Salud

Lo que aprendimos sobre salud mental para este 2021

Un año terminó pero la pandemia continúa. Muchos expertos y profesionales de la salud mental expresaron su perspectiva acerca de estos tiempos difíciles, remarcando con ello las lecciones y resiliencia que también dejó el 2020

Por  María Sánchez

La esperanza, la seguridad, la calma, la conexión familiar y social son principios clave para la salud psicológica de los individuos y comunidades en emergencias sanitarias como la pandemia actual (OMS-IASC, 2020).(Foto: Shutterstock)

La esperanza, la seguridad, la calma, la conexión familiar y social son principios clave para la salud psicológica de los individuos y comunidades en emergencias sanitarias como la pandemia actual (OMS-IASC, 2020). | Foto: Shutterstock

Culiacán, Sinaloa.- De forma inesperada, el 2020 avanzó exigiendo, sin avisar, diversos cambios en lo social, escolar, laboral, personal y familiar. Conforme se fortalecía la idea de salvaguardar la integridad y la salud física frente al coronavirus, la transformación se profundizaba, trastocando la esfera de la salud mental.

Durante el 2020, DEBATE llevó a cabo diferentes charlas con expertos, quienes tomaron en cuenta las afectaciones relevantes, pero también las lecciones valiosas ofrecidas por la crisis que, ante el panorama todavía de pandemia, pueden ayudar a sobrellevar un mejor 2021.

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El ser humano frente a la pandemia

La pandemia trajo consigo muchos cambios, explicó durante una conferencia para esta casa editora la psicóloga y directora del Centro Transpersonal de Buenos Aires, Virginia Gawel. Una situación mundial como la actual es una situación límite, como las guerras o los desastres naturales, y se configura para el ser humano como una crisis.

El mundo preconcebido ha cambiado, hay una ruptura de la realidad, un resquebrajamiento interno ante los cambios externos, cuya experiencia para los individuos se traduce en una gran desgracia, causando desconcierto, despertar de diversos temores e incertidumbre. Ante algo tan relevante como una pandemia, el ser humano se encuentra “al desnudo” frente a la hecatombe de cambios.

En 2020 aprendimos a mantener sana distancia y otras formas de convivir (SSA, 2020) / Foto: Shutterstock

La respuesta emocional ante las crisis es diversa de un individuo a otro; las sacudidas personales, la prolongada incertidumbre y la exigencia ante las vicisitudes desató a muchos el despertar de diversos trastornos psicológicos.

La agitación ante la crisis

Entre los principales problemas que han afectado a la salud mental durante la contingencia por coronavirus podemos, de entrada, mencionar la ansiedad; un trastorno que se desarrolla como respuesta del organismo al estrés prolongado, mencionó en una charla la psiquiatra Lourdes Quintero, quien añadió que, durante la pandemia, la ansiedad surge como una manera de nuestro organismo de responder a las exigencias diarias, pero también a lo que se percibe como peligro o amenaza a la estabilidad: diversas transformaciones sociales, económicas, familiares y, por supuesto, personales, adoptando nuevos hábitos de vida, a contar como principales los cuidados de higiene constante.

En 2020 aprendimos a mantener sana distancia y otras formas de convivir (SSA, 2020) / Foto: Shutterstock

La ansiedad, caracterizada principalmente por agitación, taquicardia y falta de aire, pudo agravarse en muchos al trastorno obsesivo compulsivo, manifestado ante la situación con un frenesí por la limpieza y la higiene; en otros casos pudo convertirse en pánico, dictando compras innecesarias o un miedo excesivo a salir de casa, explicaron también especialistas de la salud mental como Marlenne Espinosa, de la Secretaría de Salud de Sinaloa, y Cristina Loyzaga, del Instituto Nacional de Psiquiatría.

Adaptación

Entre las soluciones para confrontar trastornos de ánimo y emocionales como la ansiedad y la depresión, que presentaron los entrevistados por DEBATE en distintas ocasiones, podemos destacar la voz de Virginia Gawel, quien hizo un llamando a la responsabilidad emocional y a permitirse desaprender y reaprender al adaptarse a los retos impuestos por la pandemia, desde adquirir los nuevos hábitos de higiene o desarrollar nuevas habilidades emocionales y sociales para convivir mejor con los demás y consigo mismos, confiando en las posibilidades de recablearse o reconectarse que tienen las neuronas para propiciar así el cambio.

