Política

Los virus no reconocen muros ni fronteras: Flavio Marsiglia

Colaboración de Arizona State University/Investigador en salud global, la prevención del abuso de sustancias y el trabajo social 

Por  Flavio Marsiglia 

Los virus no reconocen muros ni fronteras(Foto: Pixabay)

Los virus no reconocen muros ni fronteras | Foto: Pixabay

México.- La pandemia por COVID-19 no está dando tregua. Millones de personas en el mundo han sido infectadas por el COVID-19, y tristemente muchas de ellas ya han fallecido. México y Estados Unidos son dos de los países más afectados. Una vez más, dos naciones hermanas confrontando un desafío en común.

Con las fronteras cerradas a cruces no esenciales y con muy poca colaboración a nivel federal, parece que nuestros gobernantes piensan que muros y puertos fronterizos paran los virus. En realidad, todas y todos sabemos que los virus no reconocen muros ni fronteras. 

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La única manera de estimar la magnitud de la pandemia que afecta a ambos países es realizando el mayor número posible de pruebas del COVID-19. Los bajos promedios de pruebas por casos positivos en muchas comunidades en nuestros países son un indicador de que solo personas con síntomas están haciéndose la prueba.

Hay muchas personas asintomáticas y no detectadas contribuyendo a los contagios comunitarios. Los dos países tampoco se ven muy bien en otras áreas, como la prevención, la detección, el control, la trazabilidad y las cuarentenas. 

Estados Unidos y México se beneficiarían mucho si compartieran buenas prácticas relacionadas con la expansión y la administración de pruebas. Esto contribuiría a mejorar sus propios sistemas de atención de salud. Si queremos ganar esta batalla, necesitamos aumentar la colaboración binacional para enfrentar mejor las crisis de hoy y de mañana.

Precisamos crear una colaboración basada en el respeto mutuo entre las dos naciones, identificando e implementando iniciativas fundamentadas en evidencia científica y no en el populismo. Como buenos vecinos, Estados Unidos y México pueden ayudarse mutuamente a superar esta crisis. Tenemos que ir más allá de las ayudas simbólicas y de discursos retóricos.

A pesar del «cierre» de la frontera, millones de personas cruzan a diario en ambas direcciones. La migración continúa, y el riesgo de contagio entre migrantes es real. 

Algunos pasos tentativos de colaboración ya se han dado. Por ejemplo, Estados Unidos donó 1.8 millones de dólares a la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) para brindar servicios a refugiados y solicitantes de asilo.

Estados Unidos también ha ayudado al Gobierno mexicano con la compra de respiradores americanos. Por su parte, el presidente López Obrador durante su visita a la Casa Blanca para celebrar el nuevo tratado de libre comercio le agradeció al presidente Trump por su ayuda con la pandemia.

Estos son gestos positivos, pero diminutos en el contexto de la enorme crisis sanitaria que estamos atravesando. Los dos presidentes seguramente no pasarán a los anales de la historia por su liderazgo y respuesta eficaz a esta crisis, pero todavía están a tiempo de hacer más y mejor. 

Pero no todo es penumbra y desesperanza. Hay comunidades en los dos países que lo están haciendo bien; sus mejores datos epidemiológicos así lo demuestran. También ha habido colaboraciones transfronterizas que han ayudado a prevenir infecciones y muertes.

Por ejemplo, los Consejos Binacionales de Salud a lo largo de la frontera norte están jugando un plan activo en la prevención y en el tratamiento del COVID-19. A nivel federal, el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) de EUA y la Secretaría de Salud de México firmaron un acuerdo de cooperación para reforzar la respuesta binacional ante el COVID-19.

Estos esfuerzos están siendo liderados por los Centros para el Control de Enfermedades (CDC) y la Fundación México-Estados Unidos para la Ciencia (Fumec) con una inversión de solo tres millones de dólares. Este tipo de colaboraciones binacionales cumplen un rol fundamental en la identificación de problemas y riesgos de salud, y lo más importante en la implementación de soluciones en común.

La Comisión de Salud Fronteriza México Estados Unidos, por su parte, no tiene mucho apoyo de los Gobiernos nacionales y cuenta con un presupuesto muy reducido. Es hora de aumentar el apoyo a organizaciones que ya existen y funcionan para que puedan redoblar su impacto, a la medida de los desafíos que estamos enfrentando. 

