Mundo

Rechazan crear santuario en la Antártida para proteger la zona

La Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos y Greenpeace no lograron acordar la creación de este espacio donde se prohibiría la pesca

Por  El Debate

Pinguinos en la Antártida. Foto: Pexels

Pinguinos en la Antártida. Foto: Pexels

Reforma.- La Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCAMLR, por sus siglas en inglés) no logró acordar la creación de un área marina protegida en la Antártida.

El proyecto del Santuario Antártico, empujado por la organización Greenpeace, contemplaba proteger 1.8 millones de kilómetros cuadrados en el Mar de Weddell, donde estaría prohibida la pesca.

Luego de dos semanas de reuniones en Hobart, Tasmania, la iniciativa fue votada a favor por 22 de los 25 países miembros de la comisión, incluido Estados Unidos.

La Antártida alberga muchas especies de animales. Foto: Reforma

No obstante, fue vetada por las delegaciones de China, Noruega y Rusia, denunció Greenpeace.

"En lugar de proponer una oposición razonada con bases científicas, algunas delegaciones, como la de China y Rusia, emplearon tácticas para retrasar (la discusión), como destruir enmiendas y filibusterismo, lo que significaba que casi no quedaba tiempo para una discusión real sobre proteger las aguas de la Antártida", denunció Frida Bengtsson, delegada de la ONG en la cumbre de la comisión, en un comunicado.

La CCAMLR no ha emitido una posición oficial, pero de acuerdo con un reporte publicado este viernes en su sitio web, las propuestas para establecer tres nuevas áreas protegidas, incluida la del Mar de Weddell, desataron mucha discusión.

Greenpeace lucha por la protección de hábitats naturales pero en esta ocasión no logró que aprobaran la creación de un santuario. Foto: Pexels

"Los miembros (de la comisión) continuarán trabajando en el período entre sesiones sobre las propuestas de estas áreas marinas protegidas antes de que se consideren nuevamente en la reunión del próximo año", apuntó.

Laura Meller, consultora de Greenpeace, señaló que la delegación de China no actuó de buena fe en las negociaciones, al obstruir todas las oportunidades de cooperación para crear el santuario, que sería el área marina protegida más grande del mundo.

La especialista recordó que Rusia se comprometió a proteger el Mar de Ross cuando ocupó la presidencia de la comisión en 2016, pero desde entonces tampoco ha actuado de buena fe y sólo persigue intereses de la industria pesquera.

Por su parte, Noruega estaba de acuerdo con la propuesta, pero presentó su propio proyecto, que implica dividir en área en dos, relató Meller.