Política

Focos rojos en relación México-Estados Unidos

Bernardo Méndez Lugo, diplomático mexicano en retiro, presenta escenarios posibles para inversión extranjera en 2021.

Por  Bernardo Méndez Lugo

Andrés Manuel López Obrador y Joe Biden.(Cuartoscuro)

Andrés Manuel López Obrador y Joe Biden. | Cuartoscuro

México.- Se encienden focos rojos en nuestra relación económica, política, comercial y financiera con Estados Unidos, Canadá y España (segundo país inversionista en México). Hay demasiados indicadores que señalan falta de empatía en respetar acuerdos y compromisos con los dos socios comerciales más importantes vía T-MEC y España, con fuerte presencia en bancos, hotelería y energía en México. 

Diversificar nuestros vínculos con otras naciones de creciente poderío económico y comercial como China e India no será sencillo. 

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El fortalecimiento de nuestra relación con la Unión Eropea y otros socios como Japón y Corea no son tan halagüeñas para tener mucha esperanza en limitar la presencia dominante de Estados Unidos en la relación bilateral en muchos rubros.

En el caso de nuestra relación con España, las señales del gobierno mexicano no son muy alentadoras, aún pensando que tiene razones válidas en su descontento. 

El panorama que se vislumbra para México y el gobierno que encabeza Andrés Manuel López Obrador no será sencillo y aumentar el nivel de conflicto con Estados Unidos, Canadá y otras países no augura buenos resultados.  

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Diferencias 

La BBC de Londres indicaba hace poco que “la agenda de Biden —a quien AMLO esperó a felicitar por su victoria electoral hasta que se resolvieron “todos los asuntos legales” casi mes y medio después de los comicios— es distinta, y algunos de sus puntos muestran claras diferencias frente a la posición de AMLO en temas como el medioambiental, energético o laboral”.

La BBC, citando al académico mexicano Carlos Bravo Regidor, del CIDE, adelantó que “López Obrador ya ve venir esas fricciones y posibles conflictos, y por eso está mandando esos mensajes de soberanía, de no intervención… para marcar distancia y activar cierta retórica nacionalista ante lo que va a venir”. 

Todo indica que se irán incrementando los desacuerdos. Es cierto que la transición que vive Estados Unidos y su nuevo gobierno es de gran incertidumbre en lo económico y lo sanitario, lo cual limita su fortaleza y capacidades de gran potencia. 

Por su parte, los analistas políticos de la revista empresarial mexicana Expansión apuntan las diferencias más notorias entre Biden y López Obrador: vínculo y lealtad de AMLO hacia Trump hasta hace muy poco tiempo, reacción ante la pandemia y medidas de reactivación y transición energética. 

Sin embargo, no todos los analistas son pesimistas y hay voces alentadoras como lo manifiestan Ana Covarrubias y Rafael Fernández de Castro en sus augurios sobre el futuro de la relación futura bilateral y concluyen que “la narrativa respetuosa y positiva de Biden hacia México y su conocimiento del país abren un espacio para profundizar la cooperación bilateral y encontrar los mejores medios para enfrentar diferencias y conflictos.

Está en manos de la diplomacia mexicana aprovechar esta oportunidad y tomar la iniciativa. López Obrador ya demostró, con su apoyo al T-MEC y su viaje a Washington en julio de 2020, que puede ser el líder que necesita la relación de Estados Unidos y México. Solo así sortearemos los vendavales y sacaremos provecho”. Más detalles aquí

Compromisos 

Pero todo indica que si México no activa su diplomacia multilateral y bilateral con EE. UU., este tiene la capacidad de acotar y posiblemente de doblegar a nuestro gobierno y hacerlo cumplir compromisos ya pactados. Y más contundente si EE. UU. cuenta con la alianza y apoyo de Canadá. 

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Sin embargo, la analista Ana Leroy pondera con optimismo el futuro de la relación bilateral y señala que  “por lo menos ahora México estará en situación de exponer sus opciones o alternativas, mientras que Trump impuso de forma unilateral sus condiciones y no hubo margen de negociación”, le dice a BBC Mundo la asociada del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi)”.

Su vocación de potencia global deberá demostrarla en su relación con el vecino más próximo y que hoy muestra señales claras de disenso. 

Esperamos sinceramente que Covarrubias, Fernández de Castro y Leroy estén en lo correcto y que las aseveraciones de los académicos Bravo Regidor y Delajara sean equivocadas y “catastrofistas” al predecir un “choque de trenes” entre Biden y AMLO.