Gawel destacó, además, la idea de hacer uso de las herramientas tecnológicas que se tienen hoy en día para encontrar información, textos, cursos o talleres que nos ayuden a mejorar.
Los miembros en casa vulnerables al coronavirus, aquellos que sufren enfermedades crónicas, como el cáncer, la obesidad, la diabetes y la hipertensión, incluyendo también a los abuelos y todos los adultos mayores, y las mujeres embarazadas, son personas que vivieron más afecciones emocionales, en especial por el hecho de tener que mantenerse aislados en casa, y por la experiencia de sentir el miedo constante de contagiarse por el SARS-CoV-2 y enfermar debido a su situación de salud.

Lo que hace que una persona pueda salir airosa de las circunstancias es desarrollar su inteligencia adaptativa

Virginia Gawel. Psicóloga y escritora

Al respecto, el médico psicogeriatra Patricio Enrique Robles explicó a DEBATE que, particularmente, las personas mayores y ancianas son uno de los grupos más vulnerados por la pandemia dentro de los ya mencionados, debido a que se les suele aislar, son discriminados y subestimados con frecuencia por sus familiares, situación que se exacerba por las necesidades de aislamiento ante la pandemia.

Patricio sugirió que las familias se permitan nuevas formas de convivencia con sus familiares vulnerables, permitirles la participación activa en casa y el compartir momentos significativos. Para el caso de las personas con vulnerabilidades, como el cáncer u otras enfermedades crónicas, no es muy diferente a lo anterior; la psicooncóloga Ramona Lugo Haro sugirió, además, que, en su caso, el recibir terapia psicológica puede ser empoderante. 

Recurrir siempre a profesionales

En esto último coincidió la mayoría de expertos que abordaron el tema de la salud mental, considerando el hecho de dar importancia a la atención de psicológica, tanto como se le da a la salud física, acercándose para ello a expertos calificados, psicólogos y psiquiatras que les ayuden a tratar estados emocionales difíciles, a conocerse mejor, a crear nuevos hábitos de vida y a mejorar, en el proceso, su salud emocional; no solo ante situaciones extremas, como la pandemia, sino en el día a día, de manera que ninguna crisis nos tome desapercibidos.

Manejo de emociones:

  • La pandemia

Confrontar una pandemia es retador; y aunque han habido avances, aún no termina.  Es normal sentirse triste, angustiado, preocupado, confundido, asustado o enojado.

  • Círculos de afecto

Hable con personas de su confianza. Póngase en contacto con sus amigos y familia, utilice más el correo electrónico, las llamadas telefónicas y las redes sociales.

  • En casa

Mantenga un estilo de vida saludable, consuma una dieta adecuada, cuide las horas de sueño y haga ejercicio.

  • Sin adicciones

No consuma tabaco, alcohol u otras drogas para enfrentar o evadir sus emociones. Si ya lo hace, busque ayuda profesional para evitar el consumo.

  •  Auxilio adecuado

Tenga claro adónde puede acudir y pedir ayuda para su salud mental y física y sus necesidades psicosociales, si fuera
necesario.

  • Enterarse

Obtenga información sobre su nivel de riesgo y cómo tomar precauciones. Utilice fuentes confiables para informarse y aléjese de noticias preocupantes (OMS, 2020).

Cuando uno está centrado en el momento presente, generalmente nos sentimos con más equilibrio, con mayor calma, y podemos tomar mejores decisiones

Éric López Maya. Especialista en mindfulness

Las despedidas en la colectividad

La pandemia trajo con ella muchas pérdidas materiales y personales, desde bajas en el trabajo, disminución del flujo económico, variaciones en las costumbres sociales y personales, cambios en la estructura educacional y del hogar, pero, más importantemente, el fallecimiento de seres queridos por la COVID-19; lo que en conjunto provocó muchos procesos de duelo, trastocando así la vida humana.

La experta en tanatología Blanca Fernández opinó que, por lo anterior, las personas han enfrentado un duelo colectivo, aunado a la lucha por la supervivencia. Una de las costumbres significativas que se trastocó son los rituales de despedida de seres queridos, ya que el coronavirus ha imposibilitado realizar un duelo “normal” debido a los factores relacionados con la muerte, el aislamiento, donde los dolientes no han contado con el apoyo social o familiar al momento de despedir al ser querido.

