Prevenir

¿Qué lleva a un perro a atacar a su dueño hasta la muerte?

Los expertos hablan sobre la conducta del can y en que punto se convierten en animales agresivos

Por: Diana Hurtado

Conocer esta información es de suma importancia.Foto: Pxhere

Conocer esta información es de suma importancia.Foto: Pxhere

En los últimos tiempos han surgido varios casos donde la discución por definir si un perro es agresivo y puede llegar a lastimar a su propio dueño se basa en algunos hechos donde ha ocurrido esto.

Tal es el caso de la joven estadounidense Bethany, quien murió porque sus perros la habían atacado.

La mordieron y los policías encontraron su cuerpo con las graves heridas, sobre todo en las costillas. Su mejor amiga afirmaba que los canes no habían causado su muerte.

Eso ha hecho que algunas razas como el Pitbull, Rottweiler y hasta el Pastor Alemán sean consideras como peligrosas y poco confiables para tener en casa, pero un especialista deja en claro los puntos más importantes.

El hecho de que a cada instante despeguen y aterricen aviones no minimiza la tragedia cuando uno de ellos se precipita a tierra causando muertos y heridos.

Análogamente, que convivamos con perros no quita el estupor provocado por la agresión de alguno de estos a un humano; ataque que, en algunas ocasiones, culmina con la muerte de personas y, mas incomprensible, el homicidio del propio dueño del perros o el de sus seres queridos o allegados.

En contra del mito de que “el perro no ataca su amo”, comprobaremos, que en gran numero, los agredidos son personas vinculadas o que viven con el perro atacante.

El perro es un “mamífero social obligatorio”, es decir, que solo puede vivir y desarrollarse en un grupo organizado. En estado salvaje, conforma jaurías.

La raza Pitbull es considerada como agresiva. Foto: Pexels 

Así que para comprender la conducta del perro-compañero es necesario saber:

Actualmente, la vida del perro en jauría es completamente marginal, rara e irrelevante, la especie vive interrelacionada o próxima al hombre, muy a menudo en su intimidad domestica, integrando la familia-jauría de este y, mas de una vez, dentro de espacios reducidos.

Amenazas, e inclusive combates, pueden surgir entre individuos de una misma jauría por rivalidad jerárquica.

La actitud, instintiva, persiste al integrar una jauría humana, aun que por lo general sin manifestaciones de neta violencia al desempeñar el hombre – aun que no lo sepa- el papel de líder e la manada (si en la casa faltare dicha autoridad, el perro pretenderá naturalmente ese rango con obvias consecuencias).

Los diferentes comportamientos de agresión, tipificados, son

  • Por dominancia (intento de conducción y ejercicio de poder)
  • Por irritación física (física y aun química)
  • Por dolor
  • Por miedo
  • Por territorialidad
  • Por alimentos
  • Por defensa maternal
  • Por pretensión sexual
  • Por influencia climática
  • Por hacinamiento
  • Por neurosis senil

Agresiones por dominancia

En la familia-jauría las demostraciones de agresividad están relacionadas con el acceso a recursos, como el alimento, el agua, el refugio, cercanía a una persona favorita, transito por un lugar determinado o estada en sitios compartidos, caricias, sujeción, limpieza o presiones táctiles e, inclusive, el simple acercamiento a su lugar de descanso o el despertarle súbitamente y con una acción que se interprete como agresiva (pisándolo o pateándolo sin querer por ejemplo).

 

 

Los perros dominantes responden frecuentemente con agresión al ser mirados fijamente y presentan signos de dominancia para con el dueño, tales como ubicarse frente a el, mirarlo intensamente, presionar su mentón sobre el hombro o cabeza del amo, abrir y cerrar alternadamente las fosas nasales, gruñir -“al ordenársele algo como abandonar un lugar”- y, claro, enseñar los dietes o morder.

Cuando un perro a mordido varias veces a su amo y obtenido así la sumisión de este (real o supuesta), aprende que es el mordisco el instrumento para resolver situaciones; entonces progresivamente, pueden desaparecer las fases de amenaza y apaciguamiento, y el perro se convierte en”mordedor sistemático” (cuadro descrito por Patrick Pageat, 1992).

