Salud

Los casados vivirán más: estudio

En 2017, los hombres casados tenían una tasa de mortalidad ajustada por la edad de 943 por cada 100,000

Por  New York Times

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Foto: Pixabay | Imagen de Tú Anh en Pixabay

Estados Unidos.- Las personas casadas no solo viven más tiempo que las solteras, sino que la diferencia en la longevidad entre los dos grupos está aumentando, informan unos estadísticos de salud del gobierno de EE. UU.

La tasa de mortalidad ajustada por la edad de las personas casadas se redujo en un 7 por ciento entre 2010 y 2017, según un nuevo estudio del Centro Nacional de Estadísticas de Salud (NCHS), parte de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.

"La tasa de las personas casadas no solo es más baja, sino que se está reduciendo más que en cualquier otro grupo", apuntó la autora principal, Sally Curtin, estadística de los CDC.

Estadísticamente, la tasa de mortalidad es el número anual de muertes por cada 100,000 personas. Se ajusta de forma que una persona de 26 años y una de 80 años casada o viuda o divorciada sean equivalentes.

El nuevo estudio reportó que la tasa de mortalidad de las personas que nunca se habían casado se redujo en tan solo un 2 por ciento, mientras que la de las personas divorciadas no ha cambiado en lo absoluto.

Los menos afortunados fueron los viudos, cuya tasa de mortalidad aumentó en un 6 por ciento. Tienen la tasa de mortalidad más alta de todas las categorías, señalaron los investigadores.

En 2017, los hombres casados tenían una tasa de mortalidad ajustada por la edad de 943 por cada 100,000, en comparación con 2,239 entre los viudos. La tasa de mortalidad fue de 1,735 por cada 100,000 entre los hombres que siempre habían sido solteros, y de 1,773 entre los hombres divorciados.

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Las mujeres casadas tuvieron una tasa de mortalidad de 569 por cada 100,000, dos veces y media más baja que la tasa de 1,482 entre las viudas. La tasa de mortalidad fue de 1,096 entre las divorciadas, y de 1,166 entre las mujeres que nunca se habían casado.

Parte del beneficio del matrimonio podría ser explicado por el hecho de que las personas con una buena salud son más propensas a casarse, comentó Katherine Ornstein, profesora asociada de geriatría y medicina paliativa en la Escuela de Medicina Icahn de Mount Sinai, en la ciudad de Nueva York.

Una vez están casadas, hay una variedad de beneficios tangibles e intangibles que pueden otorgar una ventaja de salud, dijeron los expertos.

Las personas casadas son más propensas a tener un seguro de salud, indicó Ornstein, y por tanto, a tener un mejor acceso a la atención de la salud.

Estar casado también significa que hay alguien que le cuida y que refuerza las conductas positivas, observó Michael Rendall, director del Centro de Investigación sobre la Población de Maryland, en la Universidad de Maryland.

"Tener a alguien al lado que sea su cónyuge tiende a fomentar unas conductas de salud positivas: ir al médico, comer mejor, hacerse pruebas", apuntó.

Esto es así particularmente entre los hombres; estudios anteriores han mostrado que obtienen unos mayores beneficios de salud del matrimonio que las mujeres.

"Los hombres tienden a tener menos habilidades que las mujeres para el autocuidado", dijo Rendall.

Por último, la compañía que el matrimonio implica previene los problemas de la salud asociados con la soledad y el aislamiento, apuntó Ornstein.

"El respaldo social y la implicación social que conlleva estar casado es un inmenso beneficio para la salud mental y la salud física", aseguró.

Todos esos beneficios también explican por qué a las personas que han enviudado tiende a irles tan mal después de la muerte de su cónyuge, dijo Ornstein.

Los viudos y viudas tienen que afrontar el dolor, la soledad y el estrés financiero, señaló. Ya no tienen una pareja que los cuide, así que es más probable que descuiden la salud.

El estudio encontró algunas diferencias sexuales en las tendencias.

Aunque la tasa de mortalidad de los hombres y las mujeres casados se redujo por igual, en un 7 por ciento, la tasa de mortalidad general de las mujeres era mucho más baja.

Pero las tasas de mortalidad entre los hombres con todos los demás estados civiles siguieron siendo esencialmente iguales entre 2010 y 2017, encontraron los investigadores.

Por otra parte, la tasa de mortalidad de las mujeres que habían enviudado aumentó en un 5 por ciento, mientras que la tasa de las mujeres que nunca se habían casado se redujo en un 3 por ciento, y se mantuvo estable entre las mujeres divorciadas.