Salud

Día Mundial del Sida, "Cada persona cuenta": OMS

En el marco del Día Mundial del SIDA, la Organización Mundial de la Salud (OMS), aseguró que si se quiere lograr la cobertura sanitaria universal, “cada persona cuenta”

Por  Ivette Vazquez

Día Mundial del Sida,

Día Mundial del Sida, "Cada persona cuenta": OMS | Foto: EFE

La epidemia del VIH, ha evolucionado a lo largo de los años y afectado de forma más desproporcionada a las comunidades y personas más vulnerables y marginadas. Para 1980 las poblaciones más expuestas al SIDA y las personas con el virus defendían que para vencer la amenaza del VIH las comunidades debían ocupar un lugar central en la respuesta.

En el marco del Día Mundial del SIDA, la Organización Mundial de la Salud (OMS), aseguró que si se quiere lograr la cobertura sanitaria universal, “cada persona cuenta”, además dijo que si se quiere que el sida y las hepatitis víricas dejen de ser amenazas de salud pública.

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Los servicios de salud deberían adaptarse para llegar a las poblaciones más expuestas, afectadas y atender sus necesidades, lo cual conlleva aplicar una política de “tolerancia cero” contra la estigmatización y la discriminación en todos los servicios de salud y lograr la colaboración plena de las comunidades como asociados iguales e indispensables para la respuesta.

Ello significa también que la aceptabilidad y calidad de los servicios debe ser alta, a fin de que las personas sigan recibiendo atención y obtengan los mejores resultados posibles en la prevención y el tratamiento del SIDA.

La cobertura sanitaria universal significa que todas las personas tengan acceso a los servicios que necesitan, dondequiera que vivan, sin enfrentarse a dificultades financieras.

La población expuesta al riesgo de infección por VIH o ya infectadas por lo general tienen múltiples necesidades sanitarias que van más allá del acceso a preservativos, agujas estériles y tratamiento antirretrovírico.

Una respuesta eficaz contra el VIH engloba la atención centrada en la persona, en la que se tienen en cuenta todas las necesidades de las personas y las comunidades, no solo las relacionadas con la infección por SIDA.

A principios de los años 80 se diagnosticaron los primeros casos en Estados Unidos. Foto: EFE

Los países nos demuestran de qué modo las intervenciones y servicios contra el VIH se integran en programas sanitarios más amplios, cómo se vinculan eficazmente con otros servicios, como los de la tuberculosis, las hepatitis víricas, la salud sexual y reproductiva, las enfermedades no transmisibles y los trastornos por abuso de sustancias.

Con ello, se refuerzan los sistemas de salud y las personas con infección por VIH alcanzan el mejor estado de salud posible.

Ofrecer los servicios de salud adecuados a quienes los necesiten no es, por sí mismo, suficiente. Si queremos lograr la equidad, alcanzar la cobertura sanitaria universal y garantizar el derecho a la salud de todos necesitamos actuar más allá del sistema de salud.

El entorno sociopolítico general sigue desempeñando una función crucial en la trayectoria de la epidemia por VIH y para estimular o dificultar las respuestas eficaces.

El principio de que “cada persona cuenta” debe instilarse en las políticas, leyes y prácticas que abarcan todos los sectores pertinentes, con la adopción de un enfoque pangubernamental.

Desde los primeros tiempos de la epidemia, la respuesta a la infección por VIH ha girado en torno a los derechos humanos, la equidad y las comunidades, los cimientos mismos sobre los que se asienta la cobertura sanitaria universal.

Muy pronto quedó patente que la implicación destacada de esas comunidades no solo era un imperativo moral sino una buena práctica de salud pública, puesto que de ese modo las medidas de salud pública podían llegar a las poblaciones y lugares más afectados, mejorar la utilización y eficacia de los servicios, lograr la cobertura equitativa y conseguir un impacto mayor y más sostenido.

La respuesta al VIH ha desempeñado una función crucial en la transformación de la salud pública, y a su vez ha contribuido a dar forma al programa de la cobertura sanitaria universal.

Desde que a principios de los años 80 se diagnosticaron los primeros casos en Estados Unidos, se estima que 78 millones de personas han sido infectadas por el virus y 39 millones han muerto a causa del sida o enfermedades relacionadas. Actualmente hay 36,9 millones de casos en el mundo, según ONUSIDA.

El 80 % de las personas que viven con el virus se concentran en 20 países: Sudáfrica, Nigeria, India, Zimbabue, Mozambique, República Unida de Tanzania, Uganda, Kenia, Estados Unidos, Rusia, Zambia, Malaui, China, Brasil, Etiopía, Indonesia, Camerún, Costa de Marfil, Tailandia y República Democrática del Congo.

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