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Política

Pensión a adultos mayores, ¿viable pasar de 65 a 68 años?

La Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro detalló que adultos mayores sin recibir pensión representan el 26 por ciento de una población calculada hasta 2016 en 9.5 millones

Por: Lorena Caro

Pensión a adultos mayores, ¿viable pasar de 65 a 68 años?(Foto: Reforma)

Pensión a adultos mayores, ¿viable pasar de 65 a 68 años? | Foto: Reforma

México.- En México, 2.5 millones de personas mayores de 65 años no reciben ingresos de ningún sistema, contributivo o no contributivo, que corresponden a las pensiones o jubilaciones del IMSS, Issste, CFE o la pensión para adultos mayores de 65 años y más, del programa de la Secretaría de Desarrollo Social, de acuerdo con la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar).  Con ello, ¿es viable cambiar la edad de 65 a 68 años?.

La dependencia presentó el «Diagnóstico del sistema de ahorro para el retiro en México: funcionamiento, beneficios y retos, septiembre 2018», en el cual detalla que los adultos mayores sin pensión representan el 26 por ciento de una población calculada hasta 2016 en 9.5 millones.

Imagen especial/EL DEBATE

Asimismo, indica que los siete millones de personas mayores restantes, que representan el 74 por ciento, sí reciben pensiones contributivas y no contributivas. 

Hasta julio de este año, la Secretaría de Desarrollo Social indicó que 4.9 millones de mexicanos cobraron 13 millones 410 mil 760 pesos del programa de Pensión para Adultos Mayores de 65 años y Más, que equivale a 580 pesos mensuales por beneficiario. Dicho monto se ha mantenido sin cambios desde el 2014. Entre los requerimientos para que un adulto mayor pueda acceder al beneficio está no recibir ingresos por ninguna otra dependencia superiores a los mil 92 pesos, y tener como mínimo 25 años viviendo en México. 

El pasado mes de agosto, y tras ganar la elección presidencial, Andrés Manuel López Obrador anunció cambios en los programas sociales, y abundó que, a partir del primero de enero del 2019, los adultos mayores comenzarán a recibir el doble de lo que actualmente obtienen cada dos meses, además de que la pensión será universal; es decir, incluirá a las personas de la tercera edad, jubiladas del Issste e IMSS, siendo un total de 8 millones 500 mil adultos mayores beneficiados con una inversión de 120 mil millones de pesos. 

En tanto, a inicios de septiembre, Carlos Urzúa, próximo secretario de Hacienda del gobierno electo de Morena, detalló que entre los cambios a los beneficios está otorgar la pensión a los adultos mayores de 68 años y no a partir de los 65, como ocurre actualmente: «Va a ser una pensión universal, va a ser una pensión universal para adultos en general de 68 años o más. En el caso de la población indígena de una comunidad marginal, la esperanza de vida es menor, pues sería de 65 años», detalló el futuro funcionario al periódico Reforma. 

Cambio en las políticas públicas

Con lo anterior, Ana Elena Fierro, profesora del Centro de Investigación y Docencias Económicas (CIDE), indicó a EL DEBATE que habría que ver si estos cambios se realizan; y, si el gobierno decidiera aumentar la edad, tendría que presentar los documentos que justificaran el porqué, incluso dijo que podría generar un problema, sobre todo en los adultos que tienen 65, 66 y 67 años que ya disfrutaron de este derecho, el cual difícilmente se los podrían quitar, «porque tienes ahí una situación de derechos adquiridos, que sería fácilmente amparables, digamos. Pero bueno, en este momento serían como especulaciones porque ahorita con el gobierno de transición todavía no se han sacado los documentos. A veces hacen afirmaciones, y después, en algún otro documento que presentan, estamos viendo cambios o que reculan de alguna de esas afirmaciones», explicó.

En dado caso, la experta en políticas públicas indicó que el cambio debería quedar establecido en el Plan General de Desarrollo, por lo que indicó que lo que correspondería a la sociedad es estar muy pendiente y participar: «Por mandato constitucional tiene que haber una participación social en el desarrollo del Plan, y entonces ahí mostrar sus razones y el porqué. Esperamos que la edad no sea aumentada», opinó.

 

 

 

 

Vía telefónica desde la Ciudad de México, Ana Elena Fierro agregó que la intención del gobierno electo se va a definir con la disposición de recursos públicos. Señaló que cuando se está en campaña o en la oposición es más fácil hablar y proponer cosas porque no se es responsable del dinero, «y cuando eres gobierno, tú tienes el dinero, y los gobiernos públicos, en este país, dependen del petróleo y los impuestos, entonces, si tú quieres aumentar las políticas públicas, necesariamente o muy probablemente tengas que aumentar los impuestos, y esto es impopular», sentenció. 

Dijo que, aunque se habla de que con los ahorros que logre el gobierno electo se podrían desarrollar las políticas públicas, todavía no queda muy claro cuáles van a ser dichos ahorros, cuánto realmente se va a ahorrar por bajar los sueldos de los funcionarios del gobierno, y ejemplificó: «Mientras no se tenga definida la bolsa, va a ser difícil afirmar esto», sostuvo a EL DEBATE

Imagen especial/EL DEBATE

La profesora asociada de la División de Administración Pública y coordinadora de la Maestría en Administración y Políticas Públicas agregó que una de las lecciones que se deben afrontar y que la elección dejó muy clara es que la desigualdad tan grande que hay en el país es insostenible, por lo que se debe hacer algo por ello.

