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Salva la vida de alguien: Así puedes aprender a realizar RCP

Conocer como realizar exitosamente una reanimación cardiopulmonar hará la diferencia entre la vida y la muerte en caso de emergencia.

Por  Diana Hurtado

Esta práctica puede salvar vidas. Foto de Youtube

Esta práctica puede salvar vidas. Foto de Youtube

Cuando una persona a nuestro alrededor sufre un accidente o cualquier evento que le deje sin respiración o pulso, es conveniente saber cómo realizar una reanimación cardiopulmonar para poder reanimarlo y mejorar sus signos vitales.

¿Qué es RCP?

La reanimación cardiopulmonar o RCP básica, es una técnica de primeros auxilios que puede ayudar a mantener a alguien con vida en caso de accidente el tiempo suficiente para que llegue la ayuda de emergencia.

Hay estudios donde se muestra que una RCP correctamente realizada, también ayuda a mejorar la calidad de la salud para las víctimas de un ataque cardíaco después del accidente y puede mejorar significativamente su recuperación.

En el mar es uno de los lugares donde más se necesitará del conocimiento de esta práctica. 

Cuando realizar una RCP

  • La respiración se ha detenido por completo.
  • Tras tomar el pulso, no hay señales de circulación y no responde a estímulos físicos.
  • Eres la persona más capacitada para realizar la reanimación cardiopulmonar.

Así se realiza una RCP básica

Verifica el estado de la víctima: El primer paso es estimular a la víctima para comprobar si se encuentra inconsciente.

Para ello se le colocará boca arriba, aprovecha este movimiento para darle unos golpes en los hombros y hablarle al oído para ver si con ello se mueve, abre los ojos o emite algún sonido que nos indique que recupera la consciencia. 

Pide ayuda: Busca de manera inmediata a alguien que nos pueda ayudar, no importando que no sepa como reanimar a una persona, lo importante es que tu tengas el conocimiento.

Liberar la vía aérea: La víctima durante una parada tiene todos los músculos relajados, lo que provoca que la lengua caiga hacia atrás tapando la tráquea e impidiendo que entre o salga el aire. Por ello, el tercer paso es asegurar la vía aérea, es decir, que la garganta quede libre para que pueda entrar y salir el aire fácilmente de los pulmones.

Puede salvar tu vida.

Para ello se tomará a la persona con una mano en la frente y la otra en el mentón, y se le moverá la cabeza completamente hacia atrás de manera que el mentón suba. Con esta maniobra conseguiremos despejar la garganta.

Buscar respiración: Con la maniobra frente mentón, el reanimador debe acercar el oído a la boca de la víctima. De esta manera se involucran tres sentidos (vista, oído y tacto) para comprobar si respira:

  • Se observa si el pecho de la víctima sube y baja al respirar.
  • Se escucha en busca de sonidos respiratorios, el aire al entrar y salir.
  • Se siente el calor del aire al ser expulsado por la boca de la víctima.

Realizar compresiones torácicas: Para llevarlas a cabo colocamos las manos de la siguiente manera: la mano dominante (sea la zurda o diestra) abierta y la otra encima, con los dedos entrelazados, y se colocan en el pecho aproximadamente entre los pezones (en el centro del tórax).

A continuación el reanimador, con los codos completamente extendidos, deja caer todo su peso sobre las manos en un movimiento intenso y rápido.

Si las compresiones se hacen de manera correcta, una pequeña cantidad de oxígeno llegará al cerebro y al corazón, lo suficiente para mantener el cuerpo hasta la intervención del equipo sanitario.

Con un par de ocasiones que realices esta práctica podrás aprender una RCP. 

Para que sean efectivas, las compresiones deben cumplir ciertos requisitos:

  • Que la frecuencia sea superior a 100 pulsaciones por minuto.
  • Que el pecho de la víctima se hunda entre 4 y 5 centímetros.
  • Una vez terminada una compresión hay que dejar al tórax volver a expandirse antes de la siguiente compresión.
  • No parar la reanimación, excepto que la víctima se recupere, los servicios sanitarios se hagan cargo, o el reanimador (si se encuentra solo) quede totalmente agotado y le sea imposible continuar.

Ventilación boca a boca: Las ventilaciones artificiales se realizan con la maniobra frente mentón para abrir la vía aérea, y tapando la nariz para que el aire que se insufle no escape.

El reanimador hace una inspiración normal y coloca su boca en la de la víctima, cuidando de sellarla completamente, y expulsa el aire para que le llegue a los pulmones. A la vez que realiza la ventilación, observa si el pecho de la víctima se eleva. Si el pecho se hincha, las insuflaciones son efectivas. Se hacen dos ventilaciones por cada 30 compresiones torácicas.

Qué NO hacer

  • No interrumpir la técnica. Lo recomendable si hay más de un reanimador es que cambien cada dos minutos para evitar la fatiga.
  • Nunca abandonar a la víctima.
  • Es posible que la víctima haya vomitado, o se observe poca higiene bucal. En estos casos se continúa únicamente con las compresiones torácicas, aunque siempre que se pueda se deben realizar las ventilaciones.
  • Si al realizar el boca a boca no entra todo el aire (puede ser que los labios no estén completamente sellados), no volver a realizarlo, seguir con el ritmo 30 compresiones – 2 ventilaciones.