Una mala relación del perro con su dueño ocasionará problemas en la conducta del can. 

Este tipo de conducta no comienza de un día para otro; se inicia al ingresar un cachorro a la vida de una familia donde no se establece un estatuto social o familiar claramente definido, donde el joven perro no observe autoridad y deba aprender a controlar sus deseos en función de las reglas vigentes de la familia-jauría.

“El problema es muy complejo, pues las noticias tratan del desenlace y no de las causas de los verdaderos orígenes de la agresión y de cómo el desarrollo de esta tuvo un agente productivo olvidado a relatar las consecuencias” se conoce el caso de dueños que suponían tener un perro cobarde, por que el cachorrito no ladraba y quería jugar con cualquiera, y entonces, desde pequeño, se lo alentó a la agresión sin fundamento, festejando cuando mordía, incluso a los de la casa; fabricando una maquina agresora, un animal violento e indomable. Hay pocos perros locos, pero hay muchos dueños locos y, como dicen, la locura se contagia.

Hay razas – por sus condiciones particulares- que suelen tener “mala fama como el Pitbull” en cuanto a la frecuencia de actos de agresión, pero en realidad es casi siempre un problema de mal manejo por parte del humano y por lo tanto, no debemos caer en la tentación de incurrir en actitudes de condena, pues hoy son estas y dada la veloz difusión de la misma y al culpar estas magnificas razas y no enfocar el tema hacia las causas persistirán los titulares catástrofe.

Solo basta conocer ciertas actitudes e, imponiéndose a tiempo, cuando el animal es joven, hacerle respetar las reglas de la familia, para saber:

Comida: Establecer una estructura jerárquica ligada a los alimentos. Por adorable que parezca un cachorro, se ha de imponer la espera y, hasta que los humanos no terminen de comer, aun que pida o gima, el perro aguardara su turno.

Nunca compartiremos alimento con el, es decir, esperará a que finalicemos y, como en jauría salvaje, se le recordara así su rango; la actitud humana en la ocasión, a lo sumo un “NO” dicho con firmeza, indica al cachorro quien manda, quien mandara en el futuro, y consiguientemente quien muerde a quien.

Mordiscos: Habrá que enseñar al cachorro a controlar sus mandíbulas; cuando mordisquee a alguno de la casa, se lo agarrara por la piel del cuello, levantándolo ligeramente del piso, y advirtiéndole con firmeza “NO” de inmediato, lo soltaremos y evitaremos jugar con el por un buen rato, para que condicione y memorice su conducta equivocada.

Perros atacando a otro. Foto de Youtube

Territorio: El cachorro dormirá en el lugar designado por el dueño o líder. El sitio nunca será un espacio de paso obligado de las personas, y de ser posible, tampoco dormitorios. C

uando el cachorro cometa una falta se lo enviara allí, sin agresividad pero sin admitir negativa del perro.

No lo sacamos de ahí para castigarlo y menos para acariciarle; el perro que se refugia en su cubil luego de cometer una falta, realiza un acto de sumisión y, en las leyes caninas, no debe soportar además ser golpeado, un castigo extra que, por instinto de la especie, por honor de la manada, obliga a responde y revelarse.

¿Cómo comunicarme con mi perro?

Comuníquese dominado, con tono firme y voz clara, sin gritos, utilizando palabras breves, cuanto mas hable, mas reflexionara, debilitándose la convicción del dominio. Su cuerpo, como el de un líder canino, deber ir hacia adelante, en dirección al perro, con los hombros bien separados y el torso saliente.

Mirara el perro con los ojos fijos en su lomo; jamás a los ojos del animal, pues esto equivale a una invitación al combate y, de suceder, el perro solo responderá a los signos ancestrales como corresponde a su especie.

En esta nota:
  • Conducta animal
  • Ataque de Pitbull
  • Conducta de los perros
  • Perros devoran a su dueña
  • Por qué es agresivo un perro