Política

Un sistema de partidos en crisis, advierten analistas

La desconfianza hacia el PRI, el PAN y el PRD son síntomas de un sistema en declive, aseguran expertos, y todo ello es aprovechado por Andrés Manuel López Obrador

Por  Francisco Castro

Un sistema de partidos en crisis, advierten analistas(El Debate)

Un sistema de partidos en crisis, advierten analistas | El Debate

Culiacán.- Al margen de la efervescencia en el país para buscar la constitución de nuevos partidos políticos, estudiosos en el área de las ciencias políticas no anticipan buen futuro ni larga vida a estas posibles organizaciones, y ello lo atribuyen al debilitamiento y, en algunos casos, a la rigidez del sistema de partidos, situación que ven reflejada en un descrédito de los organismos políticos tradicionales, que solo Andrés Manuel López Obrador ha logrado catapultar a su favor.

Sobre el estado actual del sistema de partidos, EL DEBATE entrevistó al doctor en ciencia política Rodrigo Salazar Elena, académico e investigador en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso-México); al también politólogo Fernando Barrientos del Monte, integrante del Departamento de Estudios Políticos de la Universidad de Guanajuato; y al analista político sinaloense José Luis López Duarte.

Todos ellos coinciden en que no solo se tiene un sistema de partidos agotado o un sistema rígido de formato tripartidista, también hablan de la existencia de canales de representación agotados, y ahí enumeran el voto mayoritario, el desprecio por las candidaturas plurinominales y la mala implementación de las candidaturas independientes.

Un sistema de partidos debilitado

Rodrigo Salazar Elena, investigador de Flacso, advirtió un sistema de partidos muy debilitado en el sentido de que los tres referentes de este sistema que se había conformado desde finales de los 80 están en una situación crítica (PRI, PAN y PRD) en términos de su penetración y de su capacidad como marca; es decir, que un partido por sí mismo genere simpatías, asociaciones positivas y capacidad de atraer votos:

«El Revolucionario Institucional, que por ser el partido más antiguo era el que tenía la mayor cantidad de identificación, las encuestas muestran que actualmente ya no tiene nada de eso. Y, por otro lado, en términos de penetración social, el partido que genera mayores adhesiones es Morena, pero esto no es por la marca, sino que esta adhesión está totalmente vinculada a las simpatías que como persona genera López Obrador. Y cuando una persona está sustituyendo a lo que antes daban las instituciones políticas, estamos en una situación en la que realmente el sistema de partidos está debilitado».

Investigador de la Universidad de Guanajuato ve también un sistema de representación agotado, en donde los miembros de las Cámaras responden a Morena

Salazar Elena considera como el beneficiario principal del desmoronamiento del sistema de partidos a López Obrador, por el descrédito de los partidos y la impopularidad de los políticos: «Uno podrá decir “a López Obrador le gusta presentarse como si no fuera parte de la clase política”, pero lo es, y parte de lo que conlleva esto es que es un rostro reconocible, es una persona que conoce a la clase política y a sus principales operadores, sabe con quién hacer alianzas y con quién no».

En el contexto de lo que considera una crisis del sistema de partidos, el académico ve posible la creación de sistemas políticos locales, incluso explica que «hasta ahora los sistemas locales han sido una réplica del sistema de partidos nacional, pero podría ocurrir que las alternativas se conviertan en una referencia más allá de lo nacional, y en ese sentido veríamos una federalización del sistema de partidos».

Sobre la efervescencia de formar nuevos partidos, el investigador de Flacso afirma que desde la perspectiva de estas nuevas organizaciones se entiende que perciban un área de oportunidad porque, finalmente, se está desmoronando el atractivo que generaban el PRI, el PAN y el PRD, y se entiende que para estas nuevas organizaciones se perciba como un buen momento para hacer su apuesta.

Incluso compara el registro de un nuevo partido en México como el sacarse la lotería, donde el premio mayor es el financiamiento que obtienen, pues sus actividades están garantizadas al menos desde que logran el registro hasta la elección inmediata.

