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Salud

La pandemia de Covid-19 ha dejado negatividad e incertidumbre

Participantes en ejercicio estadístico manifestaron tener diversas emociones negativas frente a la crisis sanitaria en sus respuestas.

Por María Sánchez

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México.- Solo un pequeño porcentaje de las personas consideró estar positivas frente a la pandemia y las situaciones que esta les implica, según el sondeo más reciente de Debate.

Apenas del 28 al 33 por ciento de los participantes de un ejercicio de opinión realizado de modo presencial y en línea, respectivamente, comentaron sentirse más positivos ante la emergencia sanitaria actual. La sensación de negatividad dice mucho del estado de ánimo de las personas, comentó a esta casa editorial el experto en psicología social e investigador Isaac Tomás Guevara Martínez, quien destacó que es posible que la población aún no supere los duelos y pérdidas que trajo la pandemia. 

Estado emocional de los participantes

Fue cerca del 50 por ciento del total de los participantes los que consideraron estar emocionalmente más negativos frente a la pandemia, y apenas un pequeño porcentaje entre el 28 y el 30 por ciento mencionó estar más positivos frente a la crisis sanitaria, el resto manifestó estar igual o indiferente ante la situación (Pregunta 4).  Esto para el sociólogo Tomás Guevara indica que hay un daño psicológico en la población participante que se ve reflejado, además, en la manera en que responde la pregunta número 5, mediante la que se averiguó sobre las emociones que han experimentado los participantes del sondeo durante la pandemia.

Mientras que los sentires más predominantes para quienes realizaron las preguntas en línea fueron estrés y ansiedad con el 14 y el 13 por ciento, respectivamente; en el sondeo de persona a persona respondieron ansiedad y tristeza e incertidumbre, con un 14 por ciento la primera y el 12 por ciento las últimas dos. Tomás Guevara considera que quizá en la medida en que se muestra la información del covid en los medios “ya no sobre el número de contagios, sino la información de los efectos y las variantes que han estado apareciendo, seguramente se profundiza la incertidumbre y la ansiedad de la población”, es por eso que esta es más frecuente en ambos grupos medidos. 

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El resto de las participaciones opinó con un porcentaje menor al 11 por ciento en ambos casos, considerándose en las respuestas otros sentires como miedo, ira, frustración, agotamiento emocional, irritabilidad, ideas suicidas y ningún problema.

Para el especialista no hay que demeritar que un 2 por ciento de la población sí considera el suicidio como vía de salida y que son personas que muy probablemente estén viviendo una crisis muy fuerte. Por otro lado, solo el 1 por ciento de la población total dejó en claro que no sentía ninguna emoción o sentimiento negativo entre los descritos. En adición, 73 de cada cien de los que respondieron en línea, declararon estar de medianamente alarmado a muy alarmado al indagar sobre su estado de alarma en la pregunta 2, un porcentaje similar a los que participaron respondiendo de persona a persona, el 74 por ciento, sumando con ellos a las emociones negativas de la población. 

No solicitan apoyo profesional

Algo que Tomás Guevara consideró muy interesante es el hecho de que la mayoría de la población consultada no solicita ayuda terapéutica de algún tipo (Pregunta 6) ni médica para salir adelante con las emociones y sentires reflejados en las otras preguntas. 

Fue solo el 20 por ciento de los participantes de calle quienes dijeron que sí habían solicitado apoyo al terapeuta, al psiquiatra o al médico general, mientras que un 25 por ciento de los internautas respondió que también lo hacía. Observando lo anterior, Guevara consideró que quizá haya la necesidad “de difundir y promover entre la población, a través de distintas instancias que la población busque ayuda profesional”, ya que desde su perspectiva y ante los datos recogidos por Debate parece evidente que hay un daño emocional en la población sondeada y, sin embargo, “hay una ausencia en la solicitud del servicio profesional”, ya que sí hay instancias especializadas propiciadas por el Gobierno y las universidades, la academia o los grupos de profesionistas  para que la población pudiera tener acceso a una ayuda profesional, pero esta no ha sido aceptada, comentó el investigador. 

Causas de las dificultades emocionales

De acuerdo con Tomás Guevara, muchas de las emociones negativas expresadas por las personas al responder a la pregunta 5, tienen que ver con lo que las personas viven durante la pandemia. Estos acontecimientos son repetidos muchas veces en los medios de comunicación que pueden causar también una respuesta a los ciudadanos.

