya que traía fuerza: devastó Guaymas. Aquí teníamos todos los dedos cruzados para que no nos pegara de lleno porque las calles, el drenaje, los ejidos, el campo y sobre todo las miles de familias damnificadas no aguantan más inundaciones. Bien por Protección Civil estatal y por las autoridades de SEPyC que ahora sí acertaron en suspender las clases a tiempo.

TIN MARÍN. “Habrá o no habrá hoy juego de Los Cañeros”, es la apuesta que se hace ya no solo en los medios deportivos, sino en los cafés y en las redes sociales. Claro que eso no es lo más importante, pero en medio de la tragedia que ha azotado al norte en las últimas semanas el esparcimiento no cae mal sobre todo para los aficionados de “la garra cañera” que esperan todo el año para disfrutar del beisbol en la temporada de invierno, que también ahora es el deporte favorito del presidente electo AMLO. “Ojalá que el terreno dé piso, como dicen los agricultores. 

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