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Los bebés del zika, así van creciendo

En Brasil han nacido 2,698 niños con microcefalia y en todos los casos presentan un llanto inconsolable, los padres están sumidos en la pobreza y ya perdieron sus trabajos

Los bebés con zica ya cumplieron dos años y su vida ha sido muy díficil junto con su familia, que sobreviven en medio de la pobreza y medicamentos para mantenerlos con vida.(Foto: AP)

Recife, Brasil.- Han transcurrido dos años y la vida de tres madres se ha convertido en una pesadilla, debido a que durante su embarazo se contagiaron de la enfermedad del zica, y como consecuencia sus hijos nacieron con microcefalia en Brasil, situación que ha sido muy difícil para todas, porque los niños no paran de llorar cuando no están en brazos, así como la cantidad de medicamentos y recetas caras que deben de recibir para lograr que se mantengan con vida.

Las mujeres entrevistadas se identifican con los nombres de Kassia, Jusikelly y Carolina, quienes en su ir y venir a los hospitales se conocieron y ahora memorizan nombres extraños e impronunciables de los medicamentos que desde bebés han suministrado a sus hijos, que en todos los casos presentan una característica particular, como que los niños ahora de dos años lloran en forma inconsolablemente.

Entre sus vivencias nos cuentan que ahora estas mujeres ya saben que cada seis meses os pediatras cambian las recetas a los niños, y esto con la intención de encontrar el remedio mágico que contribuya a mejorar la salud de los niños y les facilite la vida a las madres que están las veinticuatro horas del día pendiente de sus hijos.

Las mujeres que decidieron tener a sus bebés han dejado de laborar y viven en la pobreza en Brasil. (Foto: AP)

PRIMER CASO

El hijo de Kassia, Davi, fue el primer bebé de Pernambuco, Brasil, en ser diagnosticado con una enfermedad que por aquel entonces nadie conocía; narra que lo primero era su vida y del bebé y luego confiesa que: “La doctora me explicó en qué consistía pero lo que estoy viviendo es mucho peor de lo que me dijeron”.

SEGUNDO CASO

Correspondió al ginecólogo de Jusikelly da Silva conocer del caso, quien en particular ya tenía otros dos hijos, y ante el diagnóstico, dijo que se le recomendó que esta vez abortara.

La mujer hizo caso omiso y narra: “Le dije que mientras respirara lo iba a tener, no pensaba llevarme esa culpa a la tumba”, nos lo cuenta abrazada a su hija Luhana, con los otros dos pequeños a cada lado como fieles escuderos de la hermana más frágil, una niña de un año y seis meses que no consigue sujetar su cabeza. Ni hablar. Ni comer. Mucho menos caminar.

Las madres afirman que los bebés que no paran de llorar cuando no están en brazos; por eso requieren bastante atención.(Foto: AP)

TERCER CASO

Carolina Silva no se olvida de las caras de horror que pusieron las enfermeras cuando nació su hija. El susto de un cráneo con un perímetro de 27 centímetros. A sus 22 años tuvo a María Gabriela, su primera hija. El parto fue prematuro. 

“Todos me miraban asustados y no me dejaron cogerla”, nos cuenta desde su casa de Esperança, un pueblo a las afueras de Campina Grande, en Paraíba, el tercer estado con más zika de Brasil, por detrás de Bahía y Pernambuco.

Cada una en su casa, mientras se las entrevista, sostienen en brazos a sus hijos. No los sueltan por miedo a que lloren. “Es un llanto inconsolable, no sabría describirlo, pero hasta que nació Maria Gabriela nunca había oído algo así”, dice Carolina.

Hace más de un año que los gritos y las lágrimas son el día a día de estas mujeres. Cada una tiene sus trucos para calmarlos, pero el infalible es tenerlos en brazos. La seguridad de que los sujeten, de estar acompañados.

ESTADÍSTICAS EN BRASIL

Desde octubre de 2015 hasta febrero de 2016 se han acumulado entre nueve y diez casos por semana, cuando lo normal era tener alrededor de doce al año, y "estábamos desbordados”, le cuenta Olimpio Moraes, obstetra de la maternidad del Cisam de Recife.

El gobierno brasileño estimó que durante el último trimestre de 2015 y el primero de 2016 hubo entre 500,000 y 1,5 millones de casos, lo que hizo de Brasil el líder mundial en número de pacientes con zika.

Hasta mayo de 2017 los datos del ministerio de Salud indican que hubo 2,698 bebés afectados, y otros 3,000 que continúan siendo investigados. El 75% de todas las víctimas eran del noreste del país.

Las madres durante el embarazo se contagiaron con zica y nacieron los niños con microcefalia.(Foto:AP)

SUS VIVENCIAS COMO MADRES CON ZIKA

Davi está a punto de cumplir dos años y Kassia con los ojos perdidos nos dice que “el cansancio se nota”. Cuando buscó ayuda le cerraron las puertas. Las guarderías no le aceptaban, las niñeras tampoco.

“Hasta mi familia tiene miedo de cogerle, nadie se quiere responsabilizar por si le pasa algo”, dice Kassia.

Manifiesta que tiene “un trabajo de 24 horas” y no sabe si algún día podrá volver a limpiar habitaciones de hoteles: “Lo echo tanto de menos…”. La historia se repite con las otras madres.

 Jusikelly tuvo que vender su pequeña tienda de alimentos para dedicarse a Luhana sin descanso; la joven Carolina había empezado a estudiar enfermería y la vida le puso delante a un paciente para cuidar sine die y abandonó los estudios y ahora se dedica a las “prácticas”.

Al dejar sus trabajos los ingresos disminuyeron y los gastos aumentaron. Las tres reciben el Beneficio de Prestación Controlado (BPC) equivalente a un salario mínimo (300 dólares), la única ayuda que ofrece el gobierno a los padres que tienen hijos con alguna deficiencia.

SIN APOYO DEL GOBIERNO

Las políticas de reducción del gasto público impuestas por el presidente brasilero Michel Temer han empeorado su situación. 

Antes también podían beneficiarse de la Bolsa Familia (100 dólares), pero ahora solo permiten una ayuda por unidad familiar y la pueden recibir con la condición de que entre todos sus miembros no tengan una renta superior al salario mínimo.

No son sólo las madres las que han tenido que abandonar sus empleos, los padres también: “Mi marido tuvo que dejar su trabajo con contrato porque, si lo mantenía, no nos daban el BPC. Ahora coge lo que le va saliendo, todo en negro, sin ningún tipo de derecho”, dice Carolina.

Con información de UnivisiónNoticias.