Se preguntó lo anterior en la pregunta 7, en la cual los cuestionados respondieron lo siguiente: el 57 y el 60 por ciento de los participantes de internet y de calle, correspondientemente, dijo sentir incertidumbre al escuchar, leer o ver noticias sobre la covid-19, esta fue la respuesta más abundante.

En segundo lugar, sintieron ansiedad, con un 23 y 26 por ciento en las respuestas electrónicas y cara a cara, respectivamente. En opinión de Tomás Guevara “a medida en que aparece la información del covid, ya no solo sobre el número de contagios, sino la información de los efectos y las nuevas variantes, seguramente profundiza la incertidumbre y la ansiedad de la población”, señalando que esta pandemia ha sido una sorpresa para todos, porque no sabemos qué va a pasar. 

El sondeo también midió los efectos más tangibles de la pandemia en quienes participaron, indagando en la pregunta 8 cuestiones como la pérdida de empleo, enfermar de covid, la pérdida de seres queridos, la economía, el acceso a la salud, y la carga de trabajo en casa y en el empleo. Las respuestas, siendo la primera cifra para quienes respondieron por mensajería y la segunda quienes participaron de persona a persona, quedaron como sigue: falleció alguien muy cercano, 19 y 21 por ciento; enfermaron de covid-19, un 18 y 17 por ciento.

Tuvieron una crisis familiar entre 10 y 12 personas por cada ciento; padeció una crisis económica un 13 y un 15 por ciento, perdieron empleos, un 10 y 11 por ciento. No tuvieron acceso a servicios médicos un 7 y 6 por ciento. Aumentó la carga de trabajo en su empleo en cada 8 y 5 personas de cada 100; y, por último, tanto los participantes de calle como los internautas, vieron incrementada la carga de trabajo en el hogar en el 13 por ciento de los casos.  

Estas respuestas reflejan la vivencia de varios duelos vitales en los sondeados, dijo Guevara, tanto de pérdidas de seres queridos como de salud y económicas, así también de costumbres que afectan, sin duda, la vida de quienes las padecen.

Economía de los participantes

Se analizó también el estado económico respecto a los ingresos de quienes apoyaron a EL DEBATE con este sondeo (pregunta 3). El 38 y 40 por ciento de las personas en línea y cara a cara, respectivamente, comentaron que sus ingresos no habían sido suficientes para enfrentar la pandemia, contra un correspondiente 44 y un 42 por ciento que comentaron que sus ingresos sí habían sido suficientes, pero también hay un porcentaje considerable de incertidumbre, ya que 18 de cada 100, integrantes del sondeo tanto internautas como transeúntes, dijeron que no sabían si tendrán dificultades próximamente. 

En el sondeo se preguntó, además, cuántos días a la semana salían de casa las personas, siendo la respuesta más frecuente hacerlo de uno a tres días por semana (43 y 40 por ciento de las personas, por mensajería y de persona a persona, respectivamente), en segundo lugar, estuvieron quienes salieron de cinco a siete días por semana (36 y 39 por ciento, en internet y cara a cara) y en tercer lugar quienes lo hicieron de tres a cinco días por semana (16 por ciento en ambos casos). En ese sentido, Tomás Guevara opinó que muy seguramente la apertura de empleos propicia esta salida de casa a las personas, pero que todavía son muchos los que reflejan tener dificultades económicas, un factor que también figura en las causas de emocionalidad negativa de quienes respondieron el sondeo. 

Acerca del sondeo

El sondeo realizado por Debate se llevó a cabo tomando en cuenta las opiniones de 200 lectores de esta casa editora, 100 de ellos participaron mediante un vínculo compartido a través de grupos de mensajería instantánea como WhatsApp, Telegram y mailing, y 100 sondeos se hicieron cara a cara por oportunidad entre los días 22 y 23 de noviembre del 2021.

El sondeo se realizó con la intención de conocer las dificultades que la ciudadanía mayor de 18 años ha experimentado durante la emergencia sanitaria de covid-19. El grueso de la población participante fue de hombres y mujeres entre 31 y 59 años de diferentes zonas geográficas de Sinaloa (la mayoría), México y Latinoamérica, en el caso del sondeo por mensajería y fueron personas de la comunidad de Culiacán, quienes respondieron de manera presencial a los encuestadores de Debate. De acuerdo con el analista Tomás Guevara, los grupos de población analizados son en su mayoría personas en edades productivas, quienes reflejan un malestar considerable frente a la pandemia que continúan viviendo. 

