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Te has preguntado alguna vez: ¿soy mala en la cama?

SEXO

Mucho deseo y placer se desborda en la cama o en cualquier otro lugar donde una pareja tiene sexo. Las caricias después del acto son muy importantes tanto del hombre como de la mujer. En muchas ocasiones las mujeres quieren tener el momento ideal con su amado, pero alguna vez te has cuestionado si eres buena o mala en la cama. Aquí te damos cinco puntos de alerta para que los tengas en cuenta:

1.- No pruebas cosas nuevas. Todo hombre valora a una mujer que se esfuerza por evitar lo rutinario. El entusiasmo y las ganas de innovar son claves para subir al podio de las buenas amantes. Para lograrlo, cambia los días, los horarios y los lugares donde tienen relaciones. Innova en las posiciones sexuales. Usa lencería hot, aceites y lubricantes y, por qué no, anímate a sorprenderlo con algún juguete sexual.

2.- Todo te da vergüenza. ¿Te sientes cohibida que te mire desnuda?, ¿quieres hacerlo siempre con la luz apagada? estas inhibiciones te convierten en una amante para el olvido; la clave es tenerte confianza, y demostrárselo. Empieza sola en tu casa: camina sin ropa, mírate en el espejo, tócate o lee alguna novela erótica. Cuando pierdas la vergüenza, ambos disfrutarán más del sexo.

3.- Te quedas callada. No hace falta despertar a los vecinos ni parecer una actriz porno, pero un par de gemidos y alguna palabra subida de tono nunca están de más.

4.- Nunca tomas la iniciativa. A los hombres les gustan las mujeres que toman el control. Si quieres dejarlo feliz, no le dejes todo el trabajo a él y, de vez en cuando, agarra las riendas de la situación.

5.- No dices lo que te gusta. A tu hombre le encanta saber qué cosas te excitan, dónde te gusta que te toque y cómo prefieres que te bese. Si no lo sabes, o no sabes guiarlo, es posible que él se sienta frustrado. Para conocerte mejor, te recomendamos que te autoestimules y empieces a disfrutar solita. Una vez que sepas lo que te genera placer, empieza a guiarlo. Si no te animas, no es necesario que uses palabras: una buena opción es dirigir su mano con la tuya.