¿Qué más podemos hacer para salvar vidas a ambos lados de la frontera? 

Un primer paso tendría que ser aumentar drásticamente el acceso a la prueba del COVID-19 en ambos países. Estos esfuerzos deben incluir a las comunidades más vulnerables, particularmente aquellas que se han visto impactadas por condiciones de vida que los pone en riesgo de pobreza y exclusión social, riesgos ocupacionales y discriminación.

Estados Unidos, con sus grandes recursos biomédicos, ha desarrollado pruebas rápidas, confiables y no invasivas que podrían ser muy útiles en México. Por ejemplo, investigadores de Arizona State University, mi universidad, han adaptado con mucho éxito la prueba de saliva para el COVID-19. Tiene que ser analizada en el laboratorio, y los resultados están listos mucho más rápido que el hisopado nasal, entre 24 y 48 horas, y son confiables.

De manera similar, debemos incentivar la colaboración entre investigadoras e investigadores de ambos países y apoyarles en sus descubrimientos. Por ejemplo, equipos binacionales de investigadores e investigadoras podrían solicitar fondos a los Institutos Naciones de Salud (NIH por sus siglas en inglés) o al Conacyt. 

Usar mascarillas, practicar distanciamiento social y lavarse las manos son prácticas fáciles de aplicar y que deben ser reforzadas y modeladas por nuestros líderes. Los Gobiernos deben dar un mensaje claro y consistente acerca de estas prácticas.

Mirando hacia el futuro, una vez que la vacuna esté disponible, los dos países pueden implementar campañas de vacunación coordinadas y desarrollar una política en común para asegurarse de que todas las personas tengan acceso equitativo a la inoculación sin distinción de clase social, grupo étnico, nacionalidad o estatus migratorio.

Estas y muchas otras posibles estrategias funcionarán solo si están basadas en el respeto mutuo, la colaboración horizontal, invirtiendo recursos y aceptando que los virus no reconocen muros ni fronteras. 

Como decía mi abuelita, si la casa del vecino se incendia, se incendia la nuestra. Buenos vecinos cuidan la casa de al lado tanto como la suya propia. Es hora de dejar de hablar de muros y garitas. ¡Remanguémonos y pongámonos a trabajar! Aquí se trata de salvar vidas.

Arizona State University 

Esta universidad estadounidense está en el top 10 nacional y en el duodécimo lugar global respecto a patentes obtenidas por universidades en 2019, junto con MIT, Stanford y Harvard. También destaca en investigación, ingreso de estudiantes extranjeros e innovación.

Arizona State University está ofreciendo un test de saliva para el COVID-19 que no tiene costo para sus estudiantes, empleados y el público en general. Los resultados están disponibles en un plazo de 24 a 48 horas. Esta prueba está prohibida para menores de 5 años. El objetivo es apoyar con la ampliación en el número de pruebas efectivas para el diagnóstico. 

En otros ámbitos destaca, por ejemplo en el campo de la astronomía, la de Adam Schneider, investigador de la citada universidad de la Escuela en Ciencias de la Tierra y Exploración del Espacio, quien lideró un proyecto que descubrió dos planetas enanos en el sistema solar, los cuales ayudarán a los astrónomos a entender más de los exoplanetas fuera del sistema solar, señaló la NASA. 

  • "La única manera de estimar la magnitud de la pandemia que afecta a ambos países es realizando el mayor número posible de pruebas del COVID-19": Dr. Flavio Marsiglia 
  • "Equipos binacionales de investigadores e investigadoras podrían solicitar fondos a los Institutos Nacionales de Salud": Dr. Flavio Marsiglia 
  • Pruebas.- Investigadores de Arizona State University en Estados Unidos desarrollaron una prueba de saliva para el COVID-19. Más información en: Confinamiento social
Los virus no reconocen muros ni fronteras: Flavio Marsiglia
Flavio Marsiglia
Profesión: profesor de regidores en la Escuela de Trabajo Social de Arizona State University y fundador y director del Centro Global para Investigación Aplicada. Experto en Latinoamérica en disparidad en el acceso a la salud. 
Trayectoria: posee investigaciones en diversidad cultural y en el uso de sustancias. Ha trabajado en el campo de la prevención y en la disminución en el uso de drogas y otras conductas de alto riesgo con jóvenes de Arizona, otros estados de la Unión Americana, además en otros países.
Foto: Cortesía

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