La empatía entre Trudeau y Biden es muy evidente y estarán unidos en sus desavenencias posibles con el gobierno mexicano. En teoría de juegos, la alianza lógica sería entre México y Canadá frente al vecino poderoso pero no ha sido así, más bien se avizoran fricciones y el cierre de fronteras de Canadá hacia mexicanos podría afectar la exención de visa de turista para mexicanos y otros temas bilaterales, si México ahuyenta las inversiones canadienses en energías renovables y minería. 

Además de lo comercial hay temas delicados en seguridad nacional, migración y narcotráfico en la relación con Estados Unidos A México le interesa el control de armas que llegan a manos del crimen organizado, pero la paradoja es que el poder de carteles y crimen organizado es imparable en México y no se observan estrategias creíbles y coherentes del gobierno mexicano para acotar su poder en México. 

Confianza 

Vale la pena señalar que “el caso Cienfuegos afectó seriamente a la relación de confianza entre México y EE. UU. en materia de seguridad y combate al narcotráfico”, reportó BBC Mundo, y agregó que “poco después de estallar el escándalo Cienfuegos, México aprobó de manera exprés una ley para limitar las operaciones de agentes extranjeros en territorio mexicano como la propia DEA, algo que podría también afectar a la relación con el nuevo ejecutivo Joe Biden”.

“Esa ley debe generar muchas sospechas en EE. UU., genera suspicacia esa hostilidad tan prematura y gratuita de López Obrador hacia Biden”, comentó a BBC Mundo el académico Carlos Bravo Regidor, del CIDE. 

Es posible que en las próximas semanas observemos un resurgimiento del tono nacionalista y hasta antimperialista frente a Estados Unidos que se opacó y se diluyó en la era Trump. 

Como mexicanos no debemos confundir la retórica política con las políticas reales y la verdadera cara de las políticas tibias de no confrontación con Trump, mostraron un gobierno tímido, para algunos pragmático y en apariencia avanzando su agenda con el belicoso e impredecible Trump. 

Reconozco que muchos simpatizantes del presidente López Obrador no consideran tímidas ni tibias sus políticas ante Trump, sino como “jugadas maestras” para lograr sus objetivos frente a Trump.

Sin embargo, nuestras capacidades de resistir y confrontar a EE. UU. están mermadas y tenemos ya una dependencia estructural casi irreversible y poco espacio de maniobra. La pandemia y la profunda recesión no nos dan muchas opciones. 

Es previsible que el gobierno encabezado por Biden busque acotar el poder del actual presidente mexicano y favorezca de una manera u otra la presencia y empoderamiento de la oposición. 

Un botón de muestra de futuras fricciones con Estados Unidos y Canadá es la iniciativa del presidente López Obrador sobre energía eléctrica. Ya algunos analistas auguran que “la iniciativa preferente sobre cambios a la Ley de la Industria Eléctrica, no pasará no solo por ser inconstitucional, sino porque atenta contra los principios fundamentales del T-MEC, al tiempo de dar un salto al pasado al promover el uso de combustibles fósiles y dejar a un lado las energías limpias, además de pretender sacar de la generación eléctrica al sector privado que ha logrado abaratar los costos del fluido eléctrico”. 

Estar atentos a las implicaciones que tiene la aprobación de esta iniciativa, si alguien en México sabe de este tema es Kenneth Smith Ramos: “Estados Unidos y Canadá aplicarán represalias si se aprueba la reforma eléctrica”. Si se aprueba tal y como se propone la reforma a la ley eléctrica por parte de la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador, los gobiernos de Estados Unidos y Canadá podrían aplicar represalias comerciales a otros sectores económicos relevantes para el país, como el siderúrgico o agropecuario, dijo Kenneth Smith, exjefe negociador del T-MEC en el sexenio de Enrique Peña Nieto.

Conflicto por energías 

En lo personal no estoy tan seguro que la iniciativa sea desechada. Y en caso de ser aprobado, sí será una fuente de conflicto no solo con los gobiernos de EE. UU. y Canadá sino con inversionistas de ambos países y de España cuyas empresas producen casi la mitad de la energía eléctrica en México en alianza con sus asociados mexicanos y la red de mipymes mexicanas vinculadas al desarrollo de las energías alternativas como la solar y eólica, segmento que sería afectado de aprobarse la iniciativa.  

