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Política

A 200 años de educación en México, la pandemia evidenció rezagos

México nació con deficiencias y, sin dejar de reconocer avances, aún presenta un rasgo esencial y estructural que la pandemia puso en evidencia: la desigualdad.

Por David Ortega

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México.- A doscientos años del nacimiento de México como nación independiente hay numerosos logros que celebrar en el ámbito educativo y tristemente también diversas deficiencias y rezagos. Uno de ellos, quizá el más importante, es que todavía no se ha logrado garantizar el derecho a la educación para toda la población, afirmó Lourdes Chehaibar Náder, del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación (IISUE) de la UNAM.

Si bien, México nació con deficiencias y, sin dejar de reconocer avances, aún presenta un rasgo esencial y estructural que la pandemia puso en evidencia: la desigualdad. “Ahí está y afecta lo educativo de una manera clara”, sentenció la universitaria.

En palabras de la académica, este rezago que aún existe en el sistema educativo mexicano ha sido parte de un proyecto político, social, cultural, un tema de voluntad política y de inversión, pues implica muchos recursos.

“En esta generación de políticas de acciones, de política pública y de acciones educativas, es central tomar de la mano los hallazgos de la investigación educativa que nos pueden permitir crear nuevos acercamientos, construir nuevas estrategias que permitan que esa cobertura se dé con pertinencia, de manera productiva y de manera que reconozca las diferencias, las heterogeneidades”, indicó.

Tomar en cuenta el tercero constitucional, cuando se habla de principios y fines de la educación: democrática, inclusiva, pluricultural, con perspectiva de género, con respeto a los derechos humanos, entre muchos otros.

“Que como ideario educativo compartimos, pero como realidad educativa nos falta por alcanzar, absolutamente, tristemente, porque la educación es un derecho humano que habilita para el ejercicio de la ciudadanía, para el ejercicio de los demás derechos y tendría que ser una prioridad para la política de este país”, sostuvo.  

Desigualdad permanente  

En función de las condiciones de la patria, su proyecto y prioridades, así como de las circunstancias internacionales, incluidos los avances científicos y las formas de entender lo educativo, la niñez o el magisterio, la educación se ha ido transformando en los últimos 200 años.

Y aunque la cobertura educativa ha crecido, aún hay mucho por hacer; con datos de la SEP: en educación inicial (desde el nacimiento y hasta los 2 años y 11 meses) es de solo 3.8 por ciento; preescolar, 71 por ciento; primaria, más de 98 por ciento; y en secundaria, 83.8 por ciento; empero, en media superior comienza a bajar a 63 por ciento y en superior, en el sistema escolarizado, es de 35 por ciento, sostuvo la experta.

“No nos dimos cuenta de la desigualdad por la pandemia, se hizo muy evidente la desigualdad, pero no fue una novedad, sabíamos de la desigualdad como un rasgo estructural para nuestro país y lamentablemente para América Latina, es el rasgo estructural de esta zona del planeta. Lo que hace la pandemia es poner en evidencia de manera muy cruenta esa desigualdad”, mencionó Lourdes Chehaibar. 

Las cifras son contrastantes por entidad, en este mismo ciclo 2019-2020, la cobertura de educación superior en la Ciudad de México alcanzó más de 71 por ciento, a diferencia de Chiapas donde fue de solo 14.7 por ciento. En cuestión, por ejemplo, de todo el acceso a las comunicaciones, al internet, a los teléfonos inteligentes, a las computadoras, todo eso que complejizó la atención en lógica de confinamiento, una situación muy drástica en México en comparación con otros países del continente, y en esa lógica de confinamiento el esfuerzo de maestros y maestras en todos los niveles y tipos educativos es muy aplaudible, destacó la también docente. 

¿Continuidad educativa?  

Y es que, para la académica, esta pandemia representó un gran reto para todos los docentes, pues si bien el planteamiento de política desde la SEP fue el de dar continuidad educativa, esto fue un “concepto muy pobre” porque no podría hablarse de una continuidad en una situación alterada, cambiada, distinta y nuevamente desigual y heterogénea.

“Una cosa es tener un trabajo educativo en un aula en la interacción de un grupo de niños, adolescentes de la misma edad, en un cara a cara con sus maestros y sus amigos y otra cosa es tenerla en casa frente a un televisor o frente a un celular o una tablet, entonces, hablar de continuidad, por decir lo menos, era algo iluso”, señaló.

Para la pedagoga es importante recordar la historia de la educación en México, en este sentido, pues al momento del nacimiento de México, la escolaridad era casi igual a cero; es decir, básicamente era un país de analfabetas. Se salió de un periodo donde la instrucción había estado a cargo de las órdenes religiosas, como una manera de integración social y cultural a la corona española y a la religión católica.

