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'Chiquillos diablillos'

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Si tu hijo parece un niño muy travieso, no se porta bien y no pone atención en casa y en la escuela, seguramente padezca el Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), que es muy común en los chiquillos y posible de controlar, expresa el especialista en Psicopedagogía, Juan Manuel Meza, quien además nos explica cómo distinguir si el niño lo padece.

Conócelo mejor. Este es un trastorno de origen neurobiológico que ocurre principalmente a la edad de seis años y desaparece a los catorce o quince años de edad, menciona el especialista.

La déficit de atención puede ser por efecto modulativo, que el cerebro no haya madurado correctamente haciendo que el cerebro no asimile la información, también se da por efectos sensoriales, que es en las áreas visuales, que los ojos no hayan madurado correctamente haciendo que la información que los ojos mandan al cerebro sea pobre, expresa Juan Manuel Meza.

Características. El psicopedagogo indicó que un niño puede tener ciertas características, normales como la inquietud y un aumento de actividad, pero en caso de los pequeños con este padecimiento, los síntomas se dan con mayor frecuencia e intensidad y pueden interferir en su proceso de aprendizaje y relaciones sociales. Es por eso que debes de poner atención a tu pequeñín y no sólo juzgarlo de travieso o de que no hace caso o "diablillo". Si observas que tiene dificultad a la hora de establecer una orden en cualquier lugar, les cuesta hacer las cosas diarias, como vestirse para ir a la escuela o hacer las tareas, porque se distraen fácilmente, presentan problemas también para mantener atención hasta finalizar lo que está haciendo, ya sean dibujos o juegos, parecen no escuchar cuando les hablan o les indican una orden y siempre prestan atención a dos cosas, por ejemplo a lo que el profesor está diciendo y tomando nota al mismo tiempo.

Recomendación. Después de que tengas identificado el problema, tienes que tener mucha paciencia y acudir con un especialista que pueda atender a tu hijo y adecuar una terapia de acuerdo a las necesidades que tenga el infante, comentó Juan Manuel Meza.

Este síndrome no tiene cura, pero con un buen tratamiento favorece a que el niño tenga una mejor adaptación social, académica, familiar y personal. Es muy importante que pongan atención a sus hijos y prestar más atención a las conductas negativas ya que puede presentar este trastorno.