Salud

Discapacidades y su reto educativo en la pandemia en Sinaloa

Las personas con discapacidad vieron afectado su acceso a la educación durante la pandemia, y se requirió un gran esfuerzo para sacar el programa adelante.

Por  María Sánchez

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Foto temática(Pixabay)

Foto temática | Pixabay

Discapacidades y su reto educativo en la pandemia en Sinaloa

Discapacidades y su reto educativo en la pandemia en Sinaloa

Discapacidades y su reto educativo en la pandemia en Sinaloa

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Discapacidades y su reto educativo en la pandemia en Sinaloa

Discapacidades y su reto educativo en la pandemia en Sinaloa

Sinaloa.- La pandemia ha presentado un reto para los mexicanos, presionando a diversos sectores, entre los cuales el educativo fue de los más afectados. Aunque el coronavirus ha planteado una crisis para todos los alumnos, las personas con dificultades de aprendizaje y con necesidades especiales se vieron más vulnerables para confrontarla.

En la mayoría de casos, este grupo requiere de atención personalizada y vivencial durante el proceso educativo, y cobra mayor importancia en un contexto en que la población con discapacidad en México y en Sinaloa es numerosa y diversa. 

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En entrevista para Debate, especialista en educación especial planteó los desafíos y las facilidades pedagógicas que ha tenido la educación a distancia para la niñez con necesidades diferentes. 

Acceso a la educación y pandemia

México es un país que tiene en promedio un 6.3 por ciento de su población clasificada con alguna discapacidad. Para el estado de Sinaloa, la cifra supera la media nacional, sosteniendo hasta 2018 un 7.68 por ciento, lo que representa un total de 3 millones 64 mil 214 personas discapacitadas. 

Durante una pandemia, las personas con discapacidad se ven limitadas en torno a recibir información, desde aquella general, hasta la que puede ser crucial para sus vidas, por ejemplo la correspondiente a la salud y a la educación, según informa el Fondo de la Naciones Unidas para la Infancia (Unicef). Gran parte de la población con discapacidad pudo ser excluida ante programas educativos poco accesibles o ante la falta de dispositivos de asistencia adecuados, como teléfono o computadora. 

Discapacidades y juventud en cifras

Hasta el 2018, del total de personas jóvenes con discapacidad (de 0 a 19 años) que Inegi registró en México, un total de 4 millones 153 mil 554 eran afectados con discapacidad relacionada a usar las piernas, donde el grupo más numeroso (25.6 por ciento) se ubicó en el grupo de edad de cero a cuatro años; 3 millones 71 mil 14 personas con necesidad de utilizar anteojos, la mayoría entre los 15 y 19 años (44.6 por ciento); un millón 505 mil 929 tiene dificultad para aprender, recordar o concentrarse, el 46.8 por ciento, de 6 a 9 años; un millón 448 mil 884 escucha utilizando aparato auditivo.

La afectación se distribuye casi equitativamente entre diferentes grupos de edad, ubicándose los menores de entre cero a cuatro años como el grupo menos numeroso; un millón 405 mil 884 de jóvenes con dificultad para mover o usar sus brazos o manos, el grueso es de un 13.4 por ciento de jóvenes, de entre 15 y 19 años; un millón 86 mil 437 personas tienen dificultad para bañarse, vestirse y comer, representado mayormente por el grupo de edad entre 0 y 4 años, con un 57.2 por ciento; 828 mil 179 niños registraron dificultad para hablar o comunicarse, la mayoría en el grupo de edad entre 0 a 4 años; hubo además un registro de 937 mil 801 personas con problemas emocionales o mentales, siendo los jóvenes entre 15 y 19 años los más afectados (27.21 por ciento). 

Números estatales

En Sinaloa, el último Censo de Escuelas Maestros y Alumnos de Educación Básica y Especial del Inegi (Cemabe) registró un total de 600 mil 291 alumnos, de los cuales el 4.1 por ciento (25 mil 90) eran alumnos con alguna dificultad física, mental, intelectual o que utilizan o requieren herramientas de apoyo para el aprendizaje. Cerca del 0.9 por ciento de alumnos sinaloenses sufrían discapacidad mental, y en el caso de la discapacidad intelectual alcanzaron un 0.73 por ciento.

Además, 0.26 por ciento registraron sordera; mientras el 0.24 por ciento sufre de hipoacusia o baja audición. Por último, hay 0.04 por ciento de estudiantes con autismo.

Pandemia, salud y educación

De forma indirecta, niños y adolescentes, así como los adultos con discapacidad, pudieron ver coartada su participación y no ver satisfechas sus necesidades de educación durante la pandemia por diversos factores, por ejemplo al interrumpirse los servicios y apoyos domésticos, comunitarios y sociales, incluida la asistencia personal, declaró la Unicef.

