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Ola de violencia en Nayarit; suman casos de desaparición

Funcionarios de la gestión del gobernador, Roberto Sandoval, los señalados

Ola de violencia en Nayarit; suman casos de desaparición. Foto: Mandujano Tovar, Maria del Rocio/AP

Nayarti (El Universal).- Apenas ven una motocicleta que recorre las calles de la colonia y los vecinos saben que algo anda mal. Su trayectoria es lenta, pasa una, otra y otra vez; se trata de un halcón en busca de su próximo levantado. Entre ese ir y venir ubica a su presa: es la casa de su víctima en Villas de La Cantera, en la capital de Nayarit; otra en el fraccionamiento Jacarandas, de igual forma en Tepic. La lista se va haciendo grande, otra y una más.

Tres camionetas llegan, dos son blancas y una oscura. De cada vehículo bajan cuatro hombres armados con cuernos de chivo y chalecos antibalas. Las dos camionetas blancas se colocan en cada extremo de la calle para cerrar el paso, listos para accionar sus armas.

Imagen Ilustrativa, El Universal

El vehículo oscuro llega hasta la casa. Bajan los hombres armados y con marros comienzan a golpear la reja hasta abrirla.

La siguiente escena, que los familiares no olvidan, es la forma en que a un ser querido lo sacan a golpes, esposado y lo suben a la camioneta. No vuelven a saber nada de él.

Parece un operativo de las dependencias encargadas de la seguridad, pero en realidad se trata de un grupo del crimen organizado que después de las elecciones del 4 de junio comenzó a levantar principalmente a jóvenes de entre 18 y 26 años. Son los desaparecidos de Roberto Sandoval, el gobernador de Nayarit.

Algunos aseguran que detrás de las desapariciones están servidores públicos de la fiscalía que tienen una estrecha relación con Édgar Veytia, El Diablo, detenido a finales de marzo en Estados Unidos por tráfico de drogas; otros familiares no están seguros de quién está operando el comando.

Imagen Ilustrativa, El Universal

La Fiscalía General de Nayarit ha recibido alrededor de 150 denuncias por la desaparición del mismo número de personas; en tanto, la Procuraduría General de la República (PGR) registra hasta ahora 25 denuncias del mismo tipo, mismas que se encuentran integradas en una carpeta de investigación.

Pero la cifra podría aumentar, debido a que muchos han optado por el silencio por temor a represalias de servidores públicos que estuvieron con el ex fiscal Édgar Veytia y continúan dentro de la institución, o de quien esté detrás de las desapariciones. Por otra parte, la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) brinda apoyo y acompañamiento a los afectados.

La primera desaparición ocurrió el 8 de junio, recuerdan bien los familiares. La presencia de los hombres armados ha sido principalmente en Villas de La Cantera y en el fraccionamiento Jacarandas, que se encuentra a espaldas de la fiscalía.

Édgar Veytia. Foto: El Universal

A partir de ese día varios familiares comenzaron a coincidir en la fiscalía para levantar la denuncia. Su desgracia los unió; en redes sociales se hicieron denuncias de más casos, publicaron los rasgos de las personas desaparecidas para pedir la cooperación de la sociedad y los contactaron.

Así comenzó el grupo de búsqueda en Tepic, en posibles fosas clandestinas.

La fosa

Desesperados por no saber el paradero de sus familiares, un grupo de madres, padres, tíos, hermanas y amigos acudió a Casa de Gobierno el 5 de agosto para reunirse con el gobernador Roberto Sandoval y exigirle una pronta respuesta. Y la tuvieron. Al día siguiente, una denuncia anónima que recibió la fiscalía daba la primera pista: una fosa clandestina con siete cuerpos, entre ellos el de una mujer, ubicada entre las parcelas de caña que colindan entre los municipios de Tepic y Xalisco, una localidad colindante a la capital nayarita.

“En el día es más común que desaparezcan las personas, pero hay más casos que no quieren denunciar por temor a represalias. Sentimos que la respuesta que nos dieron las autoridades al solicitar que encontraran a nuestros familiares fue esa, una fosa con cuerpos”, comenta Rosy, una de las señoras que busca a su hijo Alejandro, de 23 años, desaparecido el 23 de junio a las 18:30 horas.

Búsquedas y amenazas

“Ya no le muevan o vamos a levantar a otro de su familia”. Esta es una de las amenazas que reciben con frecuencia los familiares de desaparecidos por emprender la búsqueda en los campos de cultivo o de donde les llegue información de una posible fosa, pero eso no los parará, advierten. Una de las madres afectadas recibió una llamada anónima el 24 de agosto. Le informaron de un punto en el que habrían enterrado a su hijo; de inmediato fueron a la fiscalía para solicitar ayuda. No la obtuvieron. Necesitaban hacer algo, así que entre todos cooperaron, rentaron una excavadora, fueron al lugar y comenzaron a cavar. No había ningún cuerpo.

Imagen Ilustrativa, El Universal

“Pedimos al gobierno federal que voltee a vernos, queremos justicia, queremos a nuestros familiares de regreso. Queremos que salga la verdad y que ninguna familia pase por lo que estamos viviendo”, comenta Rosy.

Las denuncias en PGR, coinciden en el tipo de camionetas, las armas, vestimenta y la forma en que opera el grupo armado que atenta contra las familias nayaritas.

Denuncias. Varias denuncias, coinciden en la descripción del tipo de camionetas, motos, armas, vestimenta y forma de

operación del grupo armado que secuestra a personas y atenta con amenazas contra las familias de varias localidades en el estado de Nayarit.

El caso del albañil

Daniel es albañil, tiene 26 años y la última cosa que supieron de él fue que el 16 de junio se encontraba trabajando en una casa del fraccionamiento Jacarandas. Pasadas las 22:00 horas, dos sujetos golpearon la puerta e ingresaron. Llevaban armas largas. Sacaron a Daniel y a otro joven que se encontraba ahí y los subieron a una camioneta negra. Hasta la fecha no saben nada de ellos. El esposo de la señora Cervantes trabajaba en un taller mecánico. Estuvieron un tiempo separados, pero estaban por comenzar de nuevo una vida juntos. Apenas el 23 de junio él regresaría a casa, pero ese mismo día no se comunicó.

El 5 de julio la señora Cervantes recibió una llamada: “Soy El Comandante. Tenemos a su esposo, ya lo investigamos y es inocente. Se lo vamos a regresar, pero, ¿con cuánto puede apoyar para nuestra organización?”.

La señora Cervantes tenía en ese momento 2 mil pesos y El Comandante le pedía 30 mil pesos.

 

 

“Le doy tres horas para conseguirlo. Nada más no me alborote al gallinero o mato a su esposo”, le respondió, asegurando que a él le informaban todo en la fiscalía y sabía que había acudido a levantar la denuncia por desaparición.

Antes de las tres horas El Comandante marcó de nuevo. La señora tenía los mismos 2 mil pesos. Le dijo que la esperaba en el centro de Tepic y que en un Oxxo haría el depósito. Minutos después El Comandante, molesto, le mandó un mensaje.

“Sígalo buscando, así como usted jugó conmigo yo también voy a jugar con usted, nunca lo va a encontrar”. 

A sus 20 años, Karen era independiente. Rentaba una casa en Villa del Prado. Trabajó de mesera en un bar llamado Las Vaqueritas, luego se cambió a otro centro nocturno de la misma dueña.

El 17 de junio su padre le marcó. Ella le dijo que le dolía la rodilla porque se había cortado con una botella de cerveza; fue la última conversación que tuvieron.

Roberto Sandoval y Édgar Veytia. Foto: El Universal

Los familiares de Karen acudieron a la fiscalía para reportarla como desaparecida.

El 24 de junio marcaron nuevamente al celular de Karen. Contestó una persona desconocida, una voz joven que advirtió: “A Karen la levantaron unas personas de una camioneta negra sin placas”.

Los vecinos comentaron que en la casa de Karen vieron llegar una camioneta blanca junto con otra oscura. Descalza y jalándola de los cabellos la sacaron de su domicilio.

Los levantones, ejecuciones y la lista de desaparecidos siguen creciendo en la localidad. Cada día salen más nayaritas a levantar la voz y piden el regreso con vida de sus familiares, pero el gobierno de Roberto Sandoval concluye mañana, eso apaga las esperanzas de los habitantes.

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