Salud

Los hombres tienen derecho a la ternura, a ser sensibles y vulnerables

Los mandatos sociales y culturales impiden que los hombres manifiesten sus vulnerabilidades. Ser tiernos implica sentirse humanos y permite también reconocer a otros como individuos, explica experto

Por  María Sánchez

La ternura es inherente al ser humano desde el momento de nacer (Jorge Galli, psicólogo)(Foto: Shutterstock)

La ternura es inherente al ser humano desde el momento de nacer (Jorge Galli, psicólogo) | Foto: Shutterstock

Culiacán, Sinaloa.- Existen muchas explicaciones sobre el porqué los hombres hacen sus sentimientos a un lado, y también existe la explicación que desde el punto de vista de la psicología y la sociología se realiza; está explicación dice que una de las causas principales de esa represión emocional masculina es el machismo, cultura en la cual el hombre ejerce mandatos destructivos para mutilarse emocionalmente, al punto de negar que, como ser humano, también puede ser sensible y vulnerable.

Durante una charla para la Unidad Especializada en Igualdad y Equidad de Género de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), que se trasmitió vía Facebook, el psicólogo Luis Alfonso Munive-Valencia comentó que ejercer la ternura es una forma revolucionaria de vivir la masculinidad.

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La dimensión de la ternura

La ternura es importante porque reivindica a un otro a través de la vulnerabilidad. Al ejercerla se empieza a trabajar la empatía y la expresión de emociones hacia otro; y al permitirse recibir estas expresiones de otro, se trabaja también en el reconocimiento de sí mismo, explicó el especialista Luis Alfonso Munive-Valencia, quien añadió que la ternura permite a los hombres reconocer a una persona y, por lo tanto, darle valor.

De acuerdo con Munive-Valencia, la ternura es una condición primaria olvidada, que recuerda a los hombres que son y tienen un cuerpo que siente; entonces, reconocerse vulnerables es un paso importante para crear una nueva masculinidad.

En este sentido, los hombres deben indagar en las ideas que propone el feminismo acerca de las formas de relacionarse, porque este lleva mucho tiempo forjándose e invita a los hombres a cuestionarse la propia vivencia de la masculinidad.

Escuchar y expresar afecto

Luis Alfonso habla de ejercer una ternura radical, una que se hable, se reconozca y se acepte, una ternura que pueda aplicarse en distintos ámbitos: en el ámbito personal, llevando prácticas de autocuidado, sin que eso atente con la seguridad de otras personas; en el espacio interpersonal, generar con otros hombres espacios de diálogo para cuestionarse cómo  viven y cómo hacen, escuchar lo que las mujeres dicen, cuestionarse las prácticas afectivas y relacionales; y, con las personas y contextos en general, escuchando, atendiendo, asimilando y aprendiendo.

Alfonso explicó que la capacidad de escuchar es clave para ejercer la ternura, que es posible aprender a ver realmente a las personas, contemplarlas e involucrarse más allá de charlas superficiales; permitirse, además, acercarse, apapachar, acariciar sin miedo y también dejarse acariciar, es decir, permitir las distintas expresiones de afecto.

Herramientas para la ternura

Otra forma de aproximarse a la expresión sana de emociones es la deconstrucción, el salirse del foco, permitir que otras personas tengan voz y voto, pues es una costumbre muy masculina el asumir siempre que se sabe todo y que se entiende todo. 

Aunado a lo anterior, el psicólogo comentó que la solidaridad es otra práctica importante, y tiene mucho que ver con las manifestaciones de afecto, pues mediante ella es posible involucrarse en causas y poder ayudar a otros. 

Luis dijo que los hombres deben trabajar en hacer de la ternura una práctica política, pues él recalca que hace falta verse a sí mismos como personas que sienten y que viven, pues la vulnerabilidad está por mucho alejada del concepto de debilidad, ya que también es capaz de activar sujetos políticos, es decir, es capaz de generar activismo.

Acercarse al feminismo

El feminismo viene a cuestionar esta parte de las costumbres arraigadas en el machismo hegemónico en el que es imposible la ternura. El machismo articula esas premisas ideológicas de lo que es ser un hombre, y las moviliza, de manera que lo que hacen los hombres es bien visto y lo que hacen las mujeres es mal visto; así,  las dimensiones de expresión femenina son negadas para la masculinidad, y en este aspecto se encuentran las manifestaciones afectivas, incluyendo la ternura. Se reproducen solo los estereotipos que parecen naturales y que establecen para los hombres y las mujeres lo que es antinatural.

Comentó que actualmente hay una sofisticación del machismo, pues ahora los hombres ya no pegan, ya no gritan, pero empiezan a chantajear, a manipular, aplanan los deseos de las mujeres y dejan de escucharlas, e incluso las catalogan en mujeres para un «plan serio» o en mujeres para la aventura, haciendo distinción entre mujeres que valen mucho o las que valen poco.

Lo que ocurre, según el experto, es un desconocimiento de las mujeres como individuos, y este reconocimiento puede lograrse ejerciendo una comprensión completa de ellas como individuos que, al igual que ellos, sienten y viven emociones.

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