Sin embargo, vale la pena tomar en cuenta lo que ha escrito Héctor Aguilar Camín, editor, escritor y empresario, independientemente de sus filias y fobias vale la pena leerlo, y escribe: “las reformas constitucionales recientes han alterado al menos 50 artículos del código fundamental, pero casi todos sus cambios han sido cuestionados ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación; están sujetos a controversias constitucionales, a acciones de constitucionalidad y a innumerables peticiones de amparo”.

“Están en litigio las nuevas leyes de austeridad republicana, de educación, de remuneración de funcionarios públicos, de extinción de dominio, de delitos fiscales, de prisión forzosa, de las fuerzas armadas y la seguridad pública, de la Guardia Nacional, de registro de detenciones y de la fuerza pública”. 

“Todas estas leyes están bajo revisión constitucional y pueden ser suspendidas si el criterio de la Corte así lo determina, finaliza Aguilar Camín. 

Así que lo mismo puede suceder de ser aprobada la reforma a la ley eléctrica: que las demandas sean muchas y su aplicación quede semiparalizada como las otras reformas constitucionales enumeradas por Aguilar Camín. 

Según fuentes estadounidenses, los reguladores de permisos energéticos en México han recibido presuntas presiones para bloquear permisos para proyectos energéticos del sector privado y usar su autoridad para favorecer a las empresas del Estado. 

Los secretarios estadounidenses recién salidos del gobierno y encabezados por Mike Pompeo denunciaron que ello afectaría “de manera adversa” cientos de millones de dólares de inversión. 

“Aunque respetamos el derecho soberano de México de determinar sus propias políticas energéticas, estamos obligados a insistir que México debe respetar sus obligaciones bajo el T-MEC“, establece el texto. 

Empresarios del sector energético reconocieron que el T-MEC incluye un nuevo capítulo 8 de “Reconocimiento de la propiedad, directa, inalienable e imprescindible del Estado mexicano sobre hidrocarburos”.  

Pero advirtieron que existen otros capítulos de acceso a mercados, protección de inversiones, buenas prácticas regulatorias, y empresas del Estado que obligan a México a no dar un trato discriminatorio y garantizar la autonomía de los reguladores. 

Se ha fortalecido la idea de que mientras el presidente Biden apuesta decididamente por las energías renovables, el gobierno de López Obrador defiende las energías del petróleo y carbón para favorecer a las empresas públicas Petróleos Mexicanos (Pemex) y Comisión Federal de Electricidad (CFE).  

El argumento oficial es que la nueva iniciativa para modificar la ley de energía eléctrica es para fortalecer el papel de la CFE en la rectoría del estado y por el lado de la construcción de la refinería de Dos Bocas, Tabasco se justifica en el mismo sentido y para lograr la autosuficiencia de gasolina producida en México y no depender de la importación de gasolina procedente de EE. UU. y otros países. 

“Las recientes acciones regulatorias del Gobierno de México han creado una significativa incertidumbre sobre el proceso regulatorio de México, especialmente en el sector energético, y han dañado el clima de inversión en conjunto”, escriben los secretarios estadounidenses encabezados por el exsecretario Mike Pompeo.

Un sentimiento similar es notorio entre autoridades españolas y sus empresarios del sector energético. 

Existe en apariencia una contradicción estructural entre búsqueda de soberanía y autosuficiencia energética de parte del gobierno que encabeza López Obrador que hace retroceder el reloj de la producción de energías limpias más competitivas en precios y cero emisiones de carbono con el argumento de que son empresas corruptas y que dan poder a empresas extranjeras que minan la soberanía.  

Los Datos

Reforma eléctrica

La reforma impulsada por López Obrador será votada hoy en la Cámara de Diputados; ha generado grandes críticas porque priorizará la compra de energía eléctrica para la CFE sobre las compañías privadas y además se señala que se revisarán contratos privados. 

Empresas

En México han invertido en la generación de energías limpias privadas, empresas estadounidenses, canadienses y españolas, por ejemplo, en plantas eólicas (viento) y solares, cuyos intereses podrían verse afectados.

Bernardo Méndez Lugo.
Trayectoria: Director ejecutivo de fundación promigrante América sin Muros AC con sede en CDMX. Experto en relaciones económicas y políticas en Norteamérica. Coautor de una docena de libros de temas migratorios, relación bilateral con Estados Unidos y Canadá, educación, entre otros. Conferencista en TLCAN, movilidad académica, migración internacional, temas legales, económicos, pymes.
Foto fuente: Cortesía
 
Continúa reapertura de negocios durante pandemia
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