Política

Entérate: Encuestas que en 2006 y 2012 acertaron en resultados

Especialistas coinciden en que, a pesar de que algunos estudios de opinión son instrumentos de propaganda, la encuesta sigue siendo una herramienta de investigación de análisis consistente

Por: Ernesto Montoya

Entérate: Encuestas que en 2006 y 2012 acertaron en resultados. Foto: AFP

Entérate: Encuestas que en 2006 y 2012 acertaron en resultados. Foto: AFP

México.- Se dice que una encuesta electoral es una foto del momento, pero ¿por qué en algunos casos los resultados que arrojan reflejan una realidad borrosa o difuminada? Esto se debe a que el electorado no está quieto; es decir, está cambiando de preferencias, pero también el factor de la experiencia de las casas encuestadora pesa a la hora de obtener resultados más apegados a la realidad, opinaron para EL DEBATE expertos en material electoral y de estudios de opinión. 

El Instituto Nacional Electoral cuenta con una memoria histórica sobre encuestas electorales de los procesos electorales federales 2006, 2009, 2012 y 2015, que puede ser consultada en ine.mx. Presenta los resultados de cada una de las casas encuestadoras y medios de comunicación que elaboraron sus estudios. 

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En algunos casos, la diferencia entre los resultados de las firmas y los órganos electorales fue mínimo (hasta 0.09); mientras que en otros casos la diferencia fue de casi 20 puntos.

A continuación se presentan los resultados de las dos últimas elecciones presidenciales en comparativa con lo que midieron las encuestas. 

De acuerdo con el documento del INE, la última encuesta de la firma Gea ISA, realizada el 18 de junio del 2006 para conocer la tendencia de voto a la Presidencia de la República, le daba el gane al panista Felipe Calderón con 40.8 por ciento; mientras que los resultados finales del IFE le dieron 35.89. 

En el caso de Andrés Manuel López Obrador, candidato de la coalición Por el Bien de Todos, la misma casa encuestadora le dio al político tabasqueño 35.6 por ciento; en tanto que los resultados del IFE fueron de 35.31 por ciento. 

Otro ejemplo son los resultados arrojados por TV Azteca. La televisora del empresario Ricardo Salinas Pliego puso en tercer lugar a López Obrador en la última encuesta publicada el 19 de junio del 2006. Los números que le dio fue de un 12 por ciento. En cambio, los resultados del IFE fueron de 35.31 por ciento. 

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En 2012, las casas encuestadoras mostraron en su mayoría una tendencia en primer lugar de parte del candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, manteniéndose en esa posición desde que arrancaron los sondeos. Gea ISA, Covarrubias y Reforma fueron algunas casas encuestadoras que estimaron la preferencia electoral de los candidatos, acercándose a los resultados electorales finales dados a conocer en su momento por el IFE. En ese entonces, en la radiografía presentada por las casas encuestadoras las preferencias de voto se mantuvieron con el PRI desde el inicio, disputándose prácticamente el segundo lugar el PAN, con Josefina Vázquez Mota; y el PRD, con Andrés Manuel. 

Proceso

Ricardo de la Peña, presidente ejecutivo de ISA Inves tigaciones Sociales Aplicadas, destacó que los resultados de una encuesta no representa que una casa encuestadora sea buena o mala, es más bien el rendimiento que ha tenido a lo largo del tiempo: «La historia no se escribe en un evento, sino en un conjunto de eventos». 

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En ese sentido, señaló que si bien la experiencia de las casas encuestadoras juega un papel importante, no se puede dejar de lado contar con un equipo calificado en la materia. 

Explicó que hay partes (de la encuesta) que son de ciencia dura, donde las técnicas de muestreo corresponden a una teoría estadística que está fundada en principios matemáticos muy sólidos y rigurosos. Agregó que hay otra parte que es más artesanal, como en la elaboración de un cuestionario. 

«Aunque hay mucha experiencia acumulada a lo largo del tiempo, finalmente no existe la redacción perfecta de una pregunta. De hecho, si usted coteja una pregunta de una casa encuestadora con la misma pregunta con el mismo tema de otra casa encuestadora, es muy común que se encuentre diferencia en la redacción».