Por su parte, Jorge Gamaliel Arenas Basurto, académico en sociología política de la Universidad de las Américas Puebla, indicó a esta casa editorial que el problema de las pensiones y de las jubilaciones es universal, y ocurre en países como España o Estados Unidos, y tiene que ver con todos los estados de bienestar. Estos —dijo— tratan de garantizar que sectores vulnerables tengan acceso a la salud, a la vivienda, a la educación, etcétera, pero eso tiene un costo muy alto, «finalmente, tiene que financiarse a través de los impuestos, y este es un asunto de disposición para elevar impuestos y de la distribución correcta de los recursos fiscales que se requieren para beneficiar a la población vulnerable», explicó. 

Efecto de la informalidad

Arenas Basurto mencionó que habría que ver si los recursos que plantea AMLO para los cambios en programas sociales —los cuales también surgirían del combate a la corrupción— son suficientes. Explicó que, actualmente, México se encuentra en una situación relativamente cómoda en cuanto a la pirámide poblacional porque se tiene una población económicamente productiva de muchos jóvenes que pueden hacerse cargo de la población mayor o de los niños, «pero esa pirámide se va a invertir y va a ser un problema muy serio dentro de quince o veinte años, cuando esa población pase a ingresar a la población de 64 o 65 años», vaticinó. 

Asimismo, agregó que en México se tiene un serio problema fiscal, lo que será otro desafío grande para el presidente electo: poder con todos los gastos que está proponiendo cuando se tiene un tasa fiscal bastante baja en relación con otros países. «Es un problema fuerte, es evitar que se evadan impuestos, y aquí hay un problema fuerte porque, si hablamos de política pública, tenemos que tener una visión completa, una visión integral, porque podemos tapar un parche del problema, y se destapan otros», comentó.

Un caso específico —dijo— es que en México la informalidad del empleo pesa y es muy alto. Casi 30.5 millones de trabajadores se desempeñan en la informalidad, entonces sucede que estos trabajos no generan impuestos: «Si no se combate la informalidad, va a ser muy difícil que AMLO logre esas expectativas que se tienen para mejorar las políticas asistencialistas», sentenció. 

Ahorros y gastos 

Jaime González, economista y académico de la Universidad Autónoma de Sinaloa, indicó que las condiciones económicas actuales no le dan margen a un adulto de 65 años para que se espere hasta los 68 años para recibir el poco o mucho apoyo del gobierno con el programa de la pensión universal. Indicó que el gobierno debería implementar una especie de puente para que esa gente pueda llegar a los 68, «porque también está la pregunta: y los que tiene 66 y están cobrando el 65 y Más ¿lo van a dejar de percibir?», cuestionó. 

Esto porque, de acuerdo con la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), el gasto actual que más realizan los adultos mayores es en alimentos y bebidas, lo cual representa tres mil 232 pesos al mes. Mientras que el gasto en medicinas y médicos especialistas representa el segundo concepto de gasto realizado, con dos mil 228 pesos. Y para la diversión y el esparcimiento, los adultos mayores destinan solo 512 pesos.

Jaime González destacó dos problemas existentes para que entonces la ciudadanía pueda contribuir a su propio ahorro, ya sea en bancos o en afores. El principal: la economía del país, que ha sido muy golpeada desde hace mucho tiempo y que aún cuando se espera que pueda recuperarse no considera que se logre a corto plazo. El otro problema que se ve es que la gente no tiene capacidad para poder ahorrar: «Su capacidad casi toda se queda en el consumo, ese es problema que tenemos en México; pero tenemos un sistema de salarios muy bajos que no permite que la gente pueda destinar una cantidad muy grande para la vejez o su fondo de retiro. Cada vez las instituciones públicas están más forzadas porque los recursos están más escasos», aseveró. 

 

 

 

 

Leobardo Díaz, presidente del Colegio de Economistas del Estado de Sinaloa, mencionó que la medida propuesta de extender la edad para otorgar apoyos a los adultos mayores es un problema evidentemente presupuestal: «Los recursos para hacer esos pagos seguramente el ya nombrado próximo secretario de Hacienda, como están elaborando el presupuesto, se dan cuenta que los recursos del gobierno federal son limitados, entonces al duplicar el programa del 65 y Más no les daban las cuentas, la única manera fue pasarlo a 68 años», mencionó.

Coincidió en que, si se propone a los trabajadores aportar cualquier cantidad más al mes para su retiro, se suele tener como respuesta la escasez de recursos ante el problema del salario. Agregó que en México las personas mencionan que con lo que ganan, que es poco, apenas salen de la quincena, y a veces ni siquiera eso pueden hacer, lo que se repite en países como Europa, donde tienen niveles de ingresos mayores, y en los Estados Unidos. 

El experto en economía explicó que en alguno países de Europa las empresas les proponen a los trabajadores que del aumento anual de su sueldo se contribuya una cantidad adicional, y la mayoría de las personas contesta que sí, por lo que recomendó la medida en algunos casos.

EL DATO

  • Tipos de pensiones

Contributiva: otorgada a  personas que contribuyeron o cotizaron al sistema de pensiones a lo largo de su vida laboral en el sector formal. 
No contributiva: dirigida a todos los adultos mayores que cuentan con un piso mínimo de ingreso. Es otorgada por el gobierno con recursos del gasto corriente. 
Voluntaria: cuentas individuales para el retiro, incapacidad o vejez. Planes privados o personas con instituciones financieras.  

 

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