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Opinión

La «chiquillada» le enseña los dientes al PRI en Sinaloa

Por: Luis Enrique Ramírez

Diputado federal David López Gutiérrez.

Diputado federal David López Gutiérrez.

Del poder casi absoluto que tuvo el diputado federal David López Gutiérrez en Sinaloa hoy queda muy poco, y basta ver cómo el proyecto de Liliana Cárdenas Valenzuela se tambalea.

En la candidatura de su cuñada y ahijada (política y de primera comunión) para la diputación federal por el tercer distrito, David ha concentrado toda su fuerza en Sinaloa. Con nadie más ha comprometido su apoyo ni para una regiduría, puesto que —explica— «no le alcanza» más que para ayudar a la expresidenta municipal de Salvador Alvarado.

Durante el anterior gobierno estatal, la cercanía de David López con el presidente Enrique Peña Nieto le valió nombrar a todos los delegados federales en la entidad, así como salvarle la elección (vía un operativo orquestado en el tercer piso de Palacio de Gobierno) a Liliana como alcaldesa.

Aun tras ser removido del gabinete presidencial en 2015, López Gutiérrez mantuvo su capital político en Sinaloa; meses después alcanzó la coordinación de los diputados federales del estado en San Lázaro. En 2016, inclusive, figuró entre los aspirantes a la candidatura por el Gobierno del Estado.

A inicios del 2017, los sinaloenses nos enteramos de la grave enfermedad hepática que padecía David, visible en su extrema delgadez. El desgaste físico que sufrió tras la larga espera de un donante lo mantuvo alejado de la actividad pública. El primero de noviembre del año pasado, él mismo dio la buena nueva en su cuenta de Twitter: fue trasplantado con éxito y, por tanto, recuperaba su salud.

Seguramente esa experiencia condujo a David López a replantear sus prioridades de vida, y quizá la política no forme parte de ellas. Sin embargo, tiene dos grandes pendientes para capitalizar su influencia en los meses finales del gobierno de EPN:

Primero, ayudar a su hijo David López Cárdenas en su ascendente carrera política. Fue diputado local en el Estado de México y actualmente es alcalde de Metepec, donde, por cierto, el sábado festejó su cumpleaños 38.

El otro es su cuñada-ahijada. La relación familiar es estrecha. A infinidad de personas consta que Liliana se dirige a David como «nino». Lo conoce desde niña, cuando su hermana mayor, Leticia, era novia de David y a ella la mandaban a acompañar a la pareja como «chaperona» en sus salidas, al estilo de antaño.

El panorama político para Liliana es hoy incierto. Desde el 31 de enero se encuentra sin trabajo; renunció como titular de Ceapas, cuando era segura su candidatura a legisladora federal.

Pero resulta que los partidos satélites del PRI de pronto «sacaron las uñas»: primero el PVEM; luego el Panal. Ambos se quejan de la intención de imponer a priistas en las posiciones que les tocan; un raro argumento, dado que siempre ha sido así, es regla no escrita: ellos le ceden sus cuotas a militantes del PRI para los cargos de mayoría, y a cambio reciben pluris y salvan el registro.

Ver al tricolor de capa caída en la esfera nacional quizá envalentonó a la «chiquillada» (como se conoce a los partidos pequeños desde 1983, cuando el Jefe Diego les puso el mote) y ahora están decididos a medir fuerzas al interior de la alianza Todos por México.

Por lo pronto, Rubén Félix Hays (la otra cuota de Nueva Alianza) no se arriesgó a dejar pasar más tiempo y hoy, a las 15:00 horas, registra su candidatura para el segundo distrito en Los Mochis. En su caso, le ayudó su cercanía con el líder nacional del Panal, Luis Castro.

En cuanto a Liliana, el último out para el tercer distrito no ha caído y, por otro lado, pudiese ser promovida para las listas plurinominales del PRI, a nivel local o federal. Las de senadores y diputados federales saldrán esta semana, pues el plazo de ley para el registro ante el INE vence el domingo próximo. Mientras, el suspenso continúa.

En esta nota:
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  • Liliana Cárdenas