Aumentó el uso de tecnología

Además de los embates vividos por el aumento de violencia que pudieron haberse presentado en muchos hogares, todos los niños, niñas y adolescentes, en primera instancia, vivieron el cambio de actividades curriculares y sociales al no asistir ya a la escuela y al iniciar clases a distancia desde casa.

Las dificultades de una educación remota adaptada sobre la marcha a la nueva situación de pandemia se añadió al aumento de más horas frente a los dispositivos electrónicos y menos horas de sueño; en suma, la constante rutina diaria causó un comportamiento de “aburrimiento”, principalmente en los más pequeños, acerca de esto opinó la experta en psicología infantil Tania Castro, quien compartió lo siguiente: “Ese aburrimiento, de fondo, es tristeza.

El enojo es más relevante de identificar, pero definitivamente los niños necesitan de nuevo interactuar con otros niños”, añadiendo necesario que los padres comprendan que niños y adolescentes también tienen sus retos y problemas.

Permitir a los niños el contacto

Algo en lo que coincidieron expertos en psicología, como Carlos de la Vega, Dorothy Carina Aristegui y Guadalupe de Jesús Uriarte, es que es posible ayudar a los niños y adolescentes aplicando dinámicas y estrategias de convivencia, que a la vez les permitan tener responsabilidades y participar en la dinámica familiar frente a los cambios y las adaptaciones, manteniendo siempre estrecha comunicación y retroalimentación; apoyarse en el uso de reglas básicas, como fijar tiempos en actividades, especialmente para el uso de tecnología, las rutinas de comida y la hora para ir a dormir, ya que aseguraron que esto ayuda a crear una normalidad dentro de la situación de cambios que se viven.

Tanto Dorothy como Carlos propusieron, además, darle a los niños y adolescentes la oportunidad de tener rituales de cierre de ciclos, permitiendo celebrar en casa, aunque sea a distancia, el cambio de año escolar o el inicio de nuevas etapas.

Las mujeres y los cambios

Durante el año, expertos en salud, física y emocional, hablaron con constancia de los cambios de costumbres y paradigmas. Además de los ya mencionados, este año se hizo hincapié en acostumbrarse a salir con cubrebocas, hacer cambios en casa, como colocar exclusas o lugares especiales para la ropa de exteriores, y modificar las rutinas de limpieza a unas más constantes y rigurosas, además de ejecutar una transformación de la casa en el lugar de estudio y, en muchos casos, de trabajo.

Estas dos últimos puntos revolucionaron por completo las rutinas añadiendo más estrés a los miembros de la familia, especialmente a las mujeres, que, de acuerdo con la psicóloga Edith Robles, en la mayoría de los hogares mexicanos son quienes sustentan los cuidados de chicos y grandes, y a quienes la pandemia incrementó las labores y responsabilidades, causando con ello un descuido en sus momentos de recreación, en su tiempo de atención al cuidado físico y emocional.

Durante la contingencia sanitaria, la situación de los hombres no puede demeritarse, puesto que las afectaciones a los hombres también desembocaron en violencia hacia las mujeres. Expertos como el sociólogo Tomás Guevara, el psicólogo Arturo Nevárez y el activista Balam Pineda trataron el tema desde el punto de vista de género, atribuyendo el estrés que sufrieron los hombres durante la pandemia a la exigencia social de cumplir un rol masculino a partir del cual se privan de expresar emociones o preocupaciones y, ante los cambios vividos, la exigencia de proveer a su familia y de sostener el hogar, aunado al hecho de que cerraron los lugares recreativos y en algún momento se aplicó la ley seca, “el caldo de cultivo perfecto” que ocasionó un brote de violencia doméstica de parte de los varones, afectando con ellos a las mujeres, niñas, niños y ancianos en el hogar y poniendo el foco de atención en el problema de violencia de género que afecta al país desde hace décadas.

Nevárez, Guevara y Pineda sugirieron que el hecho de que se promueva que los hombres puedan acudir a talleres de nuevas masculinidades, permitirse la terapia psicológica y el aprendizaje de nuevas habilidades emocionales puede ser benéfico para ellos y puede ayudarles a convivir mejor con su propia vulnerabilidad humana, evitando con ello situaciones de violencia generadas por descargar en otros sus emociones no resueltas. (El artículo fue escrito con información de Lorena Caro, Itzé Coronel, David Ortega y María Sánchez, de DEBATE, la OMS y la SSA).

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