Luego, la normativa vigente aprobada en 1917, cuyo artículo tercero ha tenido 10 reformas y una adición, la última realizada en 2019 que establece nuevos tramos obligatorios y precisa que además de laica, obligatoria y gratuita, la educación será universal e inclusiva, entre otros rasgos); o de organización de las escuelas y los niveles educativos, sea con la intervención de los poderes Ejecutivo y Legislativo, la Iglesia —en particular la católica—, y la iniciativa privada, o la incidencia de los gobiernos federal, estatales y municipales hasta llegar a configurar el actual Sistema Educativo Nacional. 

200 años de educación  

“La cobertura educativa ha crecido de una manera notable en estos 200 años como nación independiente, no obstante, los rudimentos, digamos, de lo que hoy llamamos Sistema Educativo Nacional se van conformando a lo largo del siglo XIX, liberales y conservadores compartían la importancia de lo educativo como una ruta para hacer país”, recordó.  

Tiempos en que el peso de la atención educativa estaba en la educación privada, por lo que hasta después de las leyes de instrucción pública del presidente Benito Juárez, en el periodo de la Reforma, es que se empezó a vislumbrar la importancia de la participación del Estado. 

“En una lógica liberal, como la de Juárez, para los más oprimidos, para los más pobres, para los más vulnerables y después, ya con la instalación y creación de instituciones empieza a ampliarse esa intencionalidad del Estado de actuar de manera más directa en el tema educativo”. 

Lo que ahora es muy claro tomando en cuenta los datos de la SEP, como el caso desde preescolar en el que el sostenimiento público es del 84.3 por ciento; en primaria y secundaria, de alrededor de 90 por ciento; en media superior, del 81 por ciento, y en educación superior, del 70 por ciento. ¿Qué quiere decir esto? Que con todo y sus deficiencias, el Estado ha atendido, ha hecho su mejor esfuerzo por atender el derecho a la educación, y la educación privada actualmente es subsidiaria, tiene un 30 por ciento”, explicó la investigadora.  

Contextos locales   

En esta educación con sostenimiento público que, en términos de logros realmente notables como los libros de texto, por mencionar alguno, no han sido suficientes para lograr una educación pertinente, de excelencia y significativa para los estudiantes. 

“Un problema de hablar del tema educativo es que es un campo muy complejo que tiene la interacción de muchas dimensiones y niveles de análisis”, comentó.

Sin embargo, algunos rasgos por los cuales no se alcanza esta pertinencia tiene que ver con la falta de atención a contextos y problemáticas locales, de ahí la imposibilidad de dar continuidad en la educación durante la pandemia, pues en lugar de generar proyectos comunes alrededor de lo que estaban viviendo los chicos, desde preescolar hasta preparatoria, nos ceñimos a una lógica de contenidos enciclopédicos únicos, permanentes fijos, “pues no tiene nada que ver como lo vivieron los niños de Iztapalapa a los niños de la Sierra de Guerrero”, es decir, hay brechas digitales y que podría haber habido forma de enfrentarla si se hubieran tomado en cuenta esas diferencias locales, regionales y se hubiera puesto el contenido en función de esa pertinencia para esos grupos sociales, señaló. 

Apostar en el futuro 

En opinión de la experta, no existen recetas únicas para lo que se viene en la cuestión educativa y el rezago que se ha evidenciado luego de esta larga pandemia.

Mencionó que los cuerpos colegiados de las escuelas, en todos los niveles de educación, podrían funcionar para que desde la colegialidad se trabajen desde líneas muy claras de política pública y proyectos de acción educativa; subrayó que esto implicará una alta inversión en educación, pues así como la salud también es ésta una prioridad, de tal manera que los consejos escolares trabajaran en las diferentes regiones y estados para construir propuestas y modificar los planes de estudio en términos de proyecto utópico de futuro; dijo que se deberán buscar ejes transversales como perspectiva de género, cambio climático, derechos humanos que realmente actúen para la formación y con pertinencia a relación de los contextos locales y las condiciones de vida. Una estrategia que trate de conjuntar planos, dimensiones y condiciones para hacer algo creativo en un sentido utópico. “La educación sí cree en mejores mañanas, pero nos lo ve, los sueña, los espera, los desea”, dijo. 

Los Datos

Antecedente

En 1843, cuando la población del territorio mexicano era de siete y medio millones de habitantes, el ministro de Justicia e Instrucción Pública, Manuel Baranda, calculaba que había mil 310 escuelas a las que asistían 59 mil 744 alumnos. En ese momento, 0.9 por ciento, es decir, ni siquiera el uno por ciento de la población asistía a los centros educativos.  

Actualidad

De acuerdo con las cifras del ciclo escolar 2019-2020, el sistema educativo congrega a 36 millones 518 mil 712 estudiantes, 2 millones 74 mil 171 docentes y 262 mil 805 escuelas. La educación básica reúne a 25 millones 250 mil estudiantes, la media superior a más de cinco millones y la superior a poco más de cuatro millones de estudiantes.  

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Hace 200 años   

En 1821 se contaba con la escuela elemental y la superior; “en medio no teníamos nada”. Así que durante el siglo XIX se crearon, entre otras, la escuela secundaria, la de oficios, las normales y varias otras de carácter profesional.

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