Una empleada de empresa maquiladora.NYT, NYTNS

Salud

¿Cuántas horas de trabajo al día hacen daño?

La mayoría de las legislaciones en el mundo estipulan que una persona debe laborar 40 horas a la semana como máximo, pero la nuestra establece 48

Por: Juan Leyva

Depresión y riesgo de infartos por trabajar demasiado.

Depresión y riesgo de infartos por trabajar demasiado.| COOPER NEILL/NYT

México.- Un estudio elaborado por la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México dio a conocer los peligros para la salud a la que se expone una persona que trabaja más horas de las debidas al día. 

Dicho estudio indica que si una persona labora más de 11 horas al día, se expone dos veces más al riesgo de padecer depresión y si lo hace durante 55 a la semana, su riesgo de sufrir un infarto es 33 por ciento mayor. 

En México, según un reporte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) una persona en México puede llegar a trabajar dos mil 246 horas, siendo el país miembro de la OCDE  y donde las personas se retiran a la edad más avanzada, 73 años, en una nación cuyo promedio de vida es de 75.  

Parte de este problema se debe a que quienes organizan estos esquemas laborales son los patrones, y lo hacen con pocos acotamientos por parte de la autoridad. Ellos establecen los horarios de entrada y salida, salarios, niveles jerárquicos en las empresas y hasta las obligaciones de cada quien, al tiempo que entorpecen y frenan cualquier intento de impulsar mejoras en este ámbito, añadió.

La mayoría de las legislaciones en el mundo estipulan que una persona tendría que laborar 40 horas a la semana como máximo, pero la nuestra establece 48 (sin contar tiempos extras), lo cual llega a generar afectaciones orgánicas, psicológicas e incluso sociales, pues el esfuerzo excesivo deteriora las relaciones familiares e interpersonales, advierte el coordinador de Salud en el Trabajo de la FM.

Consecuencias

Para el experto, uno de los aspectos más inquietantes derivados de esta sobrecarga es el estrés, pues aumenta el cortisol, hormona que incrementa los niveles de azúcar (y favorece la diabetes); debilita el sistema inmunológico; causa problemas digestivos; estimula la secreción de ácido gástrico; eleva la presión arterial, y ocasiona infertilidad, irritabilidad, palpitaciones, cansancio o dolores de cabeza permanentes, así como falta de apetito o gula, y alteraciones en los ciclos del sueño (esto puede devenir en fatiga crónica y en el menoscabo físico y anímico propios de esta condición).

“De hecho, los japoneses tienen una palabra, karoshi, que significa muerte por exceso de trabajo. Se calcula que dos mil 300 nipones fallecieron en 2015 por esta causa. Las leyes de ese país consideran que, si alguien perece en dichas circunstancias, el gobierno aportará a su familia 20 mil dólares, mientras que la empresa contratante desembolsaría hasta un millón y medio de dólares de demostrarse que el deceso se debió a una desmesura ejercida contra su empleado”, comentó Nava Hernández.

En comparación, México cuenta con una de las legislaciones más atrasadas en este punto –incluso Colombia nos supera–, al grado de que nuestra nación no reconoce como enfermedades laborales a aquellas derivadas del estrés, pese a toda la literatura médica al respecto y a sus notorios impactos en el bienestar de los individuos, concluyó.

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Esta nota incluye información de: UNAM

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