¿Por qúe nos preocupamos más durante una pandemia?

La visión que las personas tienen de una pandemia varía a lo largo del tiempo que dura esta, principalmente por las preocupaciones que genera sus consecuencias, sumado al miedo de contraer la enfermedad. 

Se sabe que existen grupos con un mayor riesgo de percibir mayores amenazas durante la pandemia, entre los que se encuentran las mujeres, personas que tienen a su cargo el cuidado de terceros (como niños o adultos mayores) e individuos con un menor nivel educativo. Otro de los elementos que favorece un impacto emocional adverso y una preocupación excesiva por las consecuencias de la pandemia, es la exposición que tienen las personas a diversas fuentes de información que muchas veces es errónea, no corroborada y favorece la desinformación, al mismo tiempo que da una percepción poco funcional de la enfermedad. 

Desde el inicio de la pandemia de covid-19 en México, se han presentado una serie de respuestas emocionales en la población caracterizadas por miedo y estrés. Este impacto emocional es causado en gran parte por la inundación de información paralela a las fases de la pandemia y la transición entre ellas, así también de la percepción que los individuos tienen de la enfermedad. (Lugo-González y col., 2021. Percepción emocional del covid-19 en México: Estudio comparación entre la fase 1, fase 2 y medios de información). 

El Dato

Líneas de vida

Durante la pandemia, la Secretaría de Salud puso a disposición algunos recursos de ayuda emocional. Si crees que necesitas algún consejo o soporte, llama a la Línea de la Vida: 800 911 2000, en todo México. En Sinaloa marca  6677130063. 

Además puedes visitar la página coronavirus.gob.mx/salud-mental/ donde encontrarás material audiovisual de apoyo (SSA, 2021). 

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Cuidado emocional

“Ante las nuevas y desafiantes realidades de distanciamiento físico, el trabajo desde el hogar, el desempleo temporal, la educación de los niños en el hogar y la falta de contacto físico con los seres queridos y amigos, es importante que cuidemos tanto nuestra salud física como mental”. (OMS, 2021).

Requisitos para recibir vacuna covid de refuerzo
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María Sánchez

Reportera de Investigación

Ingresé a EL DEBATE en febrero del 2019, trabajo en la redacción de Culiacán. Tengo formación en Fact Checking y periodismo de datos, curso impartido por Knight Center for Journalism en las Américas, así también, otros cursos de formación en el ámbito periodístico como uso de lenguaje inclusivo y de periodismo especializado en derecho electoral. Actualmente escribo sobre una gran diversidad de temas desde las ciencias exactas hasta humanidades, en el departamento de Investigación de DEBATE apoyándome en búsquedas rigurosas en material oficial y científico, bases de datos gubernamentales y no gubernamentales, entrevistas a personalidades públicas, del medio político, académico, expertos en temas, así como a líderes de la sociedad civil, entre otros. Mi misión es dar a los lectores artículos con información veraz, relevante, útil y novedosa de diferentes campos en un lenguaje asequible, además de sensibilizar a la población con temas referentes a lo humano. Mi formación lo respalda. Estudié la licenciatura en química farmacéutica bióloga y una maestría en ciencias con orientación a la biotecnología ambiental en la Universidad Autónoma de Sinaloa. En 2020 recibí dos seminarios en el centro Transpersonal de Buenos Aires, Argentina, uno denominado Vínculos y emociones y otro más sobre Psicología y espiritualidad. Tomé un Diplomado para la Paz Aplicada impartido en Culiacán por la Universidad de San Diego, California, en 2018 y más tarde en 2019 participé como colaboradora en el proyecto de investigación “Todos tenemos una historia”, formando parte de la Comisión Ciudadana de la Memoria en Culiacán, organizada por el Instituto Transfronterizo de dicha universidad y como líder de equipo de investigación. Dediqué más de tres años de labor docente en el Tecnológico de Monterrey Campus Sinaloa, donde me formé en educación y participé en la elaboración de proyectos y documentos académicos. Formé parte de la Red de Educadores Ambientales de Sinaloa (REAS), donde participé en la elaboración del marco conceptual de la organización y su plan de trabajo. Tengo la intención de seguirme preparando y crecer en compañía de mis compañeros en EL DEBATE, y continuar haciendo con ellos las alianzas que nos han integrado como un equipo sólido dentro de la empresa.

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