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Puntualizó tener precauciones y evitar sesgos en las entrevistas que se pueden presentar en el ordenamiento de las preguntas, en la calificación del personal y en la forma en cómo el personal puede sesgar o no. 

Cuando se esconde la intención de voto

En el trabajo de campo, De la Peña explicó que se debe procurar que haya empatía entre el entrevistador y el entrevistado: «Uno busca que exista una mínima empatía entre el entrevistado y el entrevistador, que pudiera darse un diálogo entre pares donde finalmente no se busca subordinar en forma alguna ni castigar en forma alguna al entrevistado».

El también autor del libro El debate sobre las encuestas electorales en México, publicado en mayo del 2016, detalló: «Si yo me presento en viviendas del ámbito rural, pensemos del estado de Guerrero, de Oaxaca, y ando con una camioneta de último modelo con una antena de comunicación como radio, con personas vestidas de traje que portan tabletas de última generación que visten con mancuernillas para entrevistar a las personas, el nivel de empatía que puede haber entre el entrevistado y el entrevistador es mínima». Además, «el entrevistado va a asumir que quien está enviado a esta persona es alguien que ostenta mucho dinero y poder y eso va sesgar el patrón de respuesta», explicó. 

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Expuso que alguien podrá revelar por qué partido votará, pero al final no acudir a votar o votar por otro partido, y nada se lo va a impedir. «Finalmente, eso es parte de la democracia. La democracia es el derecho del ciudadano de emitir su voto libremente al margen de quien le haya preguntado antes», dijo. 

Rolando Luque Rojas, analista político y experto en estudio de opinión pública, destacó que las fuentes de error de las encuestas son infinitas, como son cuestiones metodología; es decir, cómo se diseña la encuesta: «Me refiero a cuestiones muy triviales, desde el tamaño de la muestra, hasta como se distribuye (la muestra en el universo)». Agregó que hay otras fuentes de error que están más allá del trabajo de campo que tiene que ver con el trabajo de escritorio; es decir, cómo se codifican las preguntas y las respuestas y los modelos de análisis que se le apliquen. «Todos esos son factores de error». 

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El futuro de los estudios

Luque Rojas expuso que a partir del 2010 a la fecha se empezó a hablar mucho de las crisis de las firmas de las empresas por los grandes márgenes de error que había entre los pronósticos que realizaban y los resultados consumados: «En realidad, académicamente lo que se ha dicho es que los modelos de análisis teóricos que se usan para formular esos pronósticos ya no funcionan».

A la luz de la experiencia que hay, el también politólogo señaló que se han ajustado esos modelos: «Creo que lo que vamos a apreciar ahora, vamos a ver lo que ha sido siempre: unas casas encuestadoras y unas firmas serias, responsables, profesionales y objetivas que van a ir con una probabilidad muy alta de acertar en el resultado; y otras que sí se prestan a generar cierto clima de opinión de tales o cuales candidatos». 

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Refirió que se van a consolidar algunas cuantas firmas, que son las que han estado más o menos en la opinión pública nacional. 

Expresó que estos estudios sirven más como instrumentos de propaganda que como instrumento de medición profesional y objetivo. 

Si bien es cierto que la encuesta se ha pervertido mucho, esta sigue siendo con mucho una herramienta de investigación y de análisis muy consistente. «De principio, la base en la que se sustentan esos instrumentos es matemática al cien por ciento. La teoría de la probabilidad, del muestro, etcétera». 

Medición

A cinco meses del día de jornada electoral, el morenista López Obrador se ha posicionado arriba en las mediciones que se han hecho para saber la intensión del voto de los mexicanos durante el periodo de precampañas. 

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De acuerdo a la encuesta especial para El Economista de Consulta Mitofsky, denominada “México 2018: Preferencias al final de las precampañas”, publicada el 14 de febrero, reveló que el político tabasqueño registró un incremento al llegar al 27 por ciento, cinco puntos más que Ricardo Anaya quien obtuvo un 22 por ciento y quien a su vez aparece cuatro puntos arriba de José Antonio Meade con 18 por ciento.

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