Salud

Ven bondades contra los virus en bacterias y probióticos: UNAM

Esperanza Martínez Romero, experta en ciencias genómicas de la UNAM, destacó que algunos estudios han propuesto la ingesta de probióticos para aplanar la curva de COVID-19

Por  Lorena Caro

La doctora recomiendo la ingesta de frutas y verduras crudas(Foto: Shutterstock)

La doctora recomiendo la ingesta de frutas y verduras crudas | Foto: Shutterstock

México.- Las bacterias del cuerpo pueden proteger a los seres humanos de los virus. La investigadora titular del Centro de Ciencias Genómicas de la UNAM, Esperanza Martínez Romero, destacó que consumir probióticos tiene un efecto de fortaleza en el sistema inmune, y que incluso investigadores internacionales, particularmente de Canadá, los han propuesto como medida de prevención ante el COVID-19.

Al participar en el ciclo de conferencias Universidades por la Ciencia, transmitido por El Colegio Nacional, la experta destacó que con esta pandemia, las personas han volteado a ver a los probióticos, y grupos de investigadores propusieron en un estudio su uso para aplanar la curva de contagios COVID-19.

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Martínez Romero puntualizó que dicho estudio revisa diferentes tipos de probióticos, pero no da una recomendación en especial de alguna marca o nombre. «Hay muchos, y deberíamos estar tomando más probióticos para alertar y tener un mejor sistema», aclaró.

Posibles efectos en el intestino

En la investigación, dijo, se hace una revisión de los cambios que ocurren en el intestino cuando hay probióticos.

Ante la pregunta de cómo afectan a las enfermedades respiratorias los probióticos que podemos ingerir, la especialista dijo que los científicos proponen que pasan de manera sistemática a las moléculas y cambian la respuesta inmune, determinando que lo que comemos puede repercutir en cuál bacteria infecte los pulmones.

Ante este panorama, opinó que los probióticos solo sirven antes de enfermar, no en el proceso de la enfermedad. «La flora intestinal, cuando se pierde, se deja un estado libre para el patógeno; entonces, tienes que tener la flora intestinal bien fortalecida», destacó.

La científica mexicana que impartió la conferencia «¿Nos pueden proteger las bacterias de nuestro cuerpo de los virus?» explicó, además, que todos los animales y plantas tienen microbios en órganos y tejidos que, por lo general, no son patógenos y les ayudan en la defensa contra los virus. Puntualizó que hay virus no dañinos colonizando el cuerpo humano y que no todas las personas tienen los mismos microbios, bacterias, hongos y protozoarios.

«Esta investigación ha tomado mucho auge porque promete mejorar la salud, en el sentido de que podemos fácilmente cambiar nuestros microbios para que sean más acorde con nuestro genoma y fisiología», detalló.

De acuerdo con la investigadora, existen bacterias benéficas que son transmitidas de madres a hijos. No obstante, destacó que la mayor parte de las bacterias provienen de la dieta, y puntualizó que la dieta del mexicano en general no es óptima y es de alimentos fermentados.

«Los cambios en la dieta provocan cambios rápidos en la composición y la abundancia de bacterias. Inclusive en una semana, el cambio de dieta puede impactar de manera muy importante la composición y abundancia de las bacterias», expuso.

De acuerdo con Martínez Romero, se ha reportado que los seres humanos comen 100 millones de bacterias con una manzana. Explicó que lo mismo ocurre con el plátano, la lechuga o verduras crudas, a pesar de que se encuentren lavadas, desinfectadas y sin cáscaras. Lo anterior se debe a que todas las plantas en su interior poseen bacterias y hongos conocidos como endófitos.

Trabajo con bacterias

Para ejemplificar el efecto benéfico de las bacterias, la ganadora del Premio de Investigación en Ciencias Naturales de la Academia Mexicana de Ciencias (1997) destacó un estudio elaborado en su laboratorio, en el Centro de Ciencias Genómicas de la UNAM. Comentó al respecto que las semillas de frijol, por ejemplo, contienen las bacterias llamadas Bacillus, que se caracterizan por su capacidad de inhibir patógenos y se usan como probióticos, lo que confirma que las bacterias contribuyen a la salud de la planta.

Incluso, mencionó que hay Bacillus con capacidades de desactivar virus de RNA, lo que podría explicar que existan pocas infecciones virales de este tipo en la semilla del frijol. La investigadora subrayó que los probióticos creados a partir de los Bacillus se han vuelto una industria importante y se pueden dar en tabletas, en yogur, inclusive en quesos que se producen de manera artesanal. «Son un ejemplo de bacterias que comemos y sólo permanecen en el intestino máximo dos semanas. Hay artículos que enfatizan que comer bacterias es benéfico», comentó.

La flora intestinal, cuando se pierde, se deja un estado libre para el patógeno; entonces, tienes que tener la flora intestinal bien fortalecida

Esperanza Martínez Romero, Centro de Ciencias Genómicas de la UNAM

Además, las bacterias se pueden utilizar para otros beneficios, como el control de infecciones derivadas por mosquitos. Tal es el caso de la Wolbachia, que permite cambiar el sistema inmune de estos insectos.

Un dato relevante destacado por la investigadora es que las bacterias poseen sus propios virus, se trata de los bacteriófagos, considerados agresivos y encargados de comérselas.

«El virus es el premio a la bacteria dominante. La alta densidad de bacterias es determinante para que un virus pase de una bacteria a otra con mucha facilidad. Las altas densidades de población humana nos hacen susceptibles a pandemias; es decir, a pesar de que las bacterias ayuden a la inmunidad, si somos muchos, seremos susceptibles a las epidemias», advirtió la científica.

Perfil

Doctora María Esperanza Martínez Romero / Foto: Especial

Nombre: María Esperanza Martínez Romero.
Trayectoria:  Estudió la licenciatura, maestría y doctorado en Investigación Biomédica en la UNAM. Realizó un posdoctorado en Francia en el INRA (Instituto Nacional de Investigación Agronómica) de Toulouse y estancias sabáticas en la Universidad de California. Es investigadora titular del Centro de Ciencias Genómicas de la UNAM, en Cuernavaca, con el nivel 3 del SNI. Funge como coordinadora de la Licenciatura en Ciencias Genómicas de la UNAM, que se imparte en Cuernavaca.

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