Política

Abogan por métodos de evaluación más integrales

La psicóloga Patricia García Armenta afirma que recursar un grado es una ventana de oportunidad  para que los menores adquieran conocimientos 

Por  Ramón Verdín

Abogan por métodos de evaluación más integrales.(Imagen ilustrativa/ Pixabay)

Abogan por métodos de evaluación más integrales. | Imagen ilustrativa/ Pixabay

Los Mochis, Sinaloa.- Mientras algunos psicólogos consideran que no reprobar a alumnos de primer y segundo grado de educación básica acarreará complicaciones y retrasos en el posterior desarrollo intelectual, hay otros que piden mayor sensibilidad ante las situaciones particulares de cada menor, sin afectarlo en etapas tempranas de su educación, manifestaron distintos expertos en docencia consultados por esta casa editorial. 

La psicóloga clínica Patricia García Armenta afirmó que, más allá de la edad cronológica de los educandos, existe la edad mental, que en ocasiones tiende a ser diferente. Detalló que cuando el menor llega a la primaria (seis años de edad, aproximadamente), debe adquirir habilidades psicosociales adecuadas; de no suceder así, se tomará la resolución, entre maestros y personal de apoyo psicológico, de recursar el grado. 

Por su parte, el doctor en educación y sociólogo Abel Leyva Castellanos acusó que separar a un menor mediante la no aprobación siembra los indicios del bullying y sentimientos de inferioridad en el niño o la niña, por lo que consideró un acierto por parte del secretario de Educación, Esteban Moctezuma, la modificación del Acuerdo 696, que versa sobre los criterios para la evaluación de preescolar, primaria y secundaria en la República mexicana.

Oportunidad para mejorar

La especialista Patricia Armenta, jefa del área de Psicología del Patronato Pro Educación de Ahome AC, agregó que es a través de evaluaciones psicométricas y de las observaciones con exámenes que se dan durante las clases las que ayudan a los maestros y a los psicólogos educativos en los trabajos con la parte cognitiva de los menores de edad: «Cuando el maestro y el terapeuta deciden, de alguna manera, que el niño repita un grado, estamos viendo a futuro el beneficio que pueda tener ello, para que el siguiente ciclo escolar cumpla el año de madurez y coincida con el nivel académico que está cursando en ese momento».

Argumentó que la repercusión emocional que en la niña o el niño puede tener el hecho de repetir un año puede ser significativa; no obstante, es algo que se puede trabajar por los docentes y personal de soporte psicológico: «Entre más pequeños son los niños atendidos por un especialista, es mucho mejor el trabajo correctivo que se realizará. Entre más pequeños se haga que repitan un ciclo escolar o un nivel académico, es mucho mejor para que ese desfase de conocimientos o de aprendizajes se resuelva en un menor tiempo y las consecuencias no las sufran en quinto, sexto o, incluso, en la secundaria». 

Sin presiones para los infantes

El sociólogo Abel Leyva Castellanos se pronunció a través de la nueva disposición emitida en el Diario Oficial de la Federación [disponible en http://cort.as/-HE2J]. Comentó que el concepto de reprobación no debe existir en las escuelas: «Nuevas teorías de aprendizaje y de desarrollo humano lanzan el tema de la integración, la incorporación, que continúa en el ciclo para que ellos la vayan afinando. Los menores tienen seis años para obtener el certificado de primaria, que es el propósito final; en el segundo año no puedes agregar un periodo más, hasta acumular siete, sino que poco a poco el niño o la niña puede ir incorporando los aprendizajes que dejaron atrás». 

Leyva Castellanos sumó el factor del bullying que pueden sufrir los estudiantes reprobados: «Los niños deben estar formados en el sentido de crear una autoestima estable, eso es fundamental. Cuando lo separas, el grupo lo estigmatiza y aparecen los primeros indicios de bullying entre ellos. Cualquiera puede rastrear en las biografías de niños que reprobaron, dónde se quedaron y cómo sufrieron el bullying».

Finalmente, llamó a optar por procesos de evaluación más humanos: «Hay personas analfabetas que saben sumar y saben matemáticas, aritmética básica; es decir, sin tener ningún fundamento, sino lo que su aprendizaje empírico les da, están las bases. El niño tiene de plazo seis años para obtener el certificado de primaria. El profesor y la escuela, como institución, tienen esos mismos seis años para formar esos conocimientos. Estoy de acuerdo con la medida, en este sentido», concluyó.