Los números de Inegi antes de la pandemia describen que un 32.6 por ciento de los mexicanos con discapacidad se atendía en algún centro de salud de la Secretaría de Salud (SSA), seguido por un 31.5 por ciento que se atendió vía Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), por mencionar los más relevantes.

Por lo anterior se deduce que en conjunto un 64.1 por ciento del total de personas afectadas por alguna discapacidad pudieron acceder a los programas que se ofrecen en servicios de psicología y atención psicomotriz en dichas unidades de salud de manera gratuita.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Gobernación, el resto estaría supeditado a los servicios privados o a los que acceden en las escuelas públicas, los Centros de Atención Múltiple (CAM), para alumnos de preescolar, primaria y secundaria; Centros de Atención Psicopedagógica (CAP) y Centros de Atención de Estudiantes con Discapacidad (CAED), para educación media superior, que en la pandemia atienden a distancia. 

La experiencia 

Francisco Javier Partida Pérez, experto y maestro en educación especial en CAM Culiacán, destacó que la educación a distancia en términos de educación especial requirió de un esfuerzo enorme de parte de maestros, alumnos y padres de familia, estos últimos fueron esenciales en el aprendizaje de niños, niñas y adolescentes con capacidades diferentes, pues en su mayoría son alumnos que requieren ser dirigidos y orientados.

Entre ellos existen alumnos con necesidades de atención mayores, especialmente aquellos con discapacidad múltiple. Son alumnos con dificultades de aprendizaje, limitaciones motrices, sumado a otras discapacidades, en cuyo caso, al no tener la presencia de un maestro cercano, la educación a distancia sí limitó el avance y el aprendizaje.

Francisco Javier, quien también dirige a maestros de apoyo en educación regular de primarias y secundarias mediante la Unidad de Servicio de Apoyo a la Educación Regular (Usaer), explicó que la principal causa de esta limitante fueron los tiempos dedicados a cada alumno; sin embargo, aprendieron de las dificultades, y todos colaboraron para sacar adelante los programas. 

Retos educativos

La principal dificultad que Partida Pérez describió fue la dificultad para organizar los horarios de atención para cada niño o grupo de niños, particularmente con familias con más de un hijo, de manera que entre papás y maestros reorganizaron actividades, aun con el hecho de dedicar algo menos de tiempo que en condiciones de normalidad.

Francisco describió que buscaron la forma de retroalimentar a sus alumnos, haciendo presencia mediante llamadas, mensajes de audio y videollamadas vía WhatsApp o alguna otra plataforma: "Hacer esto fue muy positivo, ya que los niños se motivaban mucho al escucharnos o vernos", expresó.

Además, comentó que hubo algunos niños a quienes los medios audiovisuales facilitaron el aprendizaje. En México se aplicó el programa Aprende en Casa, que —según Francisco— no fue diseñado para alumnos de educación especial, sino para todos, y si bien recientemente se añadió un apartado con cuadernillos para cada grado de educación especial, al maestro le habría gustado más contenido específico y más actividades: "Van muy rápido y fluido para las características que tienen los alumnos en CAM Culiacán", dijo, por lo que adaptaron materiales a cada alumno y otros los usaron de manera íntegra, por ejemplo videos, fichas y ejercicios.

Partida añadió que tuvieron que ser muy sensibles ante diversas situaciones, que los alumnos y sus padres pudieron presentar, por ejemplo las situaciones de duelo por Covid-19, que en muchos casos reclamó para la familia tiempo y espacio, lo que representó días sin clases. 

Más vulnerabilidades 

Aunado a las dificultades de tipo emocional, debido a la ausencia de un medio social educativo dé soporte, Unicef describe que casi siempre las personas con discapacidad tienen comorbilidad, que las hace más susceptibles ante la Covid-19, por lo que se les destina a confinamiento, limitando aún más sus actividades.

Asimismo, durante la cuarentena, el transporte establecido pudo no ser accesible para niños y adultos con discapacidades, limitando también con esto acceso a la educación y a la salud. A lo anterior se añade el peso de la discriminación contra las personas con discapacidades, que en conjunto a los conceptos erróneos y prejuicios de que no pueden participar, contribuir o tomar sus propias elecciones, contribuyen a estigmatizar y vulnerar más a las personas con discapacidad durante una emergencia sanitaria.

Esto es de suma relevancia en todo lugar donde exista población con discapacidades, ya que resulta ser un área de oportunidad en el cumplimiento de sus derechos humanos.

Medios

Aprende en Casa tiene contenido mayormente audiovisual. Ha requerido en práctica la participación activa de maestros y padres de familia: Partida Pérez. 

El Dato

Aprende en casa

Programa de educación a distancia  creado por la SEP como respuesta a la pandemia, aplicado mediante la transmisión de contenido educativo escolar a través de canales abiertos de televisión, y la  asignación de tareas y trabajos a través de una plataforma virtual. El programa se complementa con libros de texto y el material impartido por el profesor (SEP).

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