En cuanto a las candidaturas independientes, Rodrigo cree que en las elecciones del 2018 se les creó una expectativa excesiva. «Se creó en dos sentidos: uno, creer que, por alguna razón, ciudadanos limpios o figuras públicas santificadas por no pertenecer a ningún partido político se iban a presentar como candidatos, y se creyó que se iba a mejorar la calidad de los candidatos; era una creencia injustificada. Y la segunda creencia injustificada es creer que la gente iba a votar por ellos».

Como el mejor ejemplo citó el caso de Pedro Kumamoto, quien, tras haber sido el primer diputado local independiente en Jalisco, se aventuró a buscar la senaduría por la misma vía, pero no lo logró, y ahora busca crear su propio partido: «Lo que debió haber hecho era presentarse a una reelección por su distrito o a lo mucho aspirar dentro de la misma zona geográfica a una diputación federal. Pero por alguna razón creyó que ya le daba para ser una figura estatal, y nada que ver. Las candidaturas independientes funcionan en un ámbito local muy determinado», añadió.

Un sistema rígido

Fernando Barrientos del Monte, doctor en ciencia política por la Universidad de Florencia, considera que el sistema político en México es rígido y de un formato tripartidista, lo cual —aunque asegura que no es malo— «no permite mejorar la representación».

«Lo que está agotado son los canales de representación: voto mayoritario, desprecio por las candidaturas plurinominales y mala implementación de las candidaturas independientes; así como el sistema de representación en las Cámaras, donde sus miembros no responden a los ciudadanos, sino a las élites de los mismos partidos, y actualmente al líder de un movimiento, como es el caso de Morena», criticó el académico de la Universidad de Guanajuato.

En cuanto a la formación de nuevos partidos, no ve mal esta efervescencia; al contrario, lo interpreta como benéfico para la democracia, lo único que sugiere es que, si no obtienen votos, no deberían recibir recursos.

De cara a mejorar el sistema de partidos, Barrientos del Monte sostiene que se debe reformar el sistema electoral; es decir, el sistema de conversión de votos en escaños.

Incluso sugiere ensayar nuevas formas, como las listas abiertas, lo que reduciría el dominio de las élites de los partidos sobre las candidaturas y abriría al sistema de partidos a los ciudadanos; el voto alternativo, es decir, que los electores decidan si le dan el voto a un partido o a una lista de partido o a un candidato en específico; y se deben permitir partidos que representen la diversidad política, étnica y cultural del país, haciendo más flexibles los criterios para crear un partido y mantenerse.

«Morena, también en crisis»

Para el analista José Luis López Duarte, todos los partidos políticos están en crisis, incluso Morena, que arrolló en las elecciones del año pasado, pues sostiene que hoy está convertido en un partido de un solo hombre: Andrés Manuel López Obrador, el presidente de la República.

El columnista atribuye esa crisis de Morena al hecho de que «no han sido capaces de ser la antítesis del PRI, por todo lo que lo hizo inviable electoralmente, y lo que están haciendo es encarnar en esa transfiguración AMLO y Morena, con la configuración de un nuevo partido de Estado».

En cuanto al PAN y al PRD, López Duarte los ubica en una crisis hasta cierto punto existencial, con un Acción Nacional que dejó de ser un partido doctrinario y un PRD que no supo aprovechar a su favor la alternancia de la que fue parte junto al PAN.

El analista reafirma que todos los partidos están en crisis, lo que se traduce en un sistema de partidos en crisis, incluso afirma que la mayor crisis la refleja Morena, el partido en el poder, convertido en una organización de un solo hombre, pero además una organización que muestra severas ausencias pragmáticas, tácticas y estratégicas, que podrían provocarle un derrumbe anticipado.

En su análisis, recuerda que para la construcción de un nuevo régimen se requiere un Gobierno fuerte, fortaleza que se consigue con respaldo social y con inteligencia política: «Lo primero, sin duda, existe, pese al deterioro natural del ejercicio de gobierno, producto de la copiosa votación y la mayoría en los Congresos locales y en el Congreso de la Unión; pero en lo segundo existen severas dudas».

Finalmente, en esto destaca que Morena no ha sabido construir